(de Pluma Ajena) LOS MALES DEL CONTRABANDO (por Manuel Belgrano)
Antes y después de 1800
Manuel Belgrano escribió como Cónsul en Buenos Aires de su Majestad el Virrey
Olaguer y Feliú, para él, unas memorias sobre temas varios comerciales,
agrícolas, bancarios, industriales, asesorándolo en varios temas referidos.
Abogando por un comercio
lícito y protegido, entendiendo que el contrabando era una de las principales
causas del subdesarrollo económico de la colonia.
Este memorial fue
escrito el 6 de Junio de 1809 y fue
hallado en el Archivo General de Indias de Sevilla por el investigador Pedro Navarro Floria en la década de 1980.
Este memorial, de claro
corte proteccionista, dirigido al Virrey alertándolo sobre los males del
contrabando, urgiéndolo a resolverlo, condenándolo por considerarlo -según sus
propias palabras- una «hidra» que destruía la economía local, fomentaba la corrupción
y enriquecía a unos pocos a costa de la miseria general.
Sostuvo que el comercio
ilegal arruinaba la producción nacional, impidiendo el desarrollo del país y
sometiéndolo a un «infernal monopolio».
Argumentaba que el
contrabando, al ingresar mercancías extranjeras a bajo precio, impedía el
desarrollo de las industrias y producciones locales.
Denunció que el comercio ilícito corrompía las
leyes, a los funcionarios y a la sociedad en general.
Sostenía que el
contrabando perpetuaba un monopolio que concentraba la riqueza en pocas manos y
condenaba a la mayoría a la pobreza.
Belgrano distinguía que
la «baratura» de los productos traídos por contrabandistas era perjudicial, ya
que prefería que las producciones locales tuvieran valor, incluso si los efectos
importados eran más caros.
Nótese ya en aquellos
tiempos cercanos a Mayo de 1810 como critica fuertemente a los comerciantes de
la época (especialmente ingleses y españoles) por anteponer su interés propios
y codicia al bienestar de la nación. Parece que poco ha cambiado ello a la
fecha actual.
El texto es extenso, del
cual hemos extraído los principales párrafos, donde el prócer daba cuenta del
comportamiento ilegal de los ingleses que aquí vivían en connivencia con
comerciantes nativos y españoles en desmedro de los intereses de la Argentina.
“Mientras los
honrados ciudadanos dedicados al comercio, noble carrera, otros amparados del
espíritu cruel de la codicia, hollando todas las obligaciones y respetos,
corren precipitadamente al inicuo tráfico del contrabando, al parecer como
empeñados en acabar y ultimar al comercio lícito, y con él acelerar la
destrucción del Estado”.[…]
“Bien
sabemos por notoriedad, la multitud de efectos que han entrado en esta Capital,
y que se hallan abarrotados los almacenes a términos de haber conocido
palpablemente la baja enorme en los géneros de consumo, particularmente
algodones y lanas, efectos que solo han podido conducir esos barcos Ingleses
que hemos tenido a la vista y todavía tenemos”
“¿Con
que se han pagado? ¿Cuáles han sido sus exportaciones? Por ventura el renglón
que debe ser de nuestro mayor cuidado darle expendio, cual es el cuero, ¿ha tenido
algún aumento en su valor?”
“No, Señores,
todos los pagamentos se han hecho con dinero efectivo: unos pocos frutos que
permite la clandestinidad se han comprado con aquel, el resto ha salido y sale
continuamente en cambio de lo que se ha introducido e introduce.”
“¿Y cuáles
han sido las ventajas que hemos conseguido? La destrucción, el aniquilamiento
de nuestros fondos, la existencia de una multitud de extranjeros, corrompedores
de nuestras costumbres, tan afianzados en su pertenencia en estos países, que
he oído decir que se están afincando.
“Vuelvo
a repetir que es deplorable nuestra situación, y que no podremos salir de ella
hasta que Dios, por su infinita Misericordia, alivie los males de nuestra Madre
Patria y el sabio Gobierno que nos dirige acceda a nuestras muchas y repetidas
súplicas, que ya se han dirigido por este Cuerpo….[…]
“Desengañémonos: jamás han podido existir los
Estados luego que la corrupción ha llegado á pisar las Leyes y Faltar a todos
los respectos”.
“El mejor modo, el fundamento de su protección y fomento, debe ser ponerlo en
el equilibrio que le corresponde, y esto no puede ser sin aniquilar el
contrabando y con él la hidra del monopolio que todo lo devora, todo lo acaba,
hasta derribar las columnas del edificio político”.[…]
“El mejor modo, el fundamento de su protección
y fomento, debe ser ponerlo en el equilibrio que le corresponde, y esto no
puede ser sin aniquilar el contrabando y con él la hidra del monopolio que todo
lo devora, todo lo acaba, hasta derribar las columnas del edificio político”.
“Si es cierto, como lo aseguran todos los
Economistas, que la repartición de las riquezas hace la riqueza real y
verdadera de un País, de un Estado entero, elevándolo al mayor grado de
felicidad, mal podrá haberla en nuestras Provincias, cuando existiendo el
con-trabando y con él el infernal monopolio, se reducirán las riquezas á unas
cuantas manos que arrancan el jugo de la patria y la reducen á la miseria”.
“Me arrebata exalta al extremo ver que estos extranjeros
no solo se contentan con hacer el contrabando tan á su salvo, sino que ya
tienen sus almacenes públicos, donde venden por mayor y menor, y lo que es
todavía para mi más escandaloso, que haya españoles que salgan al frente a
cubrir semejante iniquidad”.
”Así es que los vemos queriendo formar cuerpo de comercio
Ingles, unos hombres que no solo están contra nuestras leyes en este suelo,
sino contra las de su mismo País que les prohíbe el contrabando”.
”Ya en sus conversaciones han llegado a decidirse a no
obedecer a nuestro Tribunal, y aun oponerse a sus determinaciones, en lo cual
debe haber la mayor vigilancia y cuidado, haciéndoles sentir a las más pequeñas
desobediencias el peso de la autoridad”.
”Están persuadidos aun, con un orgullo increíble, que su
poder es inmenso, y que por fuerza se les ha de admitir, y aun les parece que
no hay autoridad que los juzgue, y por esto mismo se les debe hacer conocer la
energía con que nuestros jueces consulares hasta ahora han sostenido las
obligaciones de sus cargos: así tal vez se contendrán en sus límites, ya que
nuestra desgracia quiere que vivan con nosotros, y tan apreciados aquellos
mismos que tantos males nos traen.”
”Hablo como un amante del Comercio licito y del bien del público: es un
error creer que la baratura de los géneros que tenernos traídos por los
contrabandistas sea benéfica a la Patria: lo que a esta conviene es que sus
producciones tengan valor, aunque sean caros los efectos que se les vendan: esa
desigualdad pronto se equilibra, pero en la que estamos, jamás, y todo se
arruinará”.
”La Cédula Ereccional previene que no se abra almacén, tienda, etc., sin
primero obtener licencia de nuestro Tribunal: estoy persuadido que hay muchos
sin ella: ¿y no será oportuno que se haga una indagación de los extranjeros que
están con puros intereses suyos, y aun me aseguran que sin que los cubra el
nombre de algún español? En tal evento, inmediatamente debe procederse a sacarles
la multa asignada y dar cuenta al Gobierno, como un dato auténtico de la
existencia de ese tráfico ilícito, o cuando no, dirigirse a la Junta Central en
comprobación de las repetidas Representaciones que se le han dirigido.”[…]
”Si cada uno de nosotros hace un poco de su parte en la reunión de ideas y
hechos, habremos conseguido muchos adelantamientos a favor de nuestro Comercio
y de los ramos que tienen mutua dependencia con el: que la Junta entienda los
trabajos a que cada Individuo de los que la componen esta obligado: mil objetos
son de nuestra inspección, y todos claman por patrocinio y amparo. Las luces de
sus !individuos, espero que me darán materiales con que ejercitar mi pluma”.
”De este modo, nuestras Provincias tendrán siempre presente al Real
Consulado de Buenos Ayres, sin dudar que los beneficios de su Agricultura,
Industria, Comercio, Navegación, Caminos, etc., se los debe-ra a la dedicación
a tan útiles trabajos, únicos que pueden Ilevar estos países a su felicidad,
que hoy tienen la gloria de formar una parte integral de la Monarquía Española”.
”Buenos Ayres Junio 16 de 1809”.
”En presencia de mí el Secretario, se entera la Junta de la Memoria que me
está mandado por S. M. escribir todos los años, y acordó pasase en vista al
Señor Sindico”.
Belgrano

No hay comentarios.:
Publicar un comentario