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jueves, 21 de abril de 2022

JUAN MANUEL DE ROSAS, EL ‘PADRE DE LA PATRIA’

 

JUAN MANUEL DE ROSAS, EL ‘PADRE DE LA PATRIA’


Gonzalo V. Montoro Gil




  I.-Introducción

 

¿Por qué decimos que Rosas fue –y es- el ‘Padre de la Patria’?

Hay varios hechos que convergen y fundamentan en tal sentido.

Esto no es en desmedro de las gloriosas gestas de José de San Martín, su importancia en nuestra historia y lo único de sus logros. Logros que ni siquiera hizo Rosas ni ningún otro militar en la historia de la civilización.

No es idea historiar las largas vidas públicas y privadas de ambos héroes; solo aquello que nos haga ver las razones que nos llevan a llamar a Rosas el ‘Padre de la Patria’ (asi como a San Martín, el ‘Libertador de América’).

Significa esto que simplemente debemos ubicar a cada prócer en su lugar histórico, en sus objetivos conseguidos y en las consecuencias propias del accionar de cada uno. Esto es, lo que representó para nuestro país sus actuaciones públicas.

Ni siquiera estamos haciendo un cuadro comparativo de cuál de ellos fue más valiente o más patriota o de mayor capacidad. Ambos, cada uno en su espacio y tiempo demostraron su grandeza y dejaron bien en claro que –junto a Manuel Belgrano- han sido aquellos con mayor sentido y visón política global.

Pero el justo título de Padre de la Patria le cabe, por mérito propio y sus logros, focalizando exclusivamente en los resultados de sus actuaciones en nuestra tierra, en la conformación del Estado Argentino, a don Juan Manuel de Rosas, Restaurador de las Leyes.

Veamos

 

II.-José de San Martín

 

José de San Martín genial estratega militar estuvo en nuestro territorio niño. Nació el 25 de Febrero de 1778 en Yapeyú (Corrientes). Con apenas muy pocos años con su familia, previo paso durante 3 años en Buenos Aires,  se trasladó a Cádiz, España en 1783 y luego a Málaga.

Recién y ya adulto volvió el 12 de Enero 1812 a la tierra que lo vio nacer. Tenía 34 años y desconocimiento de todo lo que ocurría aquí, en las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Si consideramos que se volvió a Europa muy niño.

Se le encomendó la creación de un ejército profesional, disciplinado, ordenado y lo hizo creando el Regimiento de Granaderos a Caballo, al que le impuso todos sus conocimientos militares, su disciplina, sus modos de combatir, aprendidos en Europa, que aquí se desconocían..

Dice sobre el tema el historiador José Luis Busaniche que San Martín, “….Evitando los inconvenientes del espionaje que degrada y los clubs militares que acaban por relajar la disciplina, planteó algo más eficaz y más sencillo. Instituyó una especie de tribunal de vigilancia compuesto de los mismos oficiales, en que ellos mismos debían ser los celadores, los fiscales y los jueces, pronunciar las sentencias y hacerlas efectivas por la espada, autorizando por excepción el duelo para hacerse justicia en los casos de honor.

"En cuanto a los soldados, los elegía vigorosos, excluyendo todo hombre de baja talla. Los sujetaba con energía paternal a una disciplina minuciosa, que los convertía en máquinas de obediencia. Los armaba con el sable largo de los coraceros franceses de Napoleón, cuyo filo había probado en sí, y que él mismo les enseñaba a manejar.

"Por último, daba a cada soldado un nombre de guerra, por el cual únicamente debían responder, y así les daba el ser, les inoculaba su espíritu y los bautizaba. Sucesivamente fueron creándose otros escuadrones según este modelo, y el día que formaron un ejército y el nervio de una situación.

"Bajo una  disciplina austera que no anonadaba la energía individual, y más bien la retemplaba, formó San Martín soldado por soldado, oficial por oficial, apasionándolos por el deber, y le inoculó ese fanatismo frío del coraje que se considera invencible, y es el secreto de vencer.

"Los medios sencillos y originales de que se valió para alcanzar este resultado muestran que sabía gobernar con igual pulso y maestría espadas y voluntades. Su primer conato se dirigió a la formación de oficiales, que debían ser los monitores de la escuela bajo la dirección del maestro.

"Al núcleo de sus compañeros de viaje fue agregando hombres probados en las guerras de la revolución, prefiriendo los que se habían elevado por su valor desde la clase de tropa; pero cuidó que no pasaran de tenientes. Al lado de ellos creó un plantel de cadetes, que tomó del seno de las familias expectables de Buenos Aires arrancándolos casi niños de brazos de sus madres.

"Era el amalgama del cobre y del estaño que daba por resultado el bronce de los héroes. Con estos elementos organizó una academia de instrucción práctica que él personalmente dirigía, iniciando a sus oficiales y cadetes en los secretos de la táctica, a la vez que les enseñaba el manejo de las armas en que era diestrísimo, obligándolos a estudiar y a tener siempre erguida la cabeza ante sus severas lecciones, una línea más arriba del horizonte, mientras llegaba el momento de presentar-la impávida a las balas enemigas”.

Respecto a luchas y batallas en sí, en nuestro territorio, San Martín tuvo una sola batalla –de 15 minutos- en estas tierras a lo largo de toda su vida: la batalla de San Lorenzo (Pcia.de Santa Fe), que analizaremos en siguientes párrafos.

