Seguidores

martes, 14 de diciembre de 2021

CUÁNDO SE LE DIO POR PRIMERA VEZ EL MOTE DE ‘SALVAJES’ A LOS UNITARIOS

 

CUÁNDO SE LE DIO POR PRIMERA VEZ EL MOTE DE ‘SALVAJES’ A LOS UNITARIOS


Gonzalo V. Montoro Gil 




Cuándo (y por qué) se le dio el mote de ‘Salvajes a los Unitarios, es un dato poco conocido.

El Partido Unitario, compuesto de  hombres de la ilustración, afrancesados, imbuidos de recetas de laboratorio para gobernar un país, disociados de toda realidad empírica, tratando infructuosamente de conciliar la ‘cuadratura del círculo’, a contramano de los intereses de su patria (Gregorio Aráoz de Lamadrid, Bernardino Rivadavia, Domingo F. Sarmiento, Bartolomé Mitre, el Gral. Paz, Juan Antonio Lavalle, Salvador María del Carril, etc) y por el otro lado el Partido Federal con una noción instintiva de protección a los intereses de su patria, no solo en zonas portuarias sino, y principalmente, en el interior protegiendo sus riquezas y su incipientes manufacturas.

Las hostilidades comenzaron en 1825 al encontrarse dos países distintos en estos hombres.

Desde 1826, aproximadamente, y con los Unitarios encaramados fraudulentamente en el poder, los gobernantes del interior eran puestos por Buenos Aires. En el Norte, por ejemplo, el Gral. Arenales manejaba los destinos de Salta.

San Martín, cuando estaba en el Perú, necesitaba el avance  del ejército desde Salta para atacar a los realistas desde el sur, pero ante las eternas disputas entre Federales y Unitarios y las peleas entre ellos, debió apelar al ejército que venía del norte con Bolívar.

Dice el historiador Rafael GUTIERREZ que “allí se produjo la famosa entrevista de Guayaquil, en el que San Martín delega la dirección de la lucha en Bolívar.  La batalla decisiva que puso fin a la guerra de independencia fue la que libró el General Sucre en los campos de Ayacucho. Por tal motivo, a la actual República de Bolivia llegaron los llaneros de la Gran Colombia.

Entre ellos revistaba el Teniente –por entonces- Domingo López de Matute, al frente de un cuerpo de caballería compuesto por 160 sesenta granaderos. Según las crónicas de la época, terminada la guerra de independencia fue ofendido cuando se lo postergó en los ascensos con que fueron premiados otros oficiales”.

Tras lo cual, reunió a su tropa –unos casi 200 mercenarios sanguinarios y dispuestos a todo- y descendiendo de los llanos colombianos y venezolanos desertó en 1826 hacia el sur, a lo que en aquel momento eran las indefinidas fronteras de un también indefinido estado que no terminaba de conformarse, llegando a Salta.

Como dice José Marie ROSA, “Estos conformaban un regimiento de llaneros venezolanos, veteranos de muchas las campañas, desde Carabobo a Ayacucho que habían quedado como parte de la guarnición de Sucre en Bolivia pero habían desertado y pedido asilo en Salta al Gral. Arenales. Eran famosos por ser propensos al saqueo, las violaciones y las matanzas.”

Pero no le fue fácil a Matute: sigue diciendo GUTIERREZ que  “el Coronel Francisco Burdett O’Connor fue el encargado de perseguir a los desertores que se habían internado en el territorio de la provincia de Salta. Matute esperó y emboscó a su perseguidor cerca de Rosario de Lerma, derrotándolo de modo aplastante.

“O’Connor y los sobrevivientes de sus tropas se presentaron ante el gobernador de Salta, don Juan Antonio Álvarez de Arenales –veterano de las guerras de independencia, reconocido oficial de las tropas sanmartinianas- para reclamar su ayuda para capturar a los desertores. Pero Matute se había adelantado y había conseguido incorporarse a las tropas provinciales”.

El gobernador Arenales destinó al desertor de las tropas ‘bolivarianas’ a sumarse al ejército del General Lamadrid. Entonces Matute a partir de 1826 conformó una tropa de llaneros que unidos a Lamadrid –Unitario asociado al Gobernador Juan Antonio Álvarez de Arenales- comenzó a combatir en el interior de la Argentina a los gobernadores Federales como Facundo Quiroga, Juan Bautista Bustos y Felipe Ibarra, sembrando el terror –al igual que Lamadrid- en la gente simple provinciana que fue víctima de este personaje extranjero, sin piedad alguna, a cambio de dinero para él y sus mercenarios.

Dice Daniel BALMACEDA que “El general unitario Lamadrid los incorporó a su bando: consideraba que estos veteranos serían de gran utilidad para enfrentar a Facundo Quiroga. Con dinero obtenido en empréstitos forzosos a los ciudadanos tucumanos y santiagueños, recibió a estos mercenarios en Santiago del Estero. Los colombianos tomaron su paga y partieron  a la ciudad para gastarla. En alcohol, por supuesto. El escándalo que provocaron estas decenas de granaderos borrachos concluyó en una inmensa riña callejera que acabó con la vida de un santiagueño. Los vecinos, furiosos, entraron en la casa de Lamadrid —quien estaba en las afueras de la ciudad—, tomaron las pocas armas que había allí y convirtieron las calles en un campo de batalla. Murieron dos colombianos, y Matute, enterado de lo que hicieron sus hombres, mandó fusilar a otro de los exaltados, para que sirviera de escarmiento […].Fue en vano. Sus granaderos siguieron cometiendo actos criminales mientras duró su participación en las filas unitarias. En distintas provincias del Norte saquearon casas y robaron e incendiaron campos, maltrataron a los vecinos y violaron mujeres, incluso niñas. No había forma de controlarlos”.

