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jueves, 5 de noviembre de 2020

ENCARNACIÓN EZCURRA (El Misterio de sus Restos)

 

ENCARNACIÓN EZCURRA 

(El Misterio de sus Restos)

                     Gonzalo V. Montoro Gil



Mucho se ha escrito sobre Doña María de la Encarnación Ezcurra y Arguibel de Rosas (Buenos Aires, 25 de Marzo de 1795 – 20 de Octubre de 1838).

Su casa natal y donde vivió con su marido el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, era en un predio que ocupaba la actual esquina sudoeste de Bolívar y Moreno (la entrada era por la actual Moreno al 500)




Era ella una eminente patriota y federal. Muchos historiadores han descripto su figura y su actuación política al lado de su marido, aunque con mayores o menores certezas en lo relatado.

Lo que sí es certeza es que Juan Manuel la amó como a ninguna y nadie lo amó como ella...fue su brazo derecho. Militaba, convencía, inducia, sugestionaba....era muy pasional, valiente e inteligente.

Hemos dicho en otro trabajo que ella “no era estéticamente  muy agraciada, fue su socia y consejera, siendo ella la única persona a quien verdaderamente escuchaba.  Manejaba su actividad política sin ‘medias lenguas’. Era muy directa y expeditiva en sus acciones y órdenes, en otras palabras, era muy poco diplomática.  Repartía premios y castigos en forma rigurosa y férrea mientras su marido se ausentaba de la ciudad.   Aun cuando éste se encontraba presente, tejía alianzas, identificaba a aquellos que se declaraban Federales, pero conspiraban contra la Confederación, etc.  Podemos decir que se trataba de un matrimonio, pero en cierta forma conformaban una sociedad políticamente perfecta”

Tan es así, que aquellos que entendía que conspiraban contra el gobierno, aunque hayan sido Federales o familiares, no eran perdonados por sus traiciones cuando estas eran graves (lo de los Maza es un ejemplo)..

Con Rosas en el "desierto", ella fue la gran figura política. Permítaseme un pequeño dato autorreferencial que hemos comentado en el otro trabajo citado, y que hace al tema:

Mi abuelo Rodolfo Molina Salas era un acérrimo ‘antirrosista’, según me han transmitido mi madre y otros familiares. La razón es claramente comprensible: su tío segundo, Avelino Viamonte, hijo del Gral. J. J. Viamonte, fue muerto supuestamente por la Mazorca por orden de Juan Manuel por conspirar en su contra y colaborar en su derrocamiento. No queda muy claro de quien provino la orden. Pero bien `pudo haber sido de Encarnación, su mujer, ya que en ese momento su marido  se encontraba en la Campaña del Desierto

Su sobrino Lucio V. Mansilla, al relatar la vida de su tía con su tío Juan Manuel manifestó: “Al parecer, se trató de verdaderas almas gemelas. Fue el propio Mansilla quien escribió: "La encarnación de aquellas dos almas fue completa. A nadie quizá amó tanto Rosas como a su mujer, ni nadie creyó tanto en él como ella; de modo que llegó a ser su brazo derecho, con esa impunidad, habilidad, perspicacia y doble vista que es peculiar a la organización femenil. Sin ella quizá no vuelve al poder. No era ella la que en ciertos momentos mandaba; pero inducía, sugestionaba y una inteligencia perfecta reinaba en aquel hogar, desde el tálamo hasta más allá".

Como lo relatan Pepe Rosa, Fermín Chávez, Manuel Gálvez o Don Julio Irazusta eran un matrimonio perfecto durante 25 años, hasta el funesto 20 de octubre de 1838, cuando Encarnación falleció.

Su muerte fue imprevista, a la edad de 43 años a causa de un paro cardiorrespiratorio (se cree que sufría de alta presión)

El ejército se enluta con un velillo negro alrededor del morrión o del quepí. El ataúd es llevado a pulso a San Francisco, donde será enterrado luego de pasar en medio de una calle humana formada por tropas a la izquierda y por eminentes federales a la derecha. Alrededor de 25 000 personas (sobre un total de 60 000 habitantes de la época) asistieron a su sepelio  y a la procesión del féretro el dia 21, desde el Fuerte hasta el Convento de San Francisco.

El cortejo fúnebre al que asistieron  diplomáticos de Gran Bretaña, Brasil, de la isla de Cerdeña y el encargado de negocios de los Estados Unidos fue pagado por la Junta de Representantes, a la cual el gobernador Rosas agradeció formalmente la inversión el 1 de noviembre de 1838.

También estaban presentes todos los integrantes del Estado Mayor del Ejército de la Confederación Argentina, en el que figuraban los generales Guido, Agustín de Pinedo, Soler, Vidal, Benito Mariano Rolón y –el entonces- Federal Gral. Lamadrid. 

Rosas mismo ordenó para la “Heroína de la Federación” funerales de Capitán General. La Gaceta Mercantil del 29 de octubre de 1838 publicó, por este mismo motivo, que los ministros extranjeros izaron a media asta sus banderas. Las demás provincias argentinas hicieron análogas manifestaciones de duelo.