Después organizó el llamado Ejercito del Norte que en su momento comandaba Manuel Belgrano, al cual reemplazó, después de las derrotas de éste en Vilcapugio y Ayohúma en Octubre y Noviembre de 1813..

Allí, en Tucumán, San Martín concibió un plan continental, único en el mundo, consistente en cruzar la Cordillera de los Andes hacia Chile, liberarlo de los Realistas, como lo hizo, para luego ir a Perú donde también lograría triunfar y liberarlo de los españoles.

La idea de concebir una estrategia superadora a la ruta ‘altoperuana’ ya había sido advertida por algunos jefes militares que integraron las campañas al Alto Perú. San Martín, hábil estratega militar, rápidamente tomó para sí esta idea y pergeñó su plan continental.

Fue entonces que el general concibió su propósito de cruzar la Cordillera de los Andes, sorprender a los españoles en Chile y luego, vía el océano Pacífico, atacar y liberar a Lima y el Perú.

Para mantener segura la frontera del norte, pensaba San Martín, bastaban las tropas irregulares salteñas al mando del coronel Martín M. de Güemes a quien encargó la defensa de la frontera norte y comenzó a preparar su futura estrategia militar

En efecto, mientras esto ocurría, Güemes sostendría en el norte de nuestro país el empuje e ingreso de las fuerzas realistas a nuestro territorio, mediante guerra de ‘guerrillas’.

Digamos al pasar que el sistema de guerra de ‘guerrillas’ no fue una creación ni de San Martín ni de Güemes, sino de Manuel Dorrego- subordinado de Belgrano, primero y luego de San Martin.

Dice Hernán Brienza que en reuniones que tenían Dorrego con Tomas Guido para ver la estrategia a tener en la lucha contra los realistas, el primero le decía al segundo: ““Mi experiencia me dice, Tomás, que los gauchos están preparados para contener mediante la guerra de recursos. Es inútil intentar ocupar el Alto Perú, el Ejército quedará una vez más aislado y sin fuerzas para enfrentar al poderoso Goyeneche. Mi plan es sencillo: hay que hacer la guerra de guerrillas”.

“Guido tomó nota y al otro día partió rumbo al cuartel sanmartiniano para transmitirle las ideas de Dorrego al General. De inmediato, el vencedor de San Lorenzo envió un oficio preguntándole sobre la conveniencia de reducir la retaguardia a cien hombres y si se podía dejar a los gauchos a cargo de las milicias la tarea de vigilar y hostilizar a los realistas.

“San Martín leyó el informe con mucha atención y tomó la decisión correcta: era inútil avanzar hacia el Alto Perú. El General adoptaría el plan detallado por Dorrego, excepto por una diferencia, el jefe iba a ser el bravo Martín Miguel de Güemes, ese gaucho de buena familia, alto, morenazo, de barba espesa hasta el pecho y voz gangosa, cuyo amor por la patria era apenas mitigado por su pasión hacia las mujeres querendonas.

“La historia tiene una deuda más con Manuel Dorrego. No sólo fue el primero en cruzar los Andes al mando de un Ejército Libertador, también fue el ideólogo de la guerra de guerrillas que detuvo a los realistas”.

Luego, de tal modo,  el noble salteño lo puso en marcha en forma definitiva. Hecho poco conocido en nuestra historia y en el que más no nos extenderemos pues no hace al tema del presente trabajo.

Volviendo a San Martín, Allí concibió su Plan Continental. Es nombrado Gobernador de Cuyo. Allí organiza sin pausa el Ejercito Libertador  con una estrategia y maestría insuperable estando presente hasta en el más mínimo detalle en lo tocante a la organización, disciplina de sus soldados.

Súmese al hecho que supo organizar una red de espías que no tuvo parangón en nuestra historia. Su otro modo de guerrear, además de las tradicionales, fueron una constante guerra de zapa contra los españoles.

Y decimos ‘insuperable’ pues su don de mando, su estrategia fue superior a la de Napoleón al cruzar los Alpes –de mucha menor altura y distancias- y del mismo Alejandro Magno. No estamos lejos de entender que como militar y estrategia fue tal vez el más grande de todos los tiempos.

El Cnel. Carlos Dellepiane (‘Historia Militar del Perú’-Ed. Círculo Militar-1941 Biblioteca Oficial. Vol. 267-268. Bs.As. 3era.Ed.  Octavo milla) lo resume en un párrafo: “San Martín fue indiscutiblemente el más grande estratega Sudamericano. Sus contemporáneos no llegaron a igualarlo en talento militar ni alcanzaron sus grandes en las concepciones de gran aliento”

El escritor puntano Víctor Saa (‘San Luis en la Gesta Sanmartiniana’-  Rev. Sanm. a VII Nro.23- 1947) dice sobre esto último –citado por Pascual  R. Paesa:

“La invasión a través de la cordillera requería un preparación delicadísima. Era necesario desorientar al enemigo sobre la fecha y sobre los lugares de paso. Dispersar sus fuerzas alejándolas de los puntos donde desembocarían los patriotas. Descubrir los efectitos e intención del ejército enemigo, y ocultar los propios. Esta minuciosa preparación la realizó San Martin con un enjambre de espías. A su vez debió vigilar a los criollos realistas de Cuyo, que no eran pocos, y a los españoles del lugar o confinados que llegaron a ser muchos”.