Francisco Gorriti y Dionisio Puch, se sublevan contra Arenales pero Matute, habiendo acordado con Puch, en vez de salir en defensa de su protector Arenales, traiciona (una de sus tantas) al mismo. Tras una resistencia tenaz de varios días, todos los defensores fueron muertos.

 El 8 de febrero de 1827, Arenales huyó hacia Bolivia, firmando su renuncia en el camino. Francisco Gorriti asumió el gobierno provincial. Matute y sus acólitos asesinaron  al comandante de la tropa y  degollaron a varios oficiales prisioneros en un festival de sangre y terror.

Efectivamente, Luego de derrotar a su ex protector Arenales, aliándose con Gorriti, éste se apodera del Gobierno de Salta y  envió a Matute y sus granaderos  a reforzar a Lamadrid, pero  tuvo  problemas con los colombianos- sus paisanos mercenarios- pues como dice el historiador Alfredo CARDONA TOBÓN eran “soldados sanguinarios, que se embriagaban con frecuencia y estaban acostumbrados a saquear viviendas y violar mujeres. Matute con sus granaderos y 50 “cívicos” tucumanos venció al caudillo Juan Felipe Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, en el combate de Robles; lo que permitió a Lamadrid  ocupar la ciudad de Santiago del Estero. Cuando se supo que las fuerzas del caudillo federal  Juan Facundo Quiroga se desplazaban en apoyo de Ibarra,  Lamadrid retrocedió hasta Tucumán y con Matute se aprestó para el combate…  El  6 de julio de 1827 Quiroga derrotó a Lamadrid en la  batalla de El Rincón del Manantial y éste abandonó a Matute rápidamente y se internó en Bolivia”.

Entonces, Matute  regresó a Salta y allí fraguó una  revolución contra el su antiguo amigo el gobernador Gorriti quien descubrió las intenciones del llanero. Gorriti puso preso a Matute y un  consejo de guerra lo condenó a muerte. Fue fusilado el 17 de septiembre de 1827.   

Como puede colegirse la historia de Matute, además de ser un sanguinario mercenario no trepidaba en traicionar una y otra vez a sus circunstanciales camaradas.

Ahora bien, ¿quién era este exótico y desertor Coronel Domingo López Matute?. Desertor y traidor de primer orden.

Según el historiador Alfredo CADORNA TOBÓN Matute era un llanero de Colombia o Venezuela,  y en  todo caso ‘grancolombiano’,  mestizo y de condición social inferior pasó a la historia como un mercenario cruel  que puso precio a su espada en la naciente patria argentina.

“Matute era un hombre menudo de unos 28 años de edad, regulares facciones y agudos ojos negros. Tenía madera de héroe y un espíritu aventurero que lo llevó desde las orillas del Orinoco hasta los desolados yermos bolivianos. Este combatiente  acompañó al general Sucre en su campaña  del Alto Perú y  en  1826, disgustado por un ascenso que no llegó,  abandonó el cuartel en el  Alto Perú y se presentó en la provincia de Salta al frente del  escuadrón de 190 granaderos colombianos que lo habían  acompañado desde Cochabamba”

Del mismo modo, Carlos Federico IBARGUREN, nos habla y describe al mismo en apretado resumen:

“Entre las tropas que habían respaldado a Sucre para crear la flamante "República de Bolívar" - después Bolivia - se contaba un regimiento de llaneros de Colombia. A esta unidad pertenecía el Teniente mestizo Domingo López Matute, quien resentido por considerarse postergado en un ascenso, desertó con un escuadrón de 160 granaderos, con los cuales - luego de derrotar al Coronel O'Connor que pretendió reducirlo - se internó en territorio argentino, dispuesto, quizás, a probar fortuna con sus hombres en la guerra contra el Brasil. Llegado a Salta, Matute le pidió asilo y ofreció sus servicios al Gobernador Arenales. Este aceptó la oferta, y mandó incorporar a los desertores a las fuerzas del Gral. Lamadrid, quien, desde Tucumán, acababa de desatar la guerra civil, y se disponía a emprender un ataque contra los caudillos federales Facundo Quiroga, Juan Bautista Bustos y Juan Felipe Ibarra.

“Matute, sin embargo, no llegaría a destino; en el trayecto hacia Tucumán, en Pozo Verde, coaligóse con Manuel Puch y los Gorriti a fin de derrocar a su bienhechor Arenales. Con tal propósito los revolucionarios pusieron sitio a la ciudad de Salta. [Gorriti]  vióse obligado a emigrar a Bolivia, para morir finalmente en Moraya, el 4 de Diciembre de1831.

“En lo que concierne a Matute y su pandilla colombiana […] se juntaron con Lamadrid para hacerle la guerra a Quiroga; más el Tigre de los Llanos los descalabró completamente en el encuentro de "El Rincón".

“Vuelto Matute con su banda a Salta, enamorose de Luisa Ibazeta Figueroa; y como debido a su condición de "pardo", el padre de la novia le hiciera oposición, el audaz galán raptó a Luisita y apresuradamente se casó con ella, ante la rencorosa impotencia de los Ibazeta y los Figueroa.