Al general Pacheco el desconsolado viudo, traspasado de un dolor intenso le confía: “Esa santa era la esencia de la virtud sublime y del valor sin ejemplo”. El dolor fue desgarrador para Rosas. Se encerró durante horas con el cadáver y lloró sosteniéndola en sus brazos. Sus funerales fueron fastuosos. Buenos Aires jamás había visto algo así….

*

Pero aconteció un hecho singular y que es un misterio hasta hoy día:

Cuando ochenta y siete años después de su muerte su cadáver fue trasladado a  la bóveda familiar de los Ortiz de Rozas en el cementerio de la Recoleta- donde en 1989 se le reunirían los restos de su esposo-el cuerpo apareció incorrupto, casi como el día que la enterraron.  

Sobre el tema en el año 1925 el obispo Marcos Ezcurra, descendiente de Encarnación, lo relató: 


 

"El cadáver de doña Encarnación estaba en el mausoleo de Máximo Terrero, en nuestra Recoleta (…). La familia resolvió trasladarlo al sepulcro de los Ortiz de Rosas.

“Se preparó una urna para las cenizas. Suponíase que el cadáver estuviera hecho polvo. Habían transcurrido desde su muerte ochenta y siete años.

Pero, cuál no sería la sorpresa de todos cuando al abrirse el ataúd vimos que el cuerpo de doña Encarnación estaba intacto, incorrupto, tal como si acabara de morir.

 “Los cabellos, la piel de la cara y de las manos, conservaban su integridad, lo mismo que el resto del cuerpo (…) El rostro podía retratarse con las facciones perfectas, blanco, con un blanco de cera amarillosa;; los ojos cerrados pero con expresión de vivos; la boca entreabierta rezando una plegaria y los vestidos intactos: vestía el hábito de Santo Domingo con que doña Encarnación fue sepultada  y el  cuello, el escapulario de la Hermandad de los Dolores, las medias de lana blanca y los zapatos negros estaban flamantes”.

 “Ochenta y siete años de tumba no bastaron a destruir el cuerpo de aquella mujer hondamente cristiana. ¡Qué digo el cuerpo! Ni siquiera el hábito, ni el peinado, ni las flores que el propio Rosas puso alrededor de su cabeza como un nimbo de santa, presentaban las huellas del tiempo. Todo estaba incólume. Hasta las flores secas podían reconocerse con facilidad. Muchos parientes se llevaron, como recuerdo, algunas.

“En las manos mantenía el rosario. Y en el rostro purísimo, sin una sola arruga, brillaba una suave sonrisa viviente. No pudo utilizarse la urna para sus despojos. El cadáver fue inhumado por segunda vez, tal como estaba, en la tumba de la familia Ortiz de Rosas, en la Recoleta. Allí, a través del cristal, puede verse el rostro intacto todavía", detalló.".

Dice María Sáenz de Quesada “Este curioso hecho hace suponer a Ezcurra que se trataba de un designio divino. Era una singularidad más de la bravía esposa de Juan Manuel, exponente de la mujer política de de la clase dirigente criolla de principios del siglo pasado, tenaz, implacable y segura de sí, salvo-y en esto demostraba su inteligencia-en cuanto a la seguridad del cariño de su idolatrado esposo, ese amor difícil que había elegido a los 17 años de edad y que la había conducido a un destino extraordinario”. ….


A la izquierda el ataúd de Encarnación y a su derecha el de Juan Manuel

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FUENTES:

-MANSILLA, Lucio V. (“Rozas, ensayo histórico-psicológico, Bs As, A-Z, 1996”)

-MONTORO GIL, Gonzalo Vicente (‘J.M.de Rosas.-Aspectos Poco Conocidos de su Vida y su Familia’- El Mensajero De La Confederación Argentina blogspot -www.revisionistas.com.ar- 2017-actualizado a Febrero 2018).

-OTAÑO, Julio R. (‘¿Dónde están los restos de Encarnación Ezcurra? ¿En qué estado se encontraron 87 años después?- En revisionistasdesanmartin.blogspot.com’-19-05-2020)

https://revisionistasdesanmartin.blogspot.com/2020/05/donde-estan-los-restos-de-encarnacion.html?fbclid=IwAR2-NjNe3U2LaSw3TcHhdFIAMSi5HGymQ51z7VZmTO9qTHDgdafJIgtVRK8  

-SABINA, Luciana  (“Encarnación Ezcurra: la increíble vida de una mujer a la que todos burlaban y se convirtió en el gran amor de Juan Manuel de Rosas” – para infobae-10-8-20)

https://www.infobae.com/historia-argentina/2019/08/10/encarnacion-ezcurra-la-increible-vida-de-una-mujer-a-la-que-todos-burlaban-y-se-convirtio-en-el-gran-amor-de-juan-manuel-de-rosas/

-SAENZ DE QUESADA, María (‘Las Mujeres de Rosas’- Editorial Sudamericana-Buenos Aires- 2012)

-TURONE, Gabriel O. (“Encarnación Ezcurra”- www.revisionistas.com.ar - )

http://www.revisionistas.com.ar/?p=8857 http://www.revisionistas.com.ar/?p=8857




martes, 3 de noviembre de 2020

ADOLFO JORGE BULLRICH (Breve Radiografía De Un Cipayo Resentido)

 

ADOLFO JORGE BULLRICH

(Breve Radiografía De Un Cipayo Resentido)


      Gonzalo V. Montoro Gil




Adolfo Jorge Bullrich nace en Buenos Aires, argentina un 30 de Diciembre de 1833.