Su plan continental –con exacta visión- los definió San Martín en una carta del 22 de Abril de 1814 a Nicolás Rodríguez Peña:

“….La patria no hará camino, por este lado del norte que no sea una guerra defensiva y nada más. Pensar en otra cosa, es empeñarse en echar al pozo de Ayrón, hombres y dinero. Ya le he dicho a Ud. mi secreto: Un ejército pequeño y bien disciplinado en Mendoza, para pasar a Chile y acabar allí con los Godos, apoyando un gobierno de amigos, sólido, para concluir también con la anarquía que reina. Aliando las fuerzas pasaremos por el mar a tomar Lima. Ese es el camino y no éste. Convénzase, hasta que no estemos en Lima la guerra no se acabará”. Y así fue.

Estableció un gran campamento militar en los alrededores de Mendoza.. Allí formó a sus soldados y oficiales, fabricó armas (sables, fusiles, cañones, municiones y pólvora) y uniformes. Tuvo que ocuparse de engordar mulas y caballos; también fabricar y colocarles herraduras.  El jefe de sus talleres, el Fraile Luis Beltrán y el Ingeniero  tucumano José Antonio Álvarez Condarco, fueron factótum imprescindibles para San Martín,  el primero inventó un sistema de poleas para pasar los precipicios con los cañones y otro de puentes colgantes, ambos transportables y también en la fabricación de cuanta arma San Martín necesitaba y le pedía. El segundo, además de combatir heroicamente, fue  director de polvorín y quien trazó los planos por donde  pasarían a Chile los revolucionarios. San Martín lo envió luego en misión confidencial a Buenos Aires, ante el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. Debía establecer con éste la cantidad y tipo de artículos de guerra necesarios para la campaña de los Andes.

Para despistar hizo 6 columnas para atravesar la Cordillera de los Andes, al mando de San Martín, Soler, O’Higgins, Cnel. Las Heras, Tnte. Cnel Francisco Zelada, Tnte. Cnel. Juan Cabot, Cap. José Lemos y Cnel. Ramón Freire.



*

 

Luego de declarar la independencia del Perú en 1821 y la entrevista con Simón Bolívar, falto de apoyo de nuestro gobierno, perseguido por Bernardino Rivadavia que lo odiaba por desobedecer las órdenes de volver a Buenos Aires y  de participar en las contiendas civiles para reprimir militarmente a los caudillos Federales como Artigas y otros, decidió retirarse.

El poder centralista de Buenos Aires ponía por delante los intereses propios de la urbe por sobre la integridad de todo el territorio de las Provincias Unidas, sacrificando a la Banda Oriental. Una vez más, y no sería la última….San Martín, desde lejos, veía todo esto. Y para él fue como luchar contra molinos de viento.

De tal manera, Rivadavia intentó llevarlo a juicio y luego, asesinarlo. Fue salvado por Estanislao López que le avisa las intenciones aviesas de Rivadavia ofreciéndole llevarlo con sus tropas hasta el centro de la Ciudad de Buenos Aries si el Gobierno del futuro Unitarismo próximo, no le permitieran volver allí.

Al llegar a Buenos Aires se lo acusó de haberse convertido en un ‘conspirador’, ‘ladrón’, ‘loco’, ‘aventurero’. La anarquía primaba en nuestro territorio y los Unitarios y la masonería querían su cabeza.

Dice Mario ‘Pacho’ O’Donnell “San Martín, como militar de alma que era, aborrecía el desorden y la indisciplina. Estaba seguro de que la anarquía en que se había sumido su patria terminaría por derrumbarla y hacer fracasar la lucha por su independencia, en la que él había invertido tantos esfuerzos y sacrificios. De los dos partidos, el unitario o el federal, las simpatías del Libertador se inclinaban hacia el último, lo que es claro en una carta a su amigo Tomás Guido: "El foco de las revoluciones, no solo en Buenos Aires sino en las provincias, ha salido de esa capital, en ella se encuentra la crema de la anarquía, de los hombres inquietos y viciosos, porque el lujo excesivo multiplicando las necesidades se procura satisfacer sin reparar en medios: ahí es donde un gran número no quieren vivir sino a costa del Estado y no trabajar".

Su simpatía por el federalismo fue uno de los motivos principales de la enemistad de los doctores porteños, quienes lo condenaron al destierro y a la injuria”.

Desalentado por las luchas internas entre los ya Unitarios o ‘Partido de los Principios’ y Federales, fue demasiado para él.

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos San Martín decide volverse a Europa ante el peligro de vida que corrían él y su familia. El 10 de febrero de 1824 partió hacia Francia.

Nunca más tocó tierra Argentina. A pesar de haberlo intentado llegándose hasta Montevideo con el gobierno de su amigo Manuel Dorrego, para ponerse a sus órdenes en la lucha contra el Brasil. Pero cuando llegó a Montevideo se enteró del asesinado de éste último y la toma de poder por parte de Juan Galo Lavalle, el Unitario ‘espada sin cabeza’.

Fue demasiado para él y se dio cuenta que todo seguía igual, repitiéndose como una noria la historia de nuestro desgraciado país. Se volvió a Europa. A pesar de ello siguió siempre las alternativas políticas de su país y con los años prestó sostén diplomático y moral al Gobierno de Rosas al que elogió por la lucha en defensa de la Soberanía nacional, ofreciendo ir a combatir contra los ingleses y franceses que asolaban nuestras tierras y ríos..