“Siempre inquieto Matute, se puso a conspirar contra su aliado de la víspera; el Gobernador José Ignacio Gorriti. Descubiertos sus manejos fué encarcelado y condenado a morir. El 17 de Septiembre de1827, día de su fusilamiento, pidió oír misa en el convento de San Francisco. No bien el sacerdote acabó la consagración, corre Matute hacia el altar y arrebata el cáliz, bajo amenaza de derramarlo si no se le perdonaba la vida. Frente a tamaño sacrilegio quedó suspendido el santo sacrificio, en medio del estupor general.

“En un santiamén llevose el caso a consulta del Canónigo Juan Ignacio Gorriti, hermano del Gobernador; "Que lo fusilen con cáliz y todo", dijo el cultísimo presbítero sin vacilar. Ante actitud tan decidida, Matute devolvió el sagrado vaso. Lo condujeron hasta la chacra de Costas, y allí, bajo un verde sauce llorón, recibió el reo los cuatro tiros que merecía”, como se dijo, el 17 de Septiembre de 1827..

Como puede verse su corta vida en nuestro territorio fue un continuo traicionar a quienes le dieron cobijo. Aliándose según sus conveniencias y pasándose al otro bando sin sonrojarse cuando le convino.

Las correrías del ‘colombiano-venezolano’ Domingo López Matute y sus mercenarios a fuego y sangre por Santiago del Estero y el Tucumán –de la mano de Lamadrid- fueron un espanto que sacudió a todas las Provincias Unidas, dando lugar al mote de "LOS SALVAJES UNITARIOS" que, acompañado de la palabra "MUERAN", formó parte, a partir de allí- 1826/1827 del lenguaje Federal y de algunos documentos oficiales.

Luego, y en ocasión del bloqueo francés conjuntamente con los Unitarios en 1838, el asesinato del Gobernador tucumano Alejandro Heredia por los Unitarios de la Coalición del Norte en Noviembre de 1838, sumado a la conspiración Unitaria y de Ramón Maza en Junio de 1839, por orden del Restaurador Juan Manuel de Rosas ya se hizo obligatorio en todos los documentos oficiales de la época poner el adjetivo ‘Salvajes’ unida a la de ‘Unitarios’.

*

Ahora bien, ¿por qué el mote de ‘Salvajes’, aparte de lo mencionado? Nunca mejor puesto el adjetivo. Esto no fue más que una antesala que se repetiría por el interior de nuestro país a lo largo de los años.

Fusilado Dorrego, los unitarios comienzan un persecución despiadada. “Impondremos la unidad a palos” sentencia el sacerdote Unitario Julián Segundo de Agüero, ex ministro de Rivadavia. La moderada Gaceta Mercantil argumenta que “si son pocos los Federales, es poca generosidad perseguirlos, y si son muchos es peligroso irritarlos” pero El Pampero unitario le rebatía que “nosotros decimos que no son muchos son los pocos, y son malísimos, y con los malos no se debe capitular sino extinguir” (…) “Que sean pocos o muchos no es tiempo de emplear la dulzura, sino el palo, y cuando hayamos terminado el combate tendrá lugar la generosidad. Mientras se pelea, esta virtud suele ser peligrosa y más con gente que no la agradece. Siendo ya vencedores les concederemos los honores de vencidos; cuando no haya asesinos armados buscaremos a los ciudadanos indefensos, y nos empeñaremos en convencerlos; pero ahora sangre y fuego en el campo de batalla, energía y firmeza en los papeles públicos” (…) “Palo, señor Editor, palo, (…) porque solo el palo reduce a los salvajes”

Esas eran las teorías “civilizadas” de los Unitarios, y el ‘palo’ que pregonaban Unitarios en los papeles, era una tibieza comparada con la realidad.

Como dice el historiador e Ingeniero Leonardo CASTAGNINO “El propio general Iriarte, unitario y antirrosista, escribirá espantado luego del fusilamiento de Dorrego el 13 de Diciembre de 1828: “…después de la ejecución de Dorrego, Lavalle asolaba la campaña con un arbitrario sistema, y el terror fue un medio de que con profusión hicieron uso muchos de sus jefes subalternos. Se violaba el derecho de propiedad, y los agraviados tenían que resignarse y sufrir en silencio los vejámenes que se les inferían, porque la más leve queja, la más sumisa reclamación costó a algunos infelices la vida. Aquellos hombres despiadados trataban al país como si hubiera sido conquistado, como si ellos fueran extranjeros; y a sus compatriotas los hacían sentir todo el peso del régimen militar, cual si fueran sus más implacables enemigos. Se habían olvidado que eran sus compatriotas y, como ellos mismos, hijos de la tierra” “Durante la contienda civil – continúa Iriarte – los jefes y oficiales de Lavalle cometieron en la campaña las mayores violencias, las más inauditas crueldades, crueldades de invención para gozarse en el sufrimiento de las víctimas, la palabra de guerra era muerte al gaucho y efectivamente como a bestias feroces trataban a los desgraciados que caían en sus manos”…”era el encarnizamiento frenético, fanático y descomunal de las guerras del religión. El coronel Juan Apóstol Martínez hizo atar a la boca de un cañón a un desgraciado paisano; la metralla lo hizo pedazos y sobre algunos restos que pudieron encontrarse el mismo Martínez burlonamente esparció algunas flores. Otra vez el mismo jefe hizo que unos prisioneros abriesen ellos mismos la fosa en que fueron enterrados”

El probado ‘salvajismo’ de los Unitarios devenidos en ‘civilizados’ según sus propias palabras, se extenderá durante 70 años, con el genocidio de nuestro pueblo  y de muchos Gobernadores (Manuel Dorrego, Alejandro Heredia, Facundo Quiroga, el riojano Fernando Villafañe,  el cordobés Juan Bautista Bustos, el salteño Pablo Latorre, etc), por orden de los señores de Buenos Aires pero ejecutado por también extranjeros, como el mencionado ‘colombiano-venezolano’ Matute.