Su verdadero nombre no era Adolfo Jorge, sino Adolfo Jacobo Bullrich Rejas.

Fue un militar y comerciante que llegó a ser intendente de Buenos Aires entre 1898 y 1902, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca.

Su padre fue Augusto Guillermo Adolfo Bullrich, nacido en Teupiz, Brandemburgo, Alemania el 31 de Julio de 1803 y fallecido el 23 de Marzo de 1883, el cual era un alemán que había llegado a Buenos Aires como prisionero de guerra.

Efectivamente, su padre combatió como mercenario a órdenes del Emperador del Brasil durante la guerra contra la Confederación Argentina. Luego de ser tomando como prisionero y liberado, se quedó a vivir en Buenos Aires.

El joven Adolfo –nacido en la Argentina- se fue a estudiar a Alemania y fue miembro de la Guardia Nacional.

De vuelta en su país en 1867 funda ‘Adolfo Bullrich y Cía’ casa de remates que se hizo conocida durante la Campaña del Desierto con las tierras, campos, ganados conquistados durante esos años.

Con esta casa de remates Bullrich hizo crecer su fortuna y llegó también a ser Director del Banco Hipotecario.

Fue iniciado en la masonería en el año 1869.-​

Intervino en las Batallas de Cepeda y Pavón.

Ya mayor, fue nombrado Intendente de la Ciudad de Buenos Aires por el presidente Julio Argentino Roca, en 1898, donde comienza una persecución contra todo vestigio que hubiera quedado de la época de la soberana Confederación Argentina de Juan Manuel de Rosas.

Veamos.

Felipe Arana (1786-1865) fue, sin dudarlo, uno de los mejores –sino el mejor- de los diplomáticos argentinos de todos los tiempos.

Ministro de Relaciones Exteriores y Culto del soberano gobierno de la Confederación Argentina; jurisconsulto; Gobernador sustituto de Buenos Aires de 1840 a 1842, hacedor junto a Juan Manuel de Rosas de los más importantes acuerdos diplomáticos que se tenga memoria. Tratado Arana-Mackau del 29 de Octubre de 1840 con Francia; En noviembre de 1848 se firmaba el Tratado Arana-Southern con Inglaterra; y el Tratado Arana-Lepredour en Enero 1850 con Francia, entre otros.

 



De tal modo, existía en Buenos Aires una primitiva avenida denominada ‘Felipe Arana’ que abarcaba el tramo de la actual Juan B. Justo entre las actuales Santa Fe y Castillo así como su extensión la actual ‘Av. Intendente Bullrich’.

¿Cómo se dio el cambio de nombre?.

Pues bien, el Presidente Julio Argentino Roca ordenó a su subordinado cipayo el Intendente de Buenos Aires, con un encendido odio masónico de ambos, dinamitar la Casona de Palermo del Brigadier General Juan Manuel de Rosas y símbolo de un gobierno soberano, que seguramente lastimaría la vista diariamente a la casta Unitaria triunfante, señalando en silencio épocas de gloria e independencia de nuestra nación.

La noche del 2 de Febrero, madrugada del 3 del año 1899 el Intendente Bullrich hace volar en mil pedazos el Caserón de Palermo, en un acto que era todo un símbolo, recordando en esa fecha el fin de nuestra independencia nacional en la Batalla de Caseros el 3 de Febrero de 1852 .

Antes organiza un gran asado y fuegos artificiales para festejar tan abominable acto.

Esto hasta el propio Domingo F. Sarmiento consideró un error y un acto de ignorancia por parte de Roca y ‘hermano 3 puntos’ Bullrich.





Téngase presente lo siguiente:

El padre del que era entonces Intendente, siendo –como se dijo- mercenario alemán a las órdenes del Emperador del Brasil fue tomado prisionero en la derrota del Imperio del Brasil en Ituzaingó contra las fuerzas Confederadas al mando de Juan Manuel de Rosas, en 1827.

Seguramente esto no fue olvidado ni por el padre ni por el hijo Bullrich.

Alrededor de 42 años después, Adolfo, el hijo del mercenario alemán dinamita el último símbolo del gobierno ‘rosista’, causándole hondo regocijo como una especie de venganza personal y familiar.

Muere, en París, Francia (¡dónde sino..!) el 8 de Marzo de 1904.