San Martín, fue designado como el Fundador y  ‘Libertador’ de Perú y Chile, siendo un justo reconocimiento a quien liberó a medio continente del poder español.

*

Con el presente resumen queremos dejar sentado que San Martin estuvo en tierra argentina de adulto y como militar de Enero de 1812 a Enero de 1817. Luego siguió su derrotero por Chile y Perú durante años.

Significa que San Martín solo vivió en nuestro país como militar apenas 5 años de toda su existencia.

Y de esos 5 años, solo combatió en nuestro país una sola batalla: la de San Lorenzo. Lo de ‘batalla’ es discutible, como se verá.

Súmese que San Lorenzo, más allá de los libros de historia escritos sobre el tema, no fue realmente un batalla sino, apenas, una escaramuza de solo 15 minutos entre el ejército de los Granaderos, perfectamente entrenados y de sólida formación gracias a San Martin, contra un grupúsculo de Realistas que desembarcaban continuamente en las costas del río Paraná con el objeto de abastecerse de mercaderías, alimentos, etc.

Con solo intenciones de pillaje rastrero en las zonas aledañas a la costa y también rapiña y robo en el Convento de San Lorenzo donde se dio el hecho de que los Granaderos sorprendieron a los escurridizos españoles que venían depredando las costas y regresando prontamente a sus buques.

Intentaban alzarse con bebidas, forrajes, gallinas, alimentos en general, etc.  Se encontraban robando a los monjes que en el Convento y también en los pueblos costeros, como se dijo.

Pero no fue una batalla, una invasión Realista al territorio con afán de poseerlo, de ocuparlo, de conquista.

No fue una batalla entre ejércitos numerosos de miles de hombres como sucedió antes y después con los españoles y en las guerras civiles argentinas o las guerras internacionales con el Brasil.

Dijo el entonces Coronel San Martín en su parte de guerra: “(…) seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores (…)”

Los Granaderos eran solo alrededor de 125 hombres. Los Realistas eran aproximadamente también pocos: desembarcaron 250 pero fueron hacia el Convento alrededor de 130 hombres guiados por el Capital Antonio de Zabala (Recordemos este nombre).

San Martín informó que de nuestras tropas hubo 6 muertos y 20 heridos. (Según los realistas, fueron entre 55 y 60 muertos y de 86 a 90 heridos, lo que supone una exageración habida cuenta la cantidad de soldados que tenía San Martín bajo sus órdenes).

Del bando Realista San Martín calculó  40 muertos españoles y 12 heridos (Según los Realistas, fueron 11 muertos y más de 39 heridos).

¿Cuánto duró el combate?

Lo dijimos: sólo….15 minutos!!.

Con lo expuesto, teniendo en cuenta la cantidad de soldados involucrados y el tiempo de combate, queda en evidencia que no fue una Guerra, ni una Batalla. Apenas una refriega, escaramuza, o quiera llamársela, de poco tiempo y por cuestiones domésticas, una ‘ratería’, como ser el robo de mercaderías de consumo, en general.

No menoscabamos el conflicto ni la excelente táctica envolvente de los Granaderos; es más, nunca más los realistas desembarcaron para sustraer comida, bebidas, y demás enseres luego de este encuentro.

Y aún observemos  que sucedió después que, como un paso de comedia, nos lo describe Daniel Balmaceda:

“Luego de que resolvieran mediante notas el intercambio de prisioneros en la mañana del 4 de febrero (cuando se cumplían veinticuatro horas del combate), el capitán Zabala desembarcó una vez más, con el objeto de reunirse con San Martín. Como si fuera el ‘tercer tiempo’ de un partido de rugby, donde los contrincantes se reúnen a compartir unos brindis más alguna comida, ambos oficiales vistieron sus uniformes de gala.

El blanco pantalón del realista exhibía una mancha de sangre por la herida de lanza que sufrió en la contienda.

El futuro Libertador tenía el brazo derecho inmovilizado porque se había dislocado el hombro en la caída.

Tomaron un desayuno completo servido por los monjes del convento, conversaron con mucha amabilidad y corrección, bebieron vino, almorzaron algo liviano —ésa era la costumbre: buen desayuno y poco almuerzo- y después de lo que hoy llamaríamos ‘brunch’ (mezcla de ‘breakfast’ y ‘lunch’), ¡los dos comandantes durmieron la siesta en los claustros del convento! Más tarde, Zabala se abrazó (sic!) a San Martín y partió con media res más otras provisiones, con la condición bajo juramento de que sería empleada para alimentar a los heridos.

Dos años después de este suceso, San Martín y Zabala se reencontraron en Mendoza. El ex jefe realista le ofreció sus servicios al Gran Capitán. Pero éste los rechazó de la manera más cordial, aunque dispuso que se le otorgara una pensión.

Zabala, el hombre que combatió a San Martín el 3 de febrero de 1813  y compartió el ‘brunch’ con su vencedor el 4 de febrero, estuvo presente en los festejos que se realizaron en Mendoza por la Declaración de la Independencia”.

Esta anécdota increíble parece más un sainete bizarro, de ciencia ficción, que algo que en realidad hay sucedido. Un ‘grotesco’ teatral.

Y nos lleva a la reflexión de que –como se dijo anteriormente- no fue una batalla magna, de proporciones, sino más bien una lucha barrial –violenta, eso si- por alimentos y vituallas que los Realistas subrepticiamente hacían por hambre y sed y los Granaderos de San Martin los detuvieron mandándolos de nuevo a sus barcos estacionados en el Paraná.