Esos extranjeros ya no eran más los Federales ‘oribistas’ compatriotas de la Banda Oriental sino Uruguayos ‘Colorados’ Unitarios que sembraban el terror como empleados-sicarios de Mitre, Sarmiento y otros durante la década de 1860 en adelante: Venancio Flores, Ignacio Rivas, Pablo Irrazabal, Wenceslao Paunero, Ambrosio Sandes, etc.

 Y estos fusilamientos, confiscaciones, desapariciones, torturas y venganzas Unitarias que sucedieron NO EN EL CAMPO DE LAS DISTINTAS BATALLAS Y PRODUCTO DE LA LUCHA, sino a posteriori y con los Federales detenidos o rendidos en las distintas batallas desde 1952 (iniciadas con las ejecuciones de Martiniano Chilavert y Santa Coloma) y, como referencia, hasta la muerte de Urquiza en 1874 (22 años aproximadamente), entre civiles y militares suman más de 10.000 personas.

Muchos de estos ejecutores eran los uruguayos mencionados que, como verdugos, esbirros, sicarios, cometieron incontables asesinatos cumpliendo órdenes de los unitarios triunfantes (Bartolomé Mitre, Federico Rauch, Blas Videla, Domingo F. Sarmiento, Justo J. Urquiza en su momento, Santiago Derqui, etc), como lo ha probado documentalmente en detalles minuciosos el Prof. Lic. Américo Piccagli en su obra citada “La Argentina Violenta y Contradictoria”, el que menciona con nombre y apellido en su libro, por lo menos, más de 600 en este período.

Parece que el ‘Unitarismo’ ha utilizado siempre el mismo método de convencimiento: traición a la patria bajo un terror sistemático de aniquilamiento, en aras de la libertad (de comercio a costa de nuestra riqueza, claro).-

 

*****

FUENTES

ACHÁVAL, José Néstor (‘Historia de Santiago del Estero: siglos XVI-XIX’. Santiago del Estero: Ediciones Universidad Católica de Santiago del Estero, pp. 292. ISBN 978-950-31-0001-1.-1988)

BALMACEDA, Daniel  (“Espadas Y Corazones. El Costado Humano De La Historia Argentina”- Ed. Sudamericana – 2021- Pag. 185/7)

CARDONA TOBÓN, Alfredo (‘Un Llanero En  Tucumán’-https://historiayregion.blogspot.com/2019/09/domingo-lopez-matute-o-pablo-matute.html)

CASTAGNINO, Leonardo (‘Los "Salvajes Unitarios"- La Gazeta Federal- http://www.lagazeta.com.ar/salvajes_unitarios.htm

GUTIÉRREZ, Rafael  (‘Llaneros en Salta’- Portal Informativo de Salta-Anecdotario Histórico de Salta-http://www.portaldesalta.gov.ar/llaneros.htm)

IBARGUREN AGUIRRE, Carlos Federico (‘Matute Y Sus Colombianos En La Política Salteña’ en ‘Los Antepasados, A Lo Largo Y Más Allá De La Historia Argentina’- Tomo 3- -1983)

MONTORO GIL, Gonzalo Vicente (“Brig. Gral. Juan Manuel De Rosas- Aspectos Poco Conocidos De Su Vida Y Su Familia”- Febrero 2019- en “El Mensajero de la Confederación Argentina – blogspot- https://elmensajerodelaconfederacionargentina.blogspot.com/2019/02/briggraljuan-manuel-de-rosas-aspectos.html)

PICCAGLI, Américo Enrique (‘La Argentina Violenta y Contradictoria’-. Año 2000-Coop.Gráfica General Belgrano Ltda.

ROSA, José María (‘Historia Argentina: Unitarios y federales (1826-1841)’. Tomo IV. Buenos Aires: Editorial Oriente, pp. 49 y50.-1972)

SALDÍAS, Adolfo. (“Historia de la Confederación Argentina -Rozas y Su Época” Ediciones Clío-Tomo II- 1973)

 

 

 

lunes, 6 de diciembre de 2021

EL DIA EN QUE EL PARAGUAY CASI SE UNE A LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

 EL DIA EN QUE EL PARAGUAY CASI SE UNE A LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA


Gonzalo V. Montoro Gil



En realidad el título es meramente literario pues hay, por lo menos, dos momentos históricos que podrían haber llevado al Paraguay a incorporarse a la Confederación Argentina, como más adelante veremos.

La relación del Paraguay con las Provincias Unidas del Río de la Plata, y luego con la Confederación Argentina fue siempre ambigua. Recelosa, más que todo, del ‘porteñismo’, de Buenos Aires.