Como no podía ser menos, el Presidente de la Nación José Figueroa Alcorta lo premia ‘post-mortem’ llamando ‘ Av. Intendente Bullrich’ a la actual avenida por ordenanza del 8 de Julio de 1910

Mientras, para nuestra nación el nombre de Felipe Arana sigue prácticamente en el anonimato público para nuestros compatriotas…

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FUENTES

CANIDO BORGES, Jorge Oscar, (‘Buenos Aires, esa desconocida; sus calles, plazas y monumentos’, Ed. Corregidor, Bs. As., 2003)

PIÑEIRO, Alberto Gabriel (‘Las Calles de Buenos Aires’- Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires-2003, pag.32)

LAPPAS, Alcibíades (‘La Masonería Argentina A Través De Sus Hombres’. -p. 134. -1966)  

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CORONEL PEDRO JOSÉ DÍAZ (Héroe Olvidado de Nuestra Independencia y de la Soberanía Nacional)

 

CORONEL PEDRO JOSÉ DÍAZ 

(Héroe Olvidado de Nuestra Independencia y de la Soberanía Nacional)


                Gonzalo V. Montoro Gil 





Mientras nuestros escribas y literatos a sueldo siguen llenando nuestras cabezas (y plazas, monumentos, calles) con nombres de traidores a la nación, al igual que el Coronel Martiniano Chilavert emerge otro héroe olvidado ex –profeso: el Coronel Pedro José Díaz.

Muchas veces se dijo que Juan Manuel de Rosas perseguía a los Unitarios. Mentira. Solo perseguía y encarcelaba a aquellos que se levantaban contra el orden legal e institucional cometiendo asesinatos y que se aunaban al extranjero para conquistar nuestra patria, sean estos Unitarios o Federales como los Maza.

De lo contrario –y la historia abunda en ejemplos- muchos unitarios vivían y trabajaban pacíficamente y en forma privada en el país (salvo, a veces, en organismos públicos).

Rosas siempre acogió a aquellos que defendieron la soberanía patria sin preguntar sus simpatías políticas.

Por ejemplo, Ibarra en Santiago del Estero era conocido por no ser ‘rosista’.

Y en la batalla de Caseros, sus principales espadas contra el invasor brasileño y los traidores internos como Urquiza y Garzón, fueron dos Unitarios que pelearon codo a codo con el Restaurador, a su derecha e izquierda: los Coroneles Martiniano Chilavert y Pedro José Díaz, sin abdicar ellos de sus creencias políticas.

Ya nos hemos referido en otra ocasión al Coronel Chilavert.

Hoy varios autores nos traen una semblanza del Coronel Díaz, digno hijo de la tierra….

*

Pedro José Díaz se llamaba. Nació en Mendoza el 17 de mayo de 1800, y era hijo del sargento mayor Luciano Díaz y de doña Dorotea Ordóñez.

Estudió con el franciscano fray José Benito Lamas y tenía trece años cuando su padre lo presentó a San Martín, quien lo aceptó como' cadete.

Hizo la epopeya de los Andes con el Libertador en 1816 con solo 16 años, luchando en Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú.

Su sable también mostró su filo en la aciaga "Sorpresa de Cancha Rayada", el 19 de Marzo de 1818.

Luchó en la Batalla de Maipú, recibiendo las condecoraciones otorgadas por los gobiernos de Chile y de las Provincias Unidas.

A los veinte años, ya era Capitán.

En 1821, ya con el grado de capitán, llegó a las fortalezas del Callao y en esta campaña el propio Libertador le encomendó entrara en Lima al frente de su compañía, el primero de todos.  Y el 11 de julio fue Díaz quien custodió la entrada en Lima de San Martín.

Cuando la sublevación del Callao cayó prisionero y poco después consiguió fugarse y pasar a servir con Bolívar y Sucre.

El 14 de agosto de 1821 estuvo en el violento asalto a las fortificaciones del Callao a las órdenes del general Las Heras, en que los patriotas fueron rechazados con algunas pérdidas.

En noviembre del mismo año fue nombrado “Benemérito de la Orden del Sol” y en septiembre de 1822 ascendió al grado de sargento mayor.

En 1826 hizo la campaña del Brasil y por su distinguida actuación en la Batalla de Ituzaingó obtuvo los despachos de teniente coronel. 

Terminada la guerra del Brasil, Díaz apoyó el movimiento del 1º de diciembre de 1828, contándose entre los hombres de Juan Galo Lavalle cuando éste se rebebló, siendo ascendido luego a coronel del Batallón 4º de Cazadores y quedando a cargo del comando de la Frontera Norte

Hizo con éste las campañas de 1839 y 1840. La historia cuenta que estando presente en la batalla de "Quebracho Herrado", y cuando ésta ya se estaba definiendo para los Federales, Díaz, que se hallaba al frente de su Regimiento, recibe una carta que le envía Lavalle, diciéndole que la batalla estaba perdida, y que tratara de buscar refugio. Díaz contestó a Lavalle, con el mismo mensajero:

"-Donde mueran mis hombres, allí también morirá el Coronel Díaz-".

El 28 de noviembre de este último año cayó prisionero del coronel Hilario Lagos, Federal reconocido, que al verlo, fue a abrazarse con Díaz, felicitándolo por su bravura en el combate, y también intercedió ante Oribe, para que no lo ejecutara.

A pesar de ser un Unitario convencido, cuando el Ejército Grande de Urquiza se presentó en "Caseros", el 3 de febrero de 1852, enfrentando a Rosas, el Coronel Pedro José Díaz, no se le unió, sino que por el contrario, comandó la Infantería ‘Rosista’.

Tanto Chilavert como Díaz  habían puesto su espada al servicio de Juan Manuel de Rosas.