De lo contrario no se explicaría el trato de respeto que tuvieron los dos jefes militares de ambos bandos, al día siguiente luego del encuentro militar, desayunando juntos, durmiendo la siesta en sendas habitaciones del Convento donde se había producido el combate, y el regalo que San Martín le había dado –media res- al español, seguramente observando el grado de hambruna que estaban sufriendo sus soldados; sobre todo los heridos que no tenían que comer.

Por supuesto que en las batallas de Chile y Perú se enfrentaban miles de hombres en luchas sangrientas y de allí la grandeza de la proeza sanmartiniana.

Pero, específicamente en nuestro territorio, solo hubo de parte de San Martín y sus Granaderos, una sola –digamos- refriega (llamada erróneamente ‘batalla’) que fue la de San Lorenzo  el 3 de Febrero de 1813, y con las características que venimos desarrollando y que hemos comentado arriba. Donde, eso sí, se dieron escenas de valor y entrega como la del por entonces soldado Juan Bautista Cabral.

Es dable remarcar que tanto San Martin como Rosas tenían una comunidad de doctrina y veían al país de igual manera. Sus intercambios epistolares (ver ‘Anexo’) a lo largo del tiempo hacen observar un respeto mutuo y admiración de uno por el otro y que se agrega lo afectivo con el correr de los años.

Esto nos lleva a considerar que San Martin fue el ‘Libertador’ de media Sudamérica, en una ciclópea proeza aún no igualada, y nadie le puede arrebatar ese título,  pero no el Libertador de la Argentina (con una sola y breve lucha en San Lorenzo),  y –por consiguiente-el ‘Padre de la Patria’.

Porque, solo tuvo una contienda militar en la Argentina (San Lorenzo) de solo….15 minutos!!!!  y su actividad en nuestra tierra se sostuvo en organizar el ejercito que libertaría a Chile y Perú, pero ni desde el punto de vista  militar ni político creó, ni organizó el Estado Argentino ni le dio entidad política, que sí lo hizo Juan Manuel de Rosas, su admirador que siguió su ejemplo.

Lo que no pudo hacer San Martin dentro de nuestra patria, lo hace Rosas que toma la posta del correntino. Él completará lo que no pudo hacer San Martin; y éste se lo hará notar y agradecerá desde Francia.

Rosas conformó –con la creación de la Confederación Argentina- nuestra patria que se encontraba dispersa en provincias inconexas y en perpetuas guerras civiles al borde de su total disgregación y fragmentación. Eran entes independientes.

Rosas logró su unión con distintos pactos en una sola pertenencia conformando el Estado Argentina que hoy conocemos. No pudo terminar su obra –sumar a la Banda Oriental que fue conquistada por brasileños  y Unitarios con la guía espiritual y material de Inglaterra y Francia. Del mismo modo que el Paraguay, las Misiones Orientales y el Alto Perú. Pero pudo conservar la Mesopotamia.

 

III.-Juan Manuel de Rosas

 

Juan Manuel de Rosas fue el artífice de la creación del Estado Argentino. Su extensión se debe a su vigilia y lucha contra los poderes internacionales durante más de dos décadas (Brasil, Francia, Inglaterra, el Bolivia de Santa Cruz) y nacionales con intereses foráneos cuyo objetivo era el achicamiento geográfico de nuestro territorio y su posterior venta al mejor postor de sus productos y bienes.(Unitarios de ambas márgenes del Plata).

Si no hubiera sido por Rosas nuestro territorio hubiera sido más fragmentado de lo que es.

A pesar de las fuertes e interminables batallas, se perdió la Banda Oriental, las Misiones Orientales, el Paraguay y el Alto Perú, pero gracias a él pudimos conservar Entre Ríos, Corrientes y Misiones que fue codiciada por Estados extraños y por traidores vernáculos como Justo José de Urquiza, Sarmiento, Mitre, los Varela, los Alsina y demás cipayos que conformaron la ‘Hora de los Enanos’ (léanse, los Varela, los Alsina, Salvador M. del Carril, Julián S. Agüero, Rivera Indarte, los Orientales Pacheco y Obes, Andrés Lamas, etc,) parafraseando al español José Antonio Primo de Rivera.

La descomposición y anarquía en la que estábamos sumidos y que obligó a exiliarse a San Martin, llevó a Rosas al poder y a conformar el Estado Argentino.

Del mismo modo, Rosas  extendiendo las fronteras de nuestra tierra en la Campaña del Desierto, estructuró el Estado Argentino a través, también, de herramientas jurídicas como el Pacto Federal de 1831, aún hoy vigente, institucionalizándolo. Así, pues su sobrenombre ‘El Restaurador de las Leyes’, no es ocioso..

Resume José María Rosa explicando que: “El Pacto Federal es el documento más importante de nuestra historia política. Más, pero mucho más, que la constitución de 1853, que ni es argentina ni se aplicó jamás sinceramente, ni pudo aplicarse. El Pacto de 1831, originariamente de tres provincias (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos), accedido por Corrientes en seguida, y después de la prisión de Paz y derrota del ejército unitario por las restantes provincias, fundaba la Confederación Argentina por la "unión estrecha y permanente” de provincias plenamente autónomas en lo interno, pero que se reconocían solidarias ante el exterior. El gobernador de Buenos Aires mantenía el manejo de las relaciones exteriores (que le habían dado pactos anteriores), y una "Comisión Representativa" – contra la opinión de Rosas, que temía se convirtiera en un "semillero de intrigas" (y así fue) – vigilaría el cumplimiento del Pacto. Y, concesión a los que querían una constitución escrita, llamaría a un “congreso general federativo" cuando la República se encontrase "en plena libertad y tranquilidad".

Mario ‘Pacho’ O’Donnell entiende que: “Juan Manuel tuvo un hondo sentido nacional cuando este aún era raro entre sus coterráneos, sobre todo en porteños que se habían empeñado en la revolución de Mayo con su interés y su esperanza vueltos hacia el exterior.

“El Restaurador concibió al Estado también como una expresión de lo territorial y por ello lo fusionó con el concepto de soberanía. Es hora ya de reconocerle que fue gracias a sus esfuerzos que nuestra patria no sufrió otras fragmentaciones como las que propugnaban sus adversarios ‘porteñistas’, los que argumentaban, como lo hiciese el unitario Salvador del Carril: "Es conveniente el achicamiento de nuestro territorio para explotarlo mejor con las posibilidades que tenemos". También Sarmiento concluiría que el problema argentino era su extensión, lo que fue recogido por Jauretche como una de las "zonceras" criollas.

“El mismo Sarmiento, en su rabioso antirrosismo, hizo todo lo que estuvo a su alcance para que Chile, cuya nacionalidad había asumido, se apoderase de la Patagonia. También la Comisión Argentina con sede en Chile, presidida por Gregorio de Las Heras, héroe de la independencia, avaló el reclamo chileno por las provincias de Cuyo.

“En otras publicaciones nos hemos ocupado de las antipatrióticas maniobras de Florencio Varela, antes, y de José María Paz, luego, para independizar las provincias del litoral (República de la Mesopotamia), con la complicidad de potencias extranjeras que de esa manera se garantizaban la libre navegación de los ríos interiores.

“La invasión de la Confederación Peruano-Boliviana con el propósito de anexar las provincias de Salta y Jujuy contó con el guiño de los gobernadores unitarios y el diseño estratégico de Carlos de Alvear, el vencedor de Ituzaingó. Todo eso lo impidió don Juan Manuel”

Rosas, en tal sentido, no se resigna a la separación de la Banda Oriental (y a la separación del Paraguay del núcleo vivo del Virreynato del Rio de la Plata, pero él va estructurando la Confederación de a poco y batallando de un frente por vez).

Por eso, primero, y junto a Oribe, (presidente legal de la Banda Oriental derrocado por el Unitarismo Oriental, los logistas, los ‘rivadavianos’,  con un plan hecho por los británicos y brasileños), inicia el bloqueo a Montevideo

Continúa el citado autor “Así como su amigo San Martín hablaba de la "Patria Grande" el Restaurador, envanecido por sus triunfos sobre las grandes potencias, concibe una "Argentina Grande". Puede decirse que si el Libertador, que entrase en el Perú bajo la bandera chilena, es un héroe sudamericano, Rosas lo sería con características estrictamente nacionales. No conocerá otro país que el suyo, salvo la Inglaterra de su exilio.(…)

“En sus planes está, caído el gobierno de Montevideo y una vez instalado Oribe en el mismo, proponer su incorporación al "Pacto Federal"; en caso de que esto no fuese posible se consumaría una "Federación del Plata" de previsible enjundia por las luchas hasta entonces sostenidas mancomunadamente.(…)

“Consolidada la unión de ambas repúblicas no se demoraría una acción decidida para la recuperación del Paraguay, con lo que se frenarían las permanentes intenciones expansivas del Imperio portugués radicado en el Brasil.

“Ante esa nueva situación podía descontarse las simpatías del americanista presidente de Bolivia, el liberal Manuel Belzú, caudillo popular de excelente relación con don Juan Manuel”.

O’Donnell finaliza diciendo que “Lo que no puede discutírsele a Juan Manuel de Rosas es que fue el formador del Estado argentino. Tanto que es durante su gobierno que comienza a hablarse de Confederación Argentina y luego República Argentina, tomando un renglón del antiguo y mediocre poema de Del Barco Centenera.

“Estos procesos históricos, a nivel mundial, han sido inevitablemente violentos y crueles. Para crear Estado ("state-making") siempre y en todas partes fue necesario arrasar con la autonomía de entidades feudales, de ciudades, de órdenes religiosas o simplemente de otras organizaciones políticas de base territorial que perdieron guerras con los centros que acabaron por imponer su dominio integrador en unidades mayores. Los Estados Unidos de Norteamérica solo lograrán su constitución como Estado luego de la sangrienta guerra civil.

“Por su parte, Otto von Bismarck, "el canciller de hierro", logró la unidad de Alemania y su parto como nación librando, en 1866, una sangrienta guerra contra Austria, haciendo que Viena cediera a Berlín el papel rector del mundo germano. En lo interior, condujo una política de mano dura sin espacio para la oposición, aunque, igual que Rosas, dictó medidas populares que le granjearon el apoyo de las clases bajas. 

“Las similitudes entre Rosas y Bismarck son grandes, sin embargo éste es un héroe nacional, mientras que aquel es execrado por nuestra historia oficial. Jamás se le perdonaría al denostado argentino una frase como la del ensalzado teutón: "No se deciden las grandes cuestiones por leyes ni discursos, sino por hierro y sangre"- “.

En tal sentido, hagamos una lista sucinta de los logros que convergen en considerar a Rosas, por mérito propio, como el ‘Padre de la Patria’.

1.-Veterano con apenas 13 años de la lucha contra los británicos en 1806 y 1807.

2.-Sus dos gobiernos fueron legítimamente constituidos y por ello fue su derrocamiento un 2do golpe de Estado, luego del de Dorrego.

En su primer gobierno fue elegido el 8 de Diciembre de 1829 por 32 votos a 1 por la Asamblea de Representantes, con las Facultades Extraordinarias, que eran usuales en aquellos tiempos.

El segundo gobierno de Rosas comenzó el 6 de marzo de Marzo de 1835 mediante un plebiscito por el cual obtuvo 9315 votos a favor y solo 5 en contra, con la Suma del Poder Público. Por lo que la guerra entablada por Brasil y Urquiza implicó el quiebre del orden institucional y, por lo tanto, los gobiernos que le sucedieron fueron nulos absolutos.

3.- Estableció una férrea disciplina civil y militar. Un orden social y de respeto cívico como no se vio ni se volverá a ver. Adolfo Saldías comenta que… “sus estancias se convirtieron en verdaderos centros de población, sometidos a la disciplina rigorosa del trabajo que educa y ennoblece. Los gauchos y los que no lo eran, hacían méritos para trabajar en ellas, fiados en el módico bienestar y en la esperanza de mejora que alcanzaron cuantos se distinguieron por sus aptitudes y por su constancia. Especie de «señor de horca y cuchillo» perseguía la embriaguez, la ociosidad y el robo, expulsando ó entregando á las autoridades a los que incurrían en esos vicios que él abominaba. Su reputación de hombre de empresa y de trabajo; la confianza de que gozaba entre los principales hacendados así por la invariable rectitud de sus procederes, como por la “…serie de negocios felices que con ellos hacía; y la simpatía que despertaba entre los sencillos campesinos…”

4.-Tuvo, por primera vez en nuestra historia, un cuerpo diplomático que acompañó la formación del Estado Argentino actuando con coherencia aunque limitados en sus capacidades respecto al de los brasileños se comportó con dignidad y probidad: Sarratea en París, Manuel Moreno en Londres, Guido en Río de Janeiro, Alvear en Nueva York, Felipe Arana como Ministro de RR.EE, etc. Si bien no todos tenían una misma concepción ideológica, supieron cumplir las órdenes del Estado de la Confederación Argentino encarnado en Juan Manuel de Rosas.

5.- Venció los intentos del Mariscal Santa Cruz de anexarse el norte argentino.

6.- Venció a Gran Bretaña y Francia, primera y segunda potencias del mundo, sosteniendo la soberanía en dos guerras que el General San Martín escribió  fueron tan importantes como las de la independencia, logrando el reconocimiento mundial de la soberanía del incipiente Estado Argentino sobre los ríos interiores, al igual que los Estados europeos.

Venció a Fructuoso Rivera y Francia querían anexarse la Mesopotamia –y la Banda Oriental- para convertirla en un Protectorado.

Debemos tener siempre presente que Francia tenía en la mira la destrucción total de la Confederación Argentina, el derrocamiento a como diera lugar de Rosas. Lejos estaba su intención de llegar a arreglo alguno con la Confederación.

Prueba de ello son los pensamientos y palabras del Almirante francés Leblanc ya en 1838 durante el bloqueo a nuestra patria al escribir al gobierno de su patria una carta el dia 28 de Julio de 1838, cuando su gobierno había aprobado la agresión en el Plata:” Me he librado hoy del gran peso de la responsabilidad que asumí bloqueando a Buenos Aires ya todo el litoral del Río de la Plata perteneciente a la República Argentina, sin orden precisa del gobierno del Rey”.

Esto es la confesión absoluta del francés en el sentido que reconoce que atacó al gobierno de la Confederación por las suyas, sin la orden de su gobierno. Se sintió más aliviando cuando –ante el hecho consumado- su gobierno lo autorizó ‘post-facto’.-

Se suma al informe que luego hace Leblanc a su gobierno mostrando su verdadero rostro:

“Debemos concluir que no posible ningún arreglo con Rosas. Si esto fuera posible no debemos aceptarlo porque tendremos siempre a Rosas un enemigo y nosotros perderemos amigos” (los Unitarios, claro).

Finalmente, y ya sin máscara, los cónsules de Francia y el Almirante Leblanc acordaron en una conferencia “no dejar escapar esta ocasión favorable para someter a Rosas o derrocarlo y establecer la influencia de Francia a la vez que en Buenos Aires y Montevideo”.

Aquí se muestra con total descaro las intenciones reales de Francia; ni acuerdo, ni arreglo, ni conciliación –que obran como excusa- sino el derrocamiento o aniquilamiento total de Rosas y el gobierno soberano que él encarna, intentándolo una y mil veces en forma directa o a través de los agentes vernáculos con los que siempre contarán.

7.- En todos los casos mencionados combatió a los Unitarios que propiciaron estos ataques a nuestra soberanía.

8.- Conquistó los desiertos llevando la tranquilidad a la frontera con el indio, extendiendo las fronteras con la Campaña del Desierto, y con ello extendiendo la geografía del novel Estado Argentino, sin acudir a masacres de nativos, sino por acuerdos y negociaciones, por el ideadas y ordenadas y muchas veces ejecutadas por Pedro Rosas y Belgrano que era su mano derecha.

9.- Propició el Pacto Federal, documento jurídico que mantuvo la unidad nacional, creó el Estado Nacional (La ‘Confederación Argentina’) y que aún hoy la mantiene (art.35 de la Constitución Nacional), siendo un claro ejemplo de un instrumento cuyos principios son de Derecho Público nacional.

Como dice José María Rosa: “La unidad nacional del Pacto Federal de 1831 que detuvo el proceso de disgregación del virreinato del Plata. Las catorce provincias unidas por el Pacto, y sobre todo por la férrea energía de Rosas para hacerlo cumplir, constituyeron la Confederación Argentina, nuestra patria de hoy: en justicia, podría llamárselo a Rosas su creador. De no haber sido por él habría continuado el proceso que llevó al Alto Perú, al Paraguay, a la Banda Oriental, a evadirse de la argentinidad y hoy seríamos una Centroamérica de trece o catorce republiquetas independientes y enemigas.”

Dice el R.P. Pascual R. Paesa:” Por fortuna para la Nación surgió Rosas. Por fortuna, porque él fue la zarpa con que el país defendió desesperadamente su vida en esos momentos trascendentales en que podía haber desaparecido como nación, o al menos quedado reducido a un insignificante territorio. Los unitarios, en su idealismo civilizador y con tal de imponerlo (pues era para ellos lo esencial) , estuvieron dispuestos a desmembrar el territorio nacional sin ninguna consideración. Así se explican sus maniobras para separar a Corrientes y Entre Ríos; a Cuyo, a Jujuy, a la Patagonia y al estrecho de Magallanes”.

10.-Estableció el ‘Empirismo Organizador’, fruto de la experiencia y costumbres argentinas. Es ya un estadista, un gran estadista que no se paga de palabras y busca realidades. Contrasta con la ingenuidad y bionomía de los demás caudillos, fácilmente enredados por los sofismas de los intelectuales (que aprenden política en libros con otros idiomas, de otros países y a los que deben traducir), y que nos llevó a nuestra debacle como país.

11.-Intelectualmente brillante cultivaba su espíritu, leía, se instruía, meditaba. Fue un autodidacta que no tuvo apego por las teorías ni por los conceptos librescos, como dice Carlos Ibarguren.

Sobre el tema nos ilustra puntillosamente Gabriel Turone que la biblioteca de Rosas era amplia y abarcaba todos los temas:

Dice el autor “Después de producida la batalla de Caseros el ministro de Gobierno, doctor Valentín Alsina remitió al de Instrucción Pública, doctor Vicente Fidel López, el 31 de marzo de 1852, una copia de la relación de los libros, obras, impresos, etc. encontrados en la casa del ex Gobernador D. Juan Manuel de Rosas y que López remitió a la Biblioteca Pública”,

 

El catágolo es el siguiente:

Biblioteca de autores españoles (6 tomos)

Obras de Quevedo (11 tomos)

Curso de Derecho Público (1 tomo)

Tratado de Navegación (2 tomos)

Alvarez, Derecho Real (1 tomo)

Noticia Histórica del Chaco y Bermejo (2 tomos)

Memoria Histórica de la División Libertadora por Arenales (9 tomos)

Archivo Americano (28 cuadernos)

Diario de Viana (38 ejemplares, diez en pasta y 28 “a la rústica”)

Registro Oficial (5 tomos)

Mensaje del año 1849 (5 ejemplares)

Mensaje del año 1848 (15 ejemplares)

Ensayo Histórico de la vida de Rosas (17 ejemplares)

Sesenta cuadernos atados en tres legajos de a veinte

Treinta y cinco cuadernos en un legajo

Cuarenta y siete cuadernos en un legajo

Registro Oficial (12 cuadernos)

Recopilación de Leyes y Decretos (3 tomos)

Memoria de la Hacienda Pública (2 ejemplares)

América o Examen General (1 tomo)

Apéndice al Memorial Ajustado (1 tomo)

Fragmento Preliminar del estudio del Derecho (1 tomo)

Arte y Vocabulario de la lengua Quichua

Compendio de los veinte libros (el 2º tomo)

Impresos encuadernados (13 libros)

Diario del viaje explorador (1 tomo)

Ordenanzas para el Gobierno de la labor de monedas de oro y plata en Lima en 1755 (manuscrito)

Poesías (1 tomo)

Manifiesto de Don Manuel Oribe en 1838

Reglamento para el ejército en 1817

Memoria sobre los pesos y medidas

Reglas Interesantes y Diplomáticas (2 tomos)

Noticias sobre el megaterium (1 tomo)

Madison Papers (3 tomos)

Virginia Debates (1 tomo)

Historia de la Independencia de los Estados Unidos (2 tomos)

Los Federalistas (2 tomos)

Constitución de los Estados Unidos (1 tomo)

Referencias Anuales de los Regentes de la Universidad de los Estados Unidos

Diario de los procedimientos de la Convención

Manual Parlamentario (1 tomo)

Parnaso Lusitano (4 tomos)

Presupuesto General de gastos y sueldos en 1844

Arancel General y Guía de Aduana (3 ejemplares)

Diario de la Comisión para la nueva línea de Frