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lunes, 26 de octubre de 2020

(de Pluma Ajena) JUAN BAUTISTA THORNE

 

(De pluma ajena) JUAN BAUTISTA THORNE


Por Norberto Chiviló y Guillermo Masciotra

Juan Bautista Thorne, nacido en Nueva York, EE.UU, adoptó como su patria nuestra Argentina.

El mejor periódico nacional EL RESTAURADOR (antes, en formato papel y ahora en formato digital) nos brinda a través de su Director Norberto Chiviló y también Guillermo Masciotra en el mismo periódico, unas semblanzas de nuestro heroico y valiente soldado que dio las mejores páginas en nuestra historia en defensa de nuestra soberanía territorial.

Tenemos el gusto y placer de reproducir los textos referidos e invitamos a los lectores a abrevar más sobre el tema en el periódico mencionado.

https://periodico-el-restaurador.blogspot.com/

https://periodico-el-restaurador.blogspot.com/search/label/Juan%20Bautista%20Thorne 

https://periodico-el-restaurador.blogspot.com/2007/09/homenaje-y-recordatorio-al-tte-cnel-de.html

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El Pedido de su Pase a Inválidos


 Norberto Chiviló

 Publicado en el Periódico El Restaurador - Año I N° 4 - Septiembre 2007 - Pag. 5

 

DIPLOMA POR SU PARTICIPACIÓN EN LA CAMPAÑA DE 1833

 

Dedicado Al Valiente Ejercito Expedicionario Al mando del Brigadier General Dn. Jn. Ml. DE ROSAS 

 COLINA DE CLEMENTE LOPEZ 

 El Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires 

 Por cuanto el Capn. de Exto. al servicio de la Marina D. Juan Bautista Thorne ha participado de la gloriosa campaña del año 1833 contra los Indios enemigos, contribuyendo al aumento del territorio de la República y a la seguridad de sus fronteras.

 

Por cuanto siendo acreedor a la Medalla de premio acordada al Ejercito de la Izquierda por Decreto Supremo del 6 de Mayo de 1834 ha tenido á bien el Gobierno expedirle el presente Diploma para que en virtud de el, pueda usarla y obtener una justa consideración.

 

Dado en Buenos Ayres a 2 de Agosto de 1834. Año 25 de la Libertad y 19 de la Independencia.

Jn. José Viamonte

Tomás Guido

 

S.E. concede el uso de una Medalla de honor al Capitan de Exto. al servicio de la Marina D. Juan Bautista Thorne. 

 

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Despacho de Teniente Coronel

¡VIVA LA FEDERACION!

EL GOBIERNO DE BUENOS AIRES

ATENDIENDO á los méritos y servicios del Sargento Mayor al servicio de la Marina Dn. Juan Thorne ha venido en conferirle el Grado de Teniente Coronel al mismo servicio, con la antigüedad de 29 de Diciembre del año ppdo. de 1839 y declarándolo benemérito de la Confederación y fiel defensor de la Libertad y dignidad de la America concediéndole las gracias, exenciones y privilegios que por este titulo le corresponden.

POR TANTO manda y ordena, se haya, tenga y reconozca por tal Teniente Coronel graduado por lo que se le expide el presente despacho, del que se tomará razón en la Contaduría General de la Provincia---

Dado en la ciudad de Buenos Aires, á dos del mes de Marzo de mil ochocientos cuarenta. Año 31 de la Libertad, 25 de la Independencia y 11 de la Confederación Argentina---

Juan M. de Rosas

Agustín de Pinedo

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ACTUACIÓN DE THORNE EN OBLIGADO

 

El 25 de octubre de 1883, se recibió en el Consulado General Argentino en Londres, el siguiente documento remitido por el Almte. de la Royal Navy, B.J. Sullivan, quien había actuado en el Combate de Obligado y que fue publicado en La Tribuna Nacional del 22 de diciembre de 1883 y que dice así:

“En la batalla de Obligado en el Paraná, el 20 de noviembre de 1845, un oficial que mandaba la batería principal, causó la admiración de los oficiales ingleses que nos hallábamos más cerca de él por la manera con que animaba á sus hombres y los mantenía en su puesto al pie de los cañones durante un fuerte fuego cruzado bajo el cual esa batería estaba más especialmente expuesta.

“Por más de seis horas se paseó por el parapeto de la batería exponiendo su cuerpo entero sin otra interrupción que cuando de tiempo en tiempo ponía él mismo la puntería de un cañón.

Por prisioneros heridos de su regimiento, supimos después que era el coronel Rodríguez, del Regimiento de Patricios de Buenos Aires. Cuando todos los artilleros fueron muertos ó heridos hizo maniobrar los cañones con soldados de su regimiento de infantería hasta que el combate estuvo casi terminado, perdiendo 500 muertos y heridos, de 800 que lo componían. “Cuando los marineros y soldados ingleses desembarcaron á la tarde y tomaron esa batería, él con los restos de su regimiento sola­mente, y sin otro concurso de las fuerzas defensoras, mantuvo, su posición en retaguardia á pesar del fuerte fuego cruzado de todos los buques por entre los bosques que se hallaban detrás de la batería y fué el último en retirarse.

“La bandera de la batería que había defendido tan noblemente fué arriada por uno de los hombres, de mi mando y me fué dada por el oficial inglés de mayor rango, capitán Hotham. Al ser arriada la bandera cayó sobre algunos de los cuerpos de los caídos y fue manchada con su sangre. He visto últimamente que la bandera de un regimiento inglés que se hallaba en poder de una familia desde la guerra de 1807, había sido restituída al regimiento por esa familia.

“Deseoso de seguir ese ejemplo, quiero restituir al coronel Rodrí­guez si vive, ó sino al Regimiento de Patricios de Buenos Aires si aun existe, la bandera bajo la cual y en la noble defensa de su patria, cayeron tantos de los que en aquella época lo componían.

“Si el coronel Rodríguez ha muerto y si el regimiento no existe ya, yo pediría á cualquiera de los miembros supervivientes de su familia que la acepten en recuerdo suyo y de la muy brava con­ducta de él, de sus oficiales y de sus soldados en Obligado.

“Los que nos habíamos batido contra él y habíamos presenciado su abnegación y bravura, tuvimos grande y sincero placer al saber después que había salido ileso hasta el fin de la acción”.

La bandera fue remitida a Buenos Aires. Considerando que el Alte Sullivan había designado por un error de información al Coronel Rodríguez, como encargado de una de las baterías de Obligado –lo que en la realidad no había ocurrido-, el hijo de Juan Bautista Thorne, realizó una consulta al Sr. Víctor J. Elizalde, combatiente también en Obligado, quien le contestó a Juan A. Thorne, el 21 de abril de 1891:

“En contestación á su muy apreciable del 20 del presente mes en la que me pide que como combatiente y testigo ocular en el memorable combate de Obligado le certifique á la vez que le ade­lante algunos antecedentes sobre la conducta que observó su finado padre el coronel Thorne, durante la acción, como también si fué el coronel Ramón Rodríguez jefe de algunas de las baterías que se formaron para resistir al poderoso enemigo que nos asaltó; le diré á usted:

“Que el coronel Thorne fué ocupado por el general Mansilla en la construcción y dirección de las fortificaciones como también se le dió el mando de la batería "Manuelita" de donde se retiró después que las demás baterías habían quemado su último cartucho.

“Diré a usted además: la brava y serena conducta de su padre mereció del general en jefe y de todos sus compañeros, la aprobación y el aplauso, por el hecho de que él no abandonó el merlón de su batería, y si lo hacía, era cuando veía que sus artilleros no daban en completo y certero blanco.

Cónstame también que le intimó por dos veces la orden de que suspendiera el fuego y se retirara de la batería, pero él contestó: "que sus cañones le imponían hacer fuego hasta vencer ó morir"; mereciendo por este desacato el que fuera arrestado en el convento de San Lorenzo adonde fué transportado herido y sordo. Allí mismo el general Mansilla fué á visitarlo y felicitarlo por su conducta, de­jando al retirarse la orden de que quedaba levantado su arresto.

“En lo que se refiere al coronel Ramón Rodríguez, le diré que este jefe no tuvo otro rol durante el combate que permanecer á la en­trada del monte, de donde salió, cuando ya no había defensores en las baterías y el enemigo desembarcó dándoles la más franca y soberbia carga á la bayoneta, al frente de su batallón Milicianos de Buenos Aires.

“Deseando que le satisfaga esta exposición verídica, lo saluda muy atentamente”.

Con el mismo objeto Juan A. Thorne había consultado también a Adolfo Saldías, quien le contestó el día 22 de abril de 1891: "Estimado amigo: En respuesta de su estimable carta del 20 del presente mes en la que Ud. se sirve pedirme mi opinión sobre si fue el coronel Ramón Rodríguez o el coronel Juan B. Thor­ne, quien mandaba una de las baterías en el combate de Obligado, contra las escuadras aliadas de la Gran Bretaña y de la Francia y quién fue el último que se retiró de ese glorioso campo de batalla le diré que fue el coronel Thorne. El coronel Rodríguez, benemérito Oficial del Ejér­cito Auxiliar del Perú y del Republicano contra el Imperio del Brasil, no mandó batería alguna en Obligado. Según se ve documentado en mi "Historia de Rozas y de la Confederación Argentina". Eran cuatro esas bate­rías, respectivamente mandadas por el mayor Alzogaray, por el teniente Brown, por el teniente Palacios y la del extremo izquierdo por el teniente corone J. Thorne. El coronel Rodríguez tenía mando del batallón de Pa­tricios de Buenos Aires y estaba de flanco en el extremo derecho, no ha­biendo en esa línea a sus órdenes más que cuatro cañones al mando del teniente José Serezo. El combate se inició naturalmente contra las bate­rías de la derecha; rota la cadena que sujetaba los barcos que forma­ban línea de atajo al pasaje del río el fuego de los franceses e ingleses se concentró en la izquierda. A las cuatro de la tarde las baterías habían quemado casi todos sus cartuchos y cuando la mortandad y el estrago en­señaban la derrota a los argentinos. Pero la batería de Thorne se sostu­vo todavía más de una hora. Diósele la orden de retirarse y contestó que le quedaban municiones. Reiterósele la orden, y entonces, puesto de pie so­bre el merlón de la batería y al ir a arengar a los escasos soldados, fue derrumbado en tierra. El "Philomel", que mandaba el capitán Sullivan, y que venía de vanguardia, operó su desembarco en la costa y fue entonces cuando se tomó la bandera de la batería argentina. La bandera argentina del batallón de Patricios de Buenos Aires fue tomada por los marineros franceses y existe en el Hospital de Inválidos de París. No es du­doso, por lo demás, que un jefe de las relevantes cualidades del coronel Rodríguez habría sido capaz de la acción que le supone el almirante Sullivan; pero precisamente por su antigüedad y por sus condiciones, y en los primeros momentos que se siguieron a la acefalía del mando en jefe, producida por la herida que postró al general Mansilla, fue el coronel Rodríguez quien lo asumió, llevando personalmente una carga a la bayoneta sobre los ingleses y franceses que desembarcaron cuando apagaron los fuegos de las tres baterías de la derecha y del centro. Los aliados no desembarcaron por frente a la batería de la izquierda que mandaba Thorne sino a la caída de la tarde, cuando ya no podía tronar allí el cañón argentino. Esta misma comunicación del almirante Sullivan al cónsul argentino en Londres, se publicó en la Tribuna Nacional del 22 de diciembre de 1883, y no hay más que fijarse en los detalles que da tan caballeresco oficial, y que están perfectamente corroborados por documentos y aún por testigos que sobrevivieron, para comprobar que se refieren no al coronel Rodríguez, sino al coronel Thorne. El cónsul argentino, señor Guerrico, pariente, según tengo entendido, del coronel Rodríguez, quizá por falta de datos no pudo rectificar la verdad de los hechos, a bien que, repito, al coronel Rodríguez no le fue necesario, arrebatar gloria a sus compañeros para recoger la que recogió conteniendo a los vencedores con una soberbia carga a la bayoneta, a la cabeza de sus milicianos de Buenos Aires. Soy su atento S. S. Adolfo Saldías”.

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CARTA A SU AMIGO EL CORONEL HILARIO LAGOS

Publicado en el Periódico El Restaurador - Año I N° 4 - Septiembre 2007 - Pag. 2 

Después del Combate de la Vuelta de Obligado, Thorne desde la Estancia de Gómez, -el 27 de noviembre de 1845-, le dirige una carta a su amigo, el coronel Hilario Lagos: "Querido amigo: Estos renglones no llevan otro objeto que comunicar a V. el desagradable y fatal encuentro que tuvimos el día 20 del presente con las escuadras anglo francesas, en el punto de Obligado, a las 10 de la mañana. Rompieron los infames sus fuegos sobre nuestras baterías las cuales contestaron con todo el ánimo federal, y duró un fuego duro y mortífero hasta las 4 de la tarde, a cuya hora cesaron los fuegos de las baterías "Restaurador", "General Brown" y "General Mansilla" por su falta de municiones y mal estado de las piezas, sosteniendo todavía a la batería "Manuelita" que tuve el honor de mandar hasta las 6 de la tarde a cuya hora me ví obligado a abandonar por falta de municiones. Como cuatro horas batieron los enemigos nuestras baterías a tiro de pistola con 125 piezas de calibre 24 hasta de 80. Las escuadras se componían de 12 buques, tres vapores, dos corbetas, cinco bergantines y dos bergantines goletas, contra nuestras baterías que se componían de los siguientes: La derecha, "Restaurador", 6 piezas; centro "General Brown" y "Mansilla", 8 piezas; izquierda" Manuelita", 7 piezas y dos de tren volante. Nuestras pérdidas han sido considerables y la de los enemigos han sido mucho más porque hasta la fecha están en compostura y todavía no pueden moverse, pero tal vez dentro de pocos días los ha de tener por aquellos destinos a estos malvados. Es cuanto tengo que decirle a V. sobre el particular".

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La simpatía de Thorne por el partido federal, lo llevaba a pintar de rojo los mástiles

de los barcos bajo su jefatura

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SU PEDIDO DE RETIRO

Cuando Thorne fue separado del servicio después de Caseros por el gobierno de Buenos Aires, solicitó a Valentín Alsina su pase a inválidos –contaba con 45 años–, para recibir una merecida pensión.

El petitorio que se encuentra en el Museo Naval (Ciudad de Tigre), estaba encabezado como sigue: “El teniente Coronel D. Juan B. Thorne, norteamericano de origen, pero argentino por simpatía, por adopción, y por haber adquirido con mi sangre tan glorioso título… He servido a ésta Patria mía 27 años, le he sacrificado mi juventud toda entera, he sufrido por ella prisiones en el extranjero, por ella estoy cubierto de cicatrices, por ella la salud y el perfecto uso de mis sentidos corporales me faltan…”

Después de señalar su actuación militar y mencionar cada uno de los combates en los que actuó y las heridas que recibió, continua diciendo “En muy costoso compendio he extractado mi hoja de servicios: muchos pliegos ocuparía si intentase detallar mis trabajos y mis fatigas… permítame gloriarme de ellas porque las he dedicado todas a la República Argentina…”

“…estoy cierto de ser bien comprendido cuando afirmo que mi entusiasmo ardía más puro en los combates que defendía a la Patria contra el extranjero. Llevo en mi cuerpo las severas impresiones del plomo del Brasil, del plomo de la Francia, del plomo de la Gran Bretaña, y estos signos me hermosean a mi vista, y estos signos me recrean al contemplarlos. Sin uso de un brazo y del oído podía hace tiempo haber pedido ir a descansar a inválidos: pero aspirando todavía a servir a mi patria, soportaba con paciencia mi desventajosa situación en las fatigas…

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SU FALLECIMIENTO 

Thorne falleció el 1º de agosto de 1885, en su casa de la calle Tucumán 1482, por un ataque de bronconeumonía según algunos historiadores. Se contaba que su médico, Dr. Castillo necesitaba hacerle una cura de ventosas, pero no pudo hacerlo porque se lo impedían las cicatrices en el cuerpo del Héroe.

El diario “Tribuna Nacional", en su edición del día siguiente, publica esta noticia "Juan Bautista Thorne. Ayer a las 7 de la mañana dejó de existir, víctima de un ataque de corazón, el anciano jefe de la Armada, coronel D. Juan Bautista Thorne, el cual sirvió a las órdenes del almirante Brown en diferentes combates navales. Por el ministerio respectivo se decretaron los honores militares que corresponden a su rango. Hoy a las 4 de la tarde serán conducidos sus restos mortales al cementerio del Norte. Paz en la tumba de ese buen servidor de la Patria".

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Homenaje y recordatorio al Tte. Cnel. de marina Juan Bautista Thorne En el año del Bicentenario de su nacimiento

Guillermo Masciotra 

Publicado en el Periódico El Restaurador 

- Año I N° 4 - Septiembre 2007 - Pags.1 y 2

 

“Mis cañones me imponen hacer fuego hasta vencer o morir” 

 ( Respuesta de Thorne a su superior 

 durante el Combate de la Vuelta de Obligado)


 Simultáneamente con la ocupación de la Plaza de Montevideo por las tropas británicas que preparaban la segunda invasión inglesa a Buenos Aires y mientras las fuerzas criollas se alistaban para la Defensa de Buenos Aires, nacía en la ciudad de Nueva York el 8 de marzo de 1807 Juan Bautista Thorne, hijo de Margarita Brayer y del ingeniero naval Enrique Thorne.

Quien fuera después soldado y marino de la Patria, formado en un hogar de hombres de mar no tardó en dar cuenta de su vocación y a los escasos once años de edad fue embarcado en una flota norteamericana que en viaje de instrucción de un año visitó los puertos del Pacifico y Atlántico del continente americano y de esa forma conoció Buenos Aires.

Posteriormente cursó estudios en la Escuela Naval de Tolón en Francia, embarcó como guardiamarina en un buque corsario francés, que naufragó en las costas de África, episodio del cual solo sobrevivieron cinco marinos entre ellos el joven Thorne. Forjado en la dura vida marinera y con las privaciones de los corsarios llegó a Perú. Desde esas costas se embarcó en naves mercantes que transportaban guano al Brasil y así llega por segunda vez al Río de la Plata, donde visita a un antiguo amigo de la familia, el marino criollo José María Pinedo en la ciudad de Santa Fe, con el cual se embarca en la Goleta “Fortuna” que operaba en aguas del río Paraná en 1819/22 formando parte de la escuadrilla fluvial de Santa Fé y Buenos Aires.

Nuevamente desde el Río de la Plata se embarca en una nave corsaria que recorre el mar de la China y el Pacífico, pero por tercera vez vuelve a nuestras costas y se afinca en Buenos Aires y con 18 años es un veterano de la guerra en el mar, se iniciaba el año 1825 y el conflicto con Brasil se agudizaba.

La guerra contra el Imperio

Inmediatamente con el inicio de las hostilidades se presenta en la Comandancia de Marina, que bajo el mando de Guillermo Brown se alistaba con los escasos recursos existentes para hacer frente al voluminoso poder naval del Brasil.

El Almirante, lo incorpora a la Armada argentina con el grado de guardiamarina en Junio de 1826 en el buque corsario “Congreso” o “Congreso Nacional” bajo el mando del capitán César Fournier. Así se inicia la carrera de este intrépido defensor de nuestro pabellón. La campaña del “Congreso” que logra salir del estuario del Plata a pesar de bloqueo enemigo lo lleva a las costas del centro de Brasil, donde su actuación sobresaliente siembra el terror en la marina mercante imperial; incursiona en la Bahía de Todos los Santos y en la Bahía de Río de Janeiro. Casi veinte presas capturadas dan testimonio de su eficacia. Al regresar a nuestras aguas se produce un duro combate con los sitiadores, que deja cuarenta bajas y muy maltrecha la embarcación.

Con la llegada de la corbeta “Chacabuco” adquirida en Chile se le asigna un nuevo destino ahora bajo el mando del capitán Santiago Bynnon, así se suceden los combates de Carmen de Patagones donde el almirante brasilero Pinto Guedes que intentó ocupar el puerto y el fuerte, sufrió una completa derrota naval y terrestre, pierde sus naves y entre las capturadas está la corbeta “Itaparica” que es abordada por Thorne y sus hombres. Este hecho significó que fuera premiado con el grado de segundo comandante en otra nave capturada y rebautizada “Patagones” al servicio de la República Argentina.

Con el “Patagones” incursiona en las costas de Río de Janeiro donde en un tremendo combate con el bergantín imperial “Pedro I”, armado con 16 cañones, la embarcación patriota es capturada. Thorne recibió cinco heridas de metralla en el combate y sufre prisión hasta el final de la guerra; con la firma de la paz retorna a Buenos Aires a fin de 1828.

Actividad entre 1829 y 1831 

El Alte. Brown lo reincorpora y lo asciende al grado de capitán y se le asigna el bergantín “Republicano”, el “General Balcarce” y la goleta “Martín García”. En este período realiza una actividad esencialmente fluvial. Durante algunos meses también efectuó viajes al litoral marítimo llegando a Carmen de Patagones.

Expedición Descalzi. Exploración de los Ríos Colorado y Negro. Primera Campaña del Desierto. 

Al mando de la goleta “Margarita”, explora el río Colorado y posteriormente toma el mando de la goleta “Sofía” que transporta pertrechos para la expedición científica del Ingeniero Nicolás Descalzi y Feliciano Chiclana contratada por Juan Manuel de Rosas para acompañar el avance sobre el desierto y relevar nuevamente las cartas levantadas oportunamente por la expedición Villarino.

La intervención de Thorne junto con la de Bathurs resulta vital para el abastecimiento y la exploración, a la que se sumó el piloto Edmundo Elsegood, baqueano del río Negro.

La escuadrilla que operó en apoyo del avance terrestre, comprendía las goletas “Encarnación”, “Margarita” y “Sofía” y la ballenera “Manuelita” que alcanzó en su avance Choele-Choele, punto de encuentro de las columnas del Ejército con las fuerzas fluviales.

Su actuación en la campaña naval de apoyo a la primera Campaña del Desierto le significó un nuevo reconocimiento del gobierno nacional y su condecoración con la Medalla de Honor.

Destacamos que los teodolitos, sextantes, telescopios, cronómetros, cartas y mapas fueron transportados por vía marítima. Asimismo viajaron los técnicos que acompañaron al ingeniero Descalzi en su expedición científica en sucesivos viajes de las embarcaciones antes mencionadas.

Martín García, la Gloria de su defensa

En el año 1838 con motivo de la intervención francesa en el Río de la Plata, Thorne tuvo una destacadísima actuación en la defensa de la isla Martín García, la que fue tomada por los franceses después de encarnizado combate. En atención que en el próximo año se cumplen 170 años del episodio dejaremos su mención especial para un próximo número.

Período 1839-1852

En este período se consolida la actuación de Juan B. Thorne. Su vocación, las repetidas heridas recibidas, su subordinación y la disciplina hacia la enseña azul y blanca adoptada, abundantes actuaciones de guerra en Cagancha, Yeruá, Diamante, conocen de su aporte profesional y gallardía. Con el grado de teniente coronel de Marina acompaña al Alte. Brown en la campaña de los ríos Paraná y Uruguay, que culmina con la derrota de Garibaldi en el combate de Costa Brava el 15 y 16 de agosto de 1842. En ese episodio cubre la ruta de Martín García que impide que se le manden refuerzos desde Montevideo al italiano que pretendía incursionar en nuestros ríos interiores.

Así se llega a la invasión armada anglo francesa que pretende dominar nuestros ríos interiores, era el año 1845 y Thorne estaba afectado a la defensa fluvial. Se le asigna la responsabilidad de la configuración y construcción de la batería “Manuelita”, en las costas del Paraná, en la Vuelta de Obligado, próximo a San Pedro. La tenacidad en los trabajos dio sus resultados. El 20 de noviembre en el combate de la Vuelta de Obligado, consumió hasta la última munición, su actuación causó la admiración de los ingleses, dirigiendo el fuego de los cañones personalmente, con un brazo fracturado y un corte en la cabeza. Seguía dando ordenes y combatiendo, fue intimado por sus superiores a retirase y no lo hizo. La batería “Manuelita” que se ubicó en el centro del dispositivo de defensa argentino fue la última en silenciar sus cañones, el silencio también fue para un oído de Thorne ya que una granada que explotó muy cerca, le afectó el oído, lo que dio origen al seudónimo de “sordo de Obligado”, como también se lo conoció. Tan férrea fue su defensa de la posición que su prestigio lo llevó a ser designado en 1846 Jefe de la Defensa de la Costa del Paraná, y así pudo continuar impidiendo el ataque avieso contra nuestras costas de la flota invasora anglo francesa, donde vuelve a combatir en las fortificaciones del Quebracho y San Lorenzo, donde los navíos de las dos mas grandes potencias de la época que regresaban luego de haber forzado el paso en Vuelta de Obligado, reciben un duro castigo desde tierra que les provoca bajas, perdida de naves y con ello la ruina de los comerciantes de Montevideo que armaron la expedición.

Su generoso aporte en el Paraná, junto a los hombres que dirigieron Mansilla, Alzogaray, Eduardo Brown, significaron para la República Argentina el reconocimiento por parte de las potencias europeas de que los ríos interiores eran argentinos, el fin del bloqueo y el desagravio a la bandera nacional.

Participó Thorne de las luchas civiles entre unitarios y federales, siempre en defensa de la Confederación Argentina, “a quien la gran mayoría del país obedecía” actuando con disciplina e hidalguía. El pronunciamiento de Justo José de Urquiza lo sorprendió en servicio y al igual que la mayoría de los oficiales navales, Alzogaray, Py, Craig, Pinedo, Cordero (Mariano y Bartolomé) y Lasserre entre otros, permaneció leal a la Confederación Argentina por lo que fue separado del servicio por los vencedores.

Su reconocimiento

Luego de la proscripción política, posterior a Caseros, en diciembre de 1852, participó en la malograda Revolución del Gral. Hilario Lagos, contra el gobierno liberal de Buenos Aires. Dado de baja y sin recursos, se mantuvo como un marino sabe, navegando nuevamente al mando de buques mercantes Pero en 1868 llega la ley de reparación patriótica para hacer justicia con Thorne y muchos más que habían combatido contra el Imperio de Brasil, a favor de nuestra independencia, y en los ataques y bloqueos de las potencias europeas; se le reconoce nuevamente el grado de teniente coronel de Marina, se termina su penuria económica y puede tener un merecido descanso junto a su esposa - doña Maria Abad- con quien se había casado en 1852.

Con el reconocimiento público y acompañado por la amistad de dos de sus compañeros de armas los marinos José María Pinedo y Enrique Sinclair falleció el 1º de agosto de 1885 en la ciudad de Buenos Aires….

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