Cuando el pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, pese a ser unitario, ofreció su espada a la Confederación y se incorporó al ejército federal.  

Estaba el Coronel Díaz prisionero en Santos Lugares pero le fue devuelta su plena libertad, su grado y los sueldos adeudados.

*

Muchos años después Antonino Reyes le escribe a Adolfo Saldías y le comenta –como testigo directo- que Máximo Terrero fue quien recomendó a Díaz y con el tiempo fueron estrechando una sólida amistad. Terrero fue predisponiendo día a día mas a Rosas a favor de Díaz comentándole que “Díaz aparecía como el soldado franco, caballero, sin excusarse de pertenecer al partido unitario; pero al mismo tiempo obediente al gobierno de quien dependía, manifestándome siempre que toda vez que la patria fuese amenazada por fuerzas extranjeras y muy particularmente por el Brasil, estaría a su defensa, aunque fuese uniéndose si era necesario a los salvajes de la pampa. Yo le recordaba a su pasado y la alianza francesa, pero a esto sólo me contestaba:

- no hablemos más de eso: hoy han cambiado las circunstancias y me hallo libre de ciertos compromisos que me tenían atado entonces-”.

Y antes de la Batalla de Caseros Reyes el continúa contando a Saldías que en su momento y antes de la batalla que se avecinaba, le preguntó a Díaz:

"-Y usted, coronel, ¿qué papel desempeñará en esta emergencia; son los suyos los que vienen-”

“-No... es Urquiza, es el Brasil, y yo como soldado estaré en mi pueblo puesto al lado del Gobierno de mi patria, sea Rosas o el diablo-”.

 “Que conociendo al hombre como se lo hago presente, podía estar seguro que lo que me diría era lo que sentía y que por nada cambiaría en su modo de pensar. Así fué que cuando llegó el momento no tuve inconveniente en asegurar que el coronel Díaz serviría al gobierno con la lealtad que lo caracterizaba, si los

El 2 de Febrero de 1852 en el día previo a la batalla en Caseros, Rosas llama a junta de guerra donde se encontraba el Mayor Antonino Reyes, Jerónimo Costa, el General Pinedo, el Coronel Chilavert, y el Coronel Hilario Lagos, entre otros.

Al primero le pide alguien capacitado para organizar un batallón. Éste le indica al Coronel Díaz, como experimentado militar que residía en Buenos Aires desde que fue hecho prisionero luego de la batalla de Quebracho Herrado, como lugarteniente de Lavalle.

Díaz le dice a Reyes su postura y que se la haga saber a Rosas:

«-Dígale usted al señor gobernador, le respondió Díaz á Reyes, que aprecio la confianza con que me honra: que aunque unitario, he de cumplir mi deber como soldado á las órdenes del gobierno de mi patria.» Por tal incidencia se organizó esa brigada de infantería, la única que con la famosa  artillería de Chilavert sostuvo hasta el fin el fuego contra los imperiales-”.

Al día siguiente, en Caseros, los coroneles Díaz y Chilavert fueron los héroes de la batalla, en el ejército federal.  Ambos combatieron con bravura de león.  

Como dice Adolfo Saldías: “Después de una hora de rudo combatir a pie firme, los batallones de Díaz, disminuidos, cercados, exhaustos de fatiga, y faltos de municiones, iniciaron un movimiento de retirada apoyando su flanco con líneas de tiradores a lo largo de unas zanjas y cerco de tunas”.  

Y, más adelante, agrega: “Poco después de las dos de la tarde y, cuando la caballería aliada amenazaba rodear completamente las brigadas de Chilavert y de Díaz, se aproximó por el flanco derecho de estas una columna de caballería atraída por la vista de Rosas y los que lo acompañaban, y la cual chocó con la división Sosa.  

Rechazada esta envolvió en sus filas a Rosas, al mayor Reyes y a algunos oficiales”. Díaz y Chilavert fueron los últimos Oficiales en permanecer en el Campo de Batalla, siendo ambos tomados prisioneros. Díaz logró salvar la vida, pero Chilavert fue fusilado por orden de Urquiza.

*

Meses después, en setiembre de 1852 Díaz fue nombrado capitán del puerto de Buenos Aires, y durante el gobierno del general Manuel Guillermo Pinto, ministro de la Guerra.  

Terminada la contienda entre el estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina, el Coronel Díaz se retiró a la vida privada, implantando un establecimiento agrícola en Morón, pero a pesar de su prescindencia de los asuntos políticos y militares, se le consideró complicado en un movimiento subversivo que debió estallar en Buenos Aires, en junio de 1855, por lo cual fue arrestado en su residencia en Morón y conducido a Buenos Aires, donde este gran soldado permaneció tres meses en incómoda cárcel.

El 1º de julio de 1866 fue nombrado Jefe del Estado Mayor del “Ejército de la Frontera Sud”, en reemplazo del coronel Emilio Mitre.  Dicho ejército tenía su cuartel general en San Benito

El Coronel Pedro José Díaz morirá enfermo, en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de Diciembre de 1857.

*

Una populosa y reconocida Avenida de Buenos Aires llevaría su nombre. Una obra editada por el investigador histórico Canido Borges fundamenta que está referido al Coronel Pedro José Díaz, aunque hay dudas al respecto.

Dudas que se acrecientan pues sería casi una excepción en medio del ‘lavado de cabeza’ liberal que continúa hasta el día de hoy, en el cual casi brillan por su ausencia las calles, plazas, monumentos a los verdaderos patriotas.

El cuerpo del valeroso Coronel patriota Pedro José Díaz, está en el Cementerio de la Recoleta, y lamentablemente está en muy mal estado de conservación. Por respeto a la memoria de éste gran soldado, quizás alguien debería restaurarla.

El Héroe de Chacabuco, Maipú e Ituzaingó, y el defensor de la soberanía nacional en Caseros, se lo merece.

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FUENTES:

CANIDO BORGES, Jorge Oscar, (‘Buenos Aires, esa desconocida; sus calles, plazas y monumentos’, Ed. Corregidor, Bs. As., 2003)

CASTAGNINO, Leonardo (‘Coronel Pedro José Díaz’ - La Gazeta Federal – www.lagazeta.com.ar)

SALDÍAS, Adolfo (‘Historia de la Confederación Argentina’- Tomo III y V- Buenos Aires, Félix Lajouane Editor- 2da Edición-1892)

TURONE, Gabriel y Oscar (‘Pedro José Díaz’- www.revisionistas.com.ar)



domingo, 1 de noviembre de 2020

JUAN GALO LAVALLE, (Semblanzas de un Súbdito Francés)

 

JUAN GALO LAVALLE,

(Semblanzas de un Súbdito Francés)


Gonzalo V. Montoro Gil




En un magnífico libro el historiador santafecino Ariel Gustavo PÉREZ relata las vicisitudes, poco conocidas, del Gral. José de San Martín desde que llegó de Europa hasta la Batalla de San Lorenzo.  Su estilo, a la par de presentar situaciones históricas documentadas, nos da una especie de pintura de la época, de regiones y de caracteres de los personajes de aquellos tiempos, con climas que nos hace imaginar las geografías, el humor y los sufrimientos de esos Granaderos recién formados. A la par de la enjundia de San Martín y el trato que él tenía para con sus subordinados.

A lo largo del relato se incorporan figuras noveles que posteriormente harán carrera en la historia y en las armas de nuestra nación: Mariano Necochea, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Ángel Pacheco, Juan del Galo Lavalle, Hipólito Bouchard ( como militar, no como marino todavía), todos a las órdenes de San Martín y sumamente jóvenes sino casi niños, pero que ya empezaban a tomar las armas con ardor para defender a su patria y que tuvieron el bautismo de fuego en la conocida y gloriosa Batalla de San Lorenzo el 3 de Febrero de 1813.

Esta circunstancia y esos acontecimientos sirven para hacer notar que en aquella época era común que muchos militares o simplemente civiles, cambiaran su apellido (y a veces, hasta su nombre) con el fin de castellanizarlos cuando arribaban a estas tierras desde Europa. Y si eran de origen español, se sacaran el ‘De’ para distinguirse –como criollos y revolucionarios- de los españoles.

A modo de ejemplo, Hipólito Bouchard se llamaba en realidad André Paul Bouchard, francés, revolucionario y marino.

Gregorio Araoz de Lamadrid, se llamaba en realidad Gregorio Aráoz De La Madrid.

Y, por último en este caso, Juan Galo Lavalle que en realidad se llamaba, primeramente Juan Galo De La Vallée (de origen francés), luego a sus 15 años y camino a San Lorenzo, como joven Granadero a las órdenes de San Martín, muta a Juan Galo De Lavalle para terminar siendo Juan Galo Lavalle.

San Martín decidió encaminar la formación de un conjunto de jóvenes voluntarios que se incorporarían como Cadetes. Pertenecientes en muchos casos a las familias más distinguidas de la ciudad. Juan Galo de Lavalle que en esa época dejó su apellido francés,  suprimió el ‘De’ de su apellido y lo apocopó, posiblemente para evitar la vinculación con los apellidos españoles pidió su alta como cadete y fue aceptado en agosto de 1812.

Lavalle nace en Buenos Aires, 17 de Octubre de 1797. Sus padres eran María Mercedes González Bordallo y Ross (1770-1829) y de Manuel José Levieux de La Vallée y Cortés, contador general de las Rentas y el Tabaco del Virreinato del Río de la Plata, quien fuere descendiente directo del conquistador de México Hernán Cortés.y Cortés (1753-1840), descendiente directo de Hernán Cortés por parte de padre. Los La Vallée eran, obviamente, de origen francés.

Juan Galo quiso castellanizar su apellido porque no quería aparecer como francés en tierras americanas, como se dijo.

Fue un valiente soldado, arriesgado, con gran bravura y arrojo. Peleó a las órdenes de San Martín en la epopeya de los Andes, en Chile, en Perú, siendo considerado un gran militar por su valentía y heroicidad.

A su regreso fue incorporado a la guerra del Brasil, como jefe del regimiento de Coraceros donde se destacó también por su valor y lucha, sobre todo en la Batalla de Ituzaingó donde luego se ganó el ascenso a General.

Cuando vuelve a Buenos Aires, toma contacto con los líderes del partido Unitario: Salvador María del Carril, los hermanos Florencio y Juan Cruz Varela y Julián Segundo Agüero, que lo convencen de unirse a ellos para derrocar al gobernador Dorrego.–a quien él decía querer mucho- y luego de unas batallas, Dorrego es traicionado por Mariano Acha y lo toman prisionero.

Lavalle influenciado por aquellos lo manda a fusilar el 13 de Diciembre de 1828 (a través de –justamente otro ex soldado de San Martin, Lamadrid).

José María ROSA, dice que Del Carril fue el ‘cerebro’ que impulsó veladamente, en varias cartas particulares a Juan Lavalle, hombre vehemente y gran militar, pero de pocas luces, que fusilara a Dorrego porque él era un “hombre de genio y debe tener firmeza para prescindir de los sentimientos”. Por otra parte “una revolución es un juego de azar en el que se gana hasta la vida de los vencidos” y le aconseja “que aborde la cuestión a sangre fría” “Hemos estado de acuerdo con la ‘fusilación’ (sic) de Dorrego antes de ahora. Ha llegado el momento de ejecutarla”.

Del Carril bajo cuerda y casi susurrando maquiavélicamente aconsejó fuertemente a Lavalle luego del fusilamiento de Dorrego que “Es conveniente que recoja Ud. una acta del consejo verbal que debe haber precedido a lo fusilación. Un instrumento de esta clase redactado con destreza será un documento muy interesante para su vida póstuma... El Sr. D. J. A. (don Julián Agüero) y Don B. R. (Bernardino Rivadavia), son de esta opinión y creen que lo que se ha hecho no se completa sino se hace triunfar en todas partes la causa de la civilización contra el salvajismo”.

Fue el gabinete presidencial en pleno quien aconsejó el fusilamiento civilizador, levantando actas en las que constaba el salvajismo de los gobernadores. Pero Lavalle no entendía. ¿Si era un acto de patriotismo fusilarlo a Dorrego, por qué retacearle la gloria del “por mi orden”? Del Carril volvió a insistir en una carta del 20 en un último intento de convencer a esa espada sin cabeza de no apelar al juicio de la historia sin tomar precauciones: “Incrédulo como soy de la imparcialidad que se atribuye a la posteridad... la posteridad consagra y recibe las deposiciones del fuerte o del impostor que venció, sedujo y sobrevivió... Yo no dejaría de hacer algo útil por vanos temores.

“Si para llegar siendo digno de un alma noble es necesario envolver la impostura con los pasaportes de la verdad, se embrolla; y si es necesario mentir a la posteridad se miente y se engaña a los vivos y a los muertos”

Tanto los líderes unitarios como Lavalle, de tendencia liberal, detestaban a Dorrego, por la tendencia de éste a favor de las clases populares.

Lavalle quiso convencer a San Martín de plegarse a su bando contra los Federales y de que asumiera el gobierno de la provincia.

Pero éste, espantado por el comportamiento de su ex subordinado en una nota que entrega a sus emisarios, le contestó –aconsejándolo paternalmente- que "los medios que me han propuesto no me parece tendrán las consecuencias que usted se propone". Y sugiere rendirse a los de López y Rosas: "Una sola víctima que pueda economizar al país le será de un consuelo inalterable".

El General unitario, Tomás de IRIARTE, Unitario, nos dice en sus memorias:

“…..después de la ejecución de Dorrego, Lavalle (y sus hombres)  asolaba(n)  la campaña con arbitrario sistema y el terror fue su medio…se violaba el derecho de propiedad, y los agraviados tenían que resignarse y sufrir en silencio los vejámenes que les inferían, porque la más leve queja, la más sumisa reclamación costó a algunos infelices la vida…..hombres despiadados como si (el país) hubiera sido conquistado, como si ellos fuesen extranjeros hacían sentir a sus compatriotas  peso del régimen militar, cual si fuesen enemigos…olvidándose que ellos eran también hijos de la tierra….cometían las mayores violencias, las más inauditas crueldades…actuaban como bestias feroces sobre los desgraciados que caían en sus manos…… Era un odio frenético, fanático y descomunal….”

Rosas  le envía una carta a Pacheco fechada en Cañuelas 24 de julio de 1829 luego de asesinato de Dorrego y el comienzo de su desbarranque (Cf. Adolfo Carranza’ Hojas Históricas’- Buenos Aires -1893 pg.  94 citado por Ernesto QUESADA) “Tarde era ya para que Lavalle invocase el honor y la dignidad como causa para proseguir una guerra cruenta cuando desde dos años atrás venía haciéndola, aliado a los franceses y con los dineros y recursos de los mismos que agredían a la República Argentina y se habían apoderado de una parte del territorio. Si Lavalle ya había admitido con todas sus consecuencias esa alianza de un pueblo extraño contra la propia patria era lógico, cuando la Francia había zanjado satisfactoriamente la contienda, que entrase él  también en el orden de las cosas que tal hecho establecía y que la misma Francia se empeñaban dejar establecido por lo que hacía a Lavalle y su partido en armas”.   