Había un grupo que abogaba en el Paraguay por la total independencia, con Gaspar Rodríguez  de Francia, pero otro que –con un sentido ‘pro-porteños’, que tenían, al principio, deseos de unirse a las Provincias Unidas y que estaba encabezado por el Dr. Ventura Díaz de Bedoya, según el historiador Oriental Vivian Trías, que desgrana en un libro el proceso por el cual el Paraguay desarrolla su independencia que va desde los orígenes coloniales del territorio y que desembocan en el genocidio cometido por los Unitarios argentinos y Orientales comandados por el Imperio del Brasil y éstos dirigidos, a su vez en la sombra, por el Imperio Británico y sus intereses comerciales en la zona; y para ello necesitaba la libre navegación de los ríos, igual que lo necesitaba el Paraguay pero por otros motivos, lo que llevaba a los paraguayos a tener una política oscilante.

Dice Trías que ‘El Principio de la Libre Navegación de los Ríos’ fue Incluida en el Acta final del Congreso de Viena del 9 de Junio de 1015.

"Es enteramente libre la navegación de los ríos, Y no podrá obstaculizarse el comercio en ellos". Un mero aval Internacional para que Gran Bretaña -en plena erupción del Imperialismo liberal- abriera las posibilidades de su comercio hasta en las más recónditas comarcas de la tierra. Es claro que los ingleses aplicaban el principio según sus conveniencias. SI una burguesía Intermediaria asociada y liberal controlaba enteramente su territorio nacional y la navegación de sus ríos, Londres no sólo no cuestionaba el cierre de los mismos sino  que lo apoyaba en la medida que sirviera para asegurar el dominio de sus compinches. Es el caso de la política unitaria en los tiempos de la lucha con el ‘artlgulsmo’. Pero si los ríos eran clausurados por un gobierno nacionalista y proteccionista .Inglaterra llegaba hasta la guerra, declarada o no, con tal de abrir su navegación. Es lo ocurrido en época de Rosas.”

El Paraguay necesitaba la libre navegación de su río homónimo como los pulmones el aire. Sin embargo rechazó la opción’ artlgulsta’ que le aseguraba, en las mejores y más perdurables condiciones, sus anhelos.

“Durante el periodo de Rosas sus ·aspiraciones se enredaron en el circulo vicioso de una contradicción sin solución. Al reclamar la apertura libérrima de los ríos interiores, se situaba en la misma tesitura del Imperio Británico y de la oligarquía portuaria asociada, que eran  Inconciliables enemigos del modelo de desarrollo paraguayo. Rosas no era Artigas. Su política era proteccionista y nacionalista- en eso coincidían con Asunción- ,pero no aflojaba uno pulgada en lo que se refiere al puerto y a las rentas aduaneras de Buenos Aires.”

“Eso significaba el control del curso de los ríos. Y, por  otra parte, su defensa Intransigente de los derechos de la confederación le impedía reconocer la Independencia del Paraguay”.

No habla salida, ni arreglo posible. La política del Paraguay lo acercaba a Rosas por un lado y lo alejaba por el otro. Era Imposible ensamblar la alianza con el enfrentamiento. Carlos A. López llegó a entrar en las coaliciones de los Unitarios con las potencias europeas contra don Juan Manuel, pero pronunciándose, a la vez, contra la agresión de aquellas a la soberanía Argentina. ¿Cómo poder conciliar estas contradicciones?

“…Con Brasil la situación no era mejor. Para el Imperio resulta vital el acceso al sistema fluvial del Paraguay, el Paraná y el Plata; única salida de las prometedoras riquezas de su marginado territorio del Matto Grosso. Explotar sus recursos es urgente, puesto que -como bien lo dice Reclus- ‘el territorio paraguayo es la prolongación meridional del Estado de Matto Grosso’.”

Carlos A. López intentó llevar una línea política sinuosa, pendular, equlllbrante. Tan pronto se apoyaba en Brasil para dirimir sus querellas con la Argentina, como procedía a la Inversa. De ahí las oscilaciones bruscas de sus relaciones con ambas potencias vecinas, que van desde el entendimiento a la ruptura y a veces, hasta el choque de las armas.

Como bien sigue explicando y fundando Trías, el capital inglés es quien dirige y fogonea la lucha contra Carlos Antonio y contra Francisco Solano López.

“Millones de esterlinas financiaron el esfuerzo bélico brasileño contra el régimen de F. Solano López. Hacia 1875 Inglaterra ha invertido en Brasil más de 31 millones de libras. El carácter subimperial del Brasil se expresa admirablemente en la figura y las actividades de lrineo Evangelista de Sousa Barón de Mauá, gran empresario ferroviario, de usinas de gas, vapores. etc .. y estrechamente ligado a los Rothschild, fundó el banco anglo-brasileño B. Mauá, Mc Gregory Cía. en 1854, y luego lo fusionó con el London y Brazllian Bank, creando el London y Mauá Bank”.

“Manejaba las finanzas de la Confederación de Urquiza, de los gobiernos uruguayos, colorados y blancos, y era asiduo prestamista de la administración de Mitre. Manipula una vasta red de agencias bancarias en Manchester, Nueva York, Río Grande. Pelotas, Campiñas, Porto Alegre, Santos, San Pablo, Paré (en Brasil), Montevideo, Salto, Paysandú, Mercedes. Cerro Largo (en Uruguay) y Buenos Aires, Rosario y Gualeguaychú (en la Argentina)”.

Poseía, Mauá, enormes extensiones de tierras en toda el área platense y dominaba en ella Innumerables empresas. Financió la guerra contra Rosas y ya veremos su rol en la crisis del ‘65.

Dice bien el historiador León Pomer: "los Ingleses concurrieron masivamente a la buena obra de exterminar al Paraguay".

No solo la Gran Bretaña y a sus agentes estaban involucrados: también forman parte de su sistema las clases dominantes de naciones formalmente soberanas, pero económicamente periféricas y dependientes. El desafío paraguayo enfrentó a todo el sistema del imperialismo liberal y éste reaccionó para destruirlo.

Las palabras y la política de Rosas fueron desoídas en su momento, y se pagó caro por ello.

Rosas siempre hizo ver a los gobernantes del Paraguay que solo unido el mismo a la Confederación Argentina iban a poder sostener su autonomía frente al avasallante avance británico y brasileño. La fortaleza estaba en la unión.

No lo escucharon. Como no lo escucharon en su momento Federales como el ‘Chacho’ Peñaloza, Felipe Varela, José Hernández, Ricardo López Jordán, Benjamín Virasoro y tantos otros que buscaron finalmente derrocar a Rosas no entiendo su política visionaria.

Repetimos, se pagó caro y lo pagaron caro con sus propias vidas muchos de ellos que –unidos a los Unitarios en su momento- coadyuvaron a derrocar al Ilustre Restaurador de las Leyes, con una ceguera política que les siguió a todos ellos hasta el final de sus días.

Mientras Paysandú y luego el Paraguay se desangraban, los mencionados Federales esperaban, inútilmente como un milagro, el pronunciamiento de Urquiza.

Dice Trías: “El "Chacho" y Felipe Varela eran ‘urquisistas’ y lo ven como al federal de provincias que derrota al porteño Rosas contra el cual habían peleado en los años de la Coalición del Norte. Cruel fue el de desengaño y el opulento "taita" de Entre Ríos-como lo llama Gelly- lo pagó con su vida.

“No sin entes repudiar  lo mejor de su pasado: "soy hombre de principios, y no de partido, v menos de montonera: jamás las he tolerado siquiera”  (¿Quién pudo pensar en los Potreros de Vences que don Justo despreciara, un día, a las montoneras?)”

Luego del literal genocidio de la Triple Alianza, el Paraguay, despoblado, paupérrimo, en total indigencia ya está domesticado, ‘civilizado’ a ‘palos’ como siempre propugnó el inefable y maquiavélico Salvador M. del Carril refiriéndose a la montonera Federal.

Concluye Trías: “En 1908 el Paraguay ya está ‘civilizado’: debe 7.500.000 de libras. Lo más grave es que la posibilidad de la Patria Grande se esfuma. Las fuerzas Que pugnan por ella han sido aplastadas y la política ‘balcanizadora’ propuesta por Lord Castlereagh en 1807 ha triunfado en toda la línea”.

El Paraguay ‘loplzta’ ya no existe y a nadie puede contagiar su modelo de desarrollo liberador. El  gran ganador es el Imperio Británico. Tanto desastre en su provecho.

Pero ya Lord Palmerston decía con gesto altanero y aristocrático, mientras se calzaba no sin cierta estudiada brusquedad sus extravagantes guantes verdes: ‘Inglaterra tiene tanta fuerza que se puede cagar en todas las consecuencias’ ".

En síntesis: la enorme visión geopolítica de Rosas chocó con la cortedad de los Federales de entonces –tanto dentro de la Confederación, en el interior, como los gobernantes del Paraguay y los de la Banda Oriental (salvo Manuel Oribe y Juan Antonio Lavalleja).

Aquel se dio cuenta –y así lo hizo ver- que solo en la unión estaba la fuerza para oponerse al proyecto de fragmentación de las Provincias Unidas por parte de los británicos, franceses y brasileños con ayuda de los Unitarios de ambas orillas del Plata, más mercenarios garibaldinos y alemanes.

Pero los mismos Federales como José Hernández, el ‘Chacho’ Peñaloza, Ibarra, Felipe Varela, y otros junto a los gobernantes del Paraguay (Rodríguez de Francia, Carlos A. López y luego su hijo Francisco Solano López), no pudieron o no supieron verlo y se opusieron al proyecto unificador de Rosas para reconstruir el Virreinato del Rio de la Plata de a poco.

Rosas no quiso hacerlo –ni lo hizo- por la fuerza, como algunos erróneamente dicen, sino a través de la seducción política y marcando las ventajas que obtendrían el Paraguay y la Banda Oriental de unirse a la Confederación Argentina, y así, oponerse fuertemente a la expansión brasileña y a la intromisión británico-francesa.

El mismo Rosas, aún vivo Francisco Solano López en las postrimerías de la Guerra de la Triple Alianza, le había dejado su sable personal en su testamento como reconocimiento a su entereza y su lucha contra los Unitarios, británicos, franceses, y brasileños. No se pudo efectivizar por la muerte de López.

No lo escucharon a Rosas. Y así terminó la Banda Oriental y el Paraguay: destrozadas geográfica, militar, poblacional y económicamente; balcanizada la parte sur de nuestro continente, con la ayuda imprescindible del mayor traidor que recuerda nuestra patria: Justo José de Urquiza.

El mismo, en realidad, nunca fue Federal, ni Unitario. Solo le interesaba su propio bolsillo y a quien se lo llenara él le vendía su alma. Primero, como los vientos iban hacia el Federalismo, él aportó su espada y recogió durante años dinero y oro a manos llenas, contrabandeando hacia y desde la Banda Oriental. Cuando los vientos cambiaban de dirección no trepidó en venderse a la Banca extranjera (Mauá, Rothschild, Banco de Londres, etc) y llenarse sus bolsillos a costa de la sangre de sus coterráneos.