La trayectoria del General Lavalle, en su corta y aguerrida vida, dejó la huella de un valiente granadero que acompañó la Gesta Libertadora del General San Martín, y más tarde del General Simón Bolívar.

Sin embargo, esta huella fue eclipsada por un arrogante fanatismo faccioso, al enfrentarse con terrible crueldad a sus propios hermanos, en la Guerra Civil desatada a partir de 1820 entre unitarios y federales. Guerra en la que nunca quiso participar el General San Martín y quien opinó dejando este testimonio sobre su subalterno Juan Lavalle….. “igualarlo en coraje es muy difícil, superarlo imposible”

Pero San Martín indignado y ofuscado por la guerra civil que Lavalle y los Unitarios habían provocado finalmente y perdiendo el sosiego y la templanza le dice al Gral. Iriarte sumamente irritado y desilusionado días antes de irse definitivamente a vivir a Europa en 1829: "Sería un loco si me mezclase con estos calaveras. Entre ellos hay alguno, y Lavalle es uno de ellos, a quien no he fusilado de lástima cuanto estaban a mis órdenes en Chile y en Perú…son muchachos sin juicio, hombres desalmados...

Allí San Martín, triste y desilusionado prefirió volver al exilio, al ver lo que su ex—subordinado de tantas batallas estaba cometiendo contra el país.

*

La paradoja está en que a sus 15 años se cambió el apellido francés que tenía por el castizo Lavalle, porque no quería aparecer como extranjero frente a su pueblo.

Pero, bueno, uno estaría tentado a decir que la ‘sangre tira’ y no pudo renegar de su sangre francesa, aunque haya nacido en Buenos Aires.

Pero no es así: Hipólito Bouchard fue claramente francés al igual que el Almirante Brown lo fue irlandés y Juan B. Thorne fue estadounidense, mas nunca traicionaron a la tierra que les abrió la puerta para ellos, su familia y su futuro; la bendita tierra Argentina que los recibió con los brazos abiertos.

Decíamos en otro trabajo  “Lavalle comenzaba su éxodo, tras ser derrotado por Oribe, quien lo perseguía de cerca y, sin el apoyo de los pueblos por donde pasaba. No tenía planes muy definidos, y en su huida hacia el norte, iba sembrando el terror, matando y saqueando a las poblaciones”.

Lavalle simplemente, y más allá de las paradojas, fue un traidor consumado, liso y llano, vendido al oro francés, empleado del gobierno francés a pesar de ocultar el origen de su apellido en sus años mozos por temor a que lo confundieran con uno de ellos, borró de un plumazo todo lo bueno que había hecho bajo las ordenes de San Martin en la batalla de San Lorenzo y en el Ejercito de los Andes así como en la primera Guerra contra el Brasil, para después volcarse de lleno y emplearse como ‘lamebotas’ de los escribas logistas Unitarios sediciosos y los anglo-franceses

Finalmente, huérfano de todo apoyo y perseguido por todo el territorio por el General Manuel Oribe y demás ejércitos nacionales, en su huida es acorralado en San Salvador de Jujuy y muere miserablemente allí por una partida del ejército en forma ignominiosa: en la cama y con su amante, el 9 de Octubre de 1841...

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FUENTES

 

CASTAGNINO, Leonardo (“La situación de la Confederación Argentina’- La Gazeta Federal –www.lagazeta.com.ar)

CASTAGNINO, Leonardo  (https://www.lagazeta.com.ar/bandera_nacional.htm)

ECHEVERRÍA, Esteban (Poema ‘Avellaneda’ en Cantos, ed. W. M. Jackson, Bs. As., 1947).

GARCÍA MELLID, Atilio. (“Proceso al Liberalismo Argentino”. Ed.Peña Lillo, Bs.As.-1974).

IRIARTE, Tomás (‘Memorias’- 12 tomos- Ed. Argentinas S.I.A-1944)

MONTORO GIL, Gonzalo V. (‘De Artigas a Rosas- El Sueño Trunco de la Patria Grande’- 2020- El Mensajero De La Confederación Argentina blogspot)

PÉREZ, Ariel Gustavo (‘El Grito Apasionado-San Martín camino a San Lorenzo’- Prosa Amerian Editores-2020)

QUESADA, Ernesto (‘Pacheco y la Campaña de Cuyo’- Ediciones Pampa y Cielo – Bs.As. 1976.- pags. 9/12, 15, 16, 17, 22, 32, 33, 45, 94 y cctes)

ROSA, José María (‘Salvador María del Carril -Pequeña Biografía’- La Baldrich - Espacio de Pensamiento Nacional- Biblioteca Digital www.labaldrich.com.ar)

ROSA, José María (‘La Guerra del Paraguay y Las Montoneras Argentinas'-Biblioteca Argentina de Historia y Política-’-Ed.Peña Lillo SRL- 1974- 4ta.Edición.  nota Nro.4 del capítulo 2, Pag.26) y (la edición digital de 1985)

TRÍAS, Vivián (‘Juan Manuel de Rosas’-Cámara de Representantes de la R.O.U.-Montevideo 1987)

VILLAFAÑE, Benjamín (‘Reminiscencias Históricas De Un Patriota’, Ed. Fundación Banco Comercial del Norte.-1972)

 

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