Rosas, solo, alcanzó apenas a salvar a la Mesopotamia del desguace, que también era apetecida por el Brasil y los imperios centrales para también desgajarla de nuestro territorio. Más no pudo.

*

Ahora bien, volviendo al título de nuestro trabajo: ¿en algún momento, estuvieron la Banda Oriental y el Paraguay a punto de incorporarse voluntariamente a la Confederación Argentina?

La Banda Oriental casi lo consigue gracias a Manuel Oribe, pero por errores no pudo hacerlo y se vio finalmente acorralado por el traidor Urquiza, por Bartolomé Mitre, por Domingo F. Sarmiento, por Rufino de Elizalde, Pastor Obligado, por los brasileños, y por los franceses e ingleses. Por supuesto que la Masonería detrás tejiendo los hilos conductores. Todo esto es harto conocido.

Esos errores fueron claramente estratégicos: sitiar a Montevideo por tierra mientras por mar y ríos los franceses e ingleses, más lo brasileños aprovisionaban a los Unitarios ‘colorados’ y los Unitarios porteños que resistían el asedio, en lugar de intentar tomar la ciudad sin considerar las bajas que ello podía acarrear. Oribe hubiera podido atacar Montevideo y tratar de tomarla por asalto en varias ocasiones, pero nunca lo intentó.

Rosas ordenó al almirante Brown que bloqueara Montevideo, lo cual, de haberse hecho efectivo, hubiera significado el rápido colapso del Gobierno de la Defensa, pero el Reino Unido forzó el levantamiento del bloqueo, como ya se ha señalado. La ciudad resistía a merced al apoyo que le daban los barcos franceses e ingleses.

Respecto al  Paraguay hubo dos circunstancias –menos conocida- que casi logran la incorporación del Paraguay a la Confederación, (que no se pudo por las mismas circunstancias que indicamos respecto a la Banda Oriental):

En su tarea de seducción y convencimiento pacífico Rosas primeramente, y como ya hemos dicho en otro trabajo, intentó en su momento, y previo a las dos circunstancias que comentaremos, lograr el apoyo de Artigas, aun éste estando anciano y viviendo en el Paraguay.

Habíamos comentado allí que: “Relata la historiadora Oriental Ana Ribeiro citando como fuente la obra de otros importantes historiadores Orientales Washington Reyes Abadie y Andrés Vásquez Romero,  respecto a una propuesta que Rosas le envía a Artigas en 1847 “Una propuesta que Artigas recibió la de Juan Manuel de Rosas quién mando a [el Coronel] Eduviges Gutiérrez para exponerle a Artigas su posición […] Consta lo que el viejo caudillo le dijo al enviado de Rosas “que no quería abandonar la Asunción; que quería morir tranquilo donde estaba antes que plegarse a ningún movimiento que no fuese que él mismo había iniciado y por el cual estaba expatriado desde hacía 27 años”

Luego, hubo, como se dijo, previamente a la debacle Federal dos momentos claves que pudieron haber cambiado el curso de la historia.

El primero fue por 1849. Los franceses flaqueaban cansados en su lucha contra Rosas. Carlos Antonio López que intentaba hacer equilibrio entre su conducta frente a Brasil y a la Argentina, dio un giro en la misma dando señales a la Confederación Argentina y a Rosas de negociar, y tal vez, en el futuro prescindir de la independencia paraguaya e incorporarse a la Confederación Argentina. ¿Sería verdad lo insinuado por López?

Ana Ribeiro, la historiadora Oriental nos dice: “La postración y el cansancio eran generalizados y llevó a los franceses a preguntarse si en ese país devastado por la guerra encontrarían recursos que valieran la pena. También vaciló López en ese momento. Dado que el tiempo pasaba sin conseguir un tratado satisfactorio con Brasil, en el que quedara definido el asunto de límites, se permitió girar hacia Rosas”.

En octubre de 1849 le ofreció, por intermedio del gobernador de Corrientes, establecer un principio que garantizara la navegación de los ríos interiores, concluyendo en un tratado provisorio de paz comercio y navegación, "aplazándose la cuestión de la independencia  hasta la reunión del Congreso General de la Confederación Argentina':

“Era un cambio notable: la independencia paraguaya aceptada o anulada por la voluntad de las provincias.  El Finado [se refería a Gaspar Rodríguez de Francia, su antecesor] retorcía sus huesos en el lecho del río, en los sótanos del museo bonaerense o donde estuviese”.

Decía López, según extrae Ribeiro del libro de Justo Pastor Benítez ‘Carlos Antonio López, Estructuración Del Estado Paraguayo’ (Ayacucho, Bs.As. 1944-pag.132-133): “O el pueblo paraguayo está inclinado y decidido a la incorporación a la Confederación Argentina, o la resiste. En el primer caso, aquella decisión ha de prevalecer, tarde o temprano. Déjese, pues, al tiempo y a la convicción el pronunciamiento; no se intente arrancarle por la fuerza si el sentimiento del pueblo paraguayo resiste, esa incorporación no se podrá obtenerla, sino conquistándola, y el gobierno Federal, que acusa al Unitario de haber querido someter por la fuerza las provincias al sistema unitario no puede incurrir en la inconsecuencia de emplear el mismo medio reprobado de su contrario”.

Pensaba Ribeiro: ¿Lo desbordaba la situación y salvaba el comercio, la subsistencia  tiempo? ¿Cedía o maniobraba? Rosas, por su parte ¿no supo ver la ocasión de incorporar a Paraguay que se le daba en ese momento? ¿O tenía más clara que los demás su riesgosa situación y atendía el juego en su lugar más neurálgico (que no era entonces Paraguay).

Se preguntaba la historiadora citada las intenciones reales de López o las causas por las cuales tendía un puente a Rosas. De todas maneras, según la misma, Rosas dejó pasar una oportunidad única tal vez porque sus mayores preocupaciones estaban en otro lugar geográfico  en ese momento y los acuerdos con Inglaterra y Francia le insumían toda su atención no sabiendo aquilatar el momento ventajoso para darle una mano a López y profundizar los lazos con fines de la incorporación del Paraguay a la Confederación Argentina. En la historia hay momentos que tal vez no vuelven a repetirse y no hay que dejarlos pasar.

La segunda circunstancia tuvo menor entidad y peso específico para lograr una aproximación a dicha incorporación, más por razones de que el gobierno soberano de Rosas comenzaba a resquebrajarse y quienes ofrecieron la unión deseada no era Carlos A. López, el hombre fuerte del Paraguay, sino algunos políticos que no se llevaban bien con el mismo.

Ya no era 1849 sino 1850. Acaba de morir Artigas y Rosas recibía una carta llamativa.

Transcribe Ana Ribeiro un documento incorporado a la ’Historia Diplomática del Paraguay’, editado en Asunción en el año 1997, pag.89, por el historiador Luis Benítez: “Señor, con el apoyo de dos mil hombres que silenciosamente y con rapidez marchan por el Chaco hasta Asunción, es indefectiblemente tomado aquel punto. Y todos los paraguayos somos ya de V.E. y nosotros nos ofrecemos a marchar en la expedición con cualquier carácter que V.E. nos diese, llevando en nuestra compañía otros paisanos que como nosotros no ven la felicidad para nuestra Provincia sino en su incorporación a la Confederación Argentina, bajo el paternal gobierno de V.E.• 

Firmaban la carta algunos políticos patriotas- Fernando Iturburu y Carlos Loizaga- que veían con clara objetividad que solo dentro de la Confederación Argentina el Paraguay conservaría su autonomía y su riqueza.

Según la historiadora citada, Rosas sabía que no todos los políticos paraguayos estaban contestes en lo dicho en la carta sino solo un pequeño grupo contrario a López, así como Rosas sabía que finalmente Urquiza lo traicionaría uniéndose a los brasileños, Unitarios, franceses e ingleses poco tiempo después, enfrentando a su ayer camarada Federal, Oribe.

También otros Federales como Leandro Gómez, Eugenio Garzón se pasaron al enemigo dejando a Oribe huérfano de todo apoyo.

En la Batalla de Caseros, es lícito recordar asimismo que un hijo de Artigas de nombre Santiago y un sobrino de éste de nombre Pascual pelearon a las órdenes de Urquiza contra Rosas y la Confederación Argentina. Dato n menor también a tener en cuenta para entender la poca visión geopolítica de muchos Federales de aquella época.

Tan era la traición de Justo José de Urquiza que, luego en la Guerra contra el Paraguay, en especial en la defensa de Paysandú, un hijo suyo el Coronel Waldino Urquiza,  no soportando la actitud de Urquiza padre, se alistó y peleó apoyando a los ‘Blancos’ Orientales y Paraguayos de Francisco Solano López, en Paysandú.

También otros Federales ‘Urquicistas’ como Juan Saa, Rafael y José Hernández,        y un hijo de Estanislao López de nombre Telmo que en su momento traicionaron al gobierno de Rosas aliándose  a brasileños, Unitarios y ‘Colorados’ de la Banda Oriental, pagan su traición y se enfrentan a sus antiguos aliados, los cuales los destrozan.

Distinto hubieran sido si hubiera permanecido leales a su gobierno legal que podría haber incorporado a la Banda Oriental y al Paraguay a una Confederación Argentina extensa y fortalecida.

*

Y así, hubo dos circunstancias históricas poco conocidas o difundidas en el que el Paraguay pudo haberse incorporado a la Confederación Argentina pero en el primer caso, Rosas tal vez no supo sopesar la oportunidad y en el segundo caso, era un grupo pequeño de Paraguayos –que no estaban acompañados por Carlos A. López que no participaba de dicha iniciativa- que se ofrecieron a pelear contra brasileños y traidores pero, además de todo, ya era tarde y la Confederación Argentina soberana crujía….

El resultado fue el desmembramiento de territorios del Paraguay y la Banda Oriental a manos del expansionismo brasileño y la balcanización de Sudamérica ordenada por el Imperio Británico victorioso y la Masonería disolvente (‘las llamadas ‘Logias’ jacobinas y revulsivas).

Lo que predijo el Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas, se cumplió, lamentablemente y así se perdió nuestro destino de grandeza y –desde entonces hasta hoy día- nuestra soberanía.

*****

 

FUENTES

MONTORO GIL, Gonzalo V. ('Artigas y Rosas-Crónica De Un Encuentro Que No Fue'- El Mensajero de la Confederación Argentina –blogspot.com)

https://elmensajerodelaconfederacionargentina.blogspot.com/2020/10/artigas-y-rosas-cronica-de-un-encuentro.html

RIBEIRO, Ana (‘El Caudillo y el Dictador’-Montevideo, Uruguay-Ed. Planeta 2003)

TRÍAS, Vivian ('El Paraguay-de Francia el Supremo a la Guerra de la Triple Alianza'- Ed. Cuaderno de Crisis Nro.19-1975)

 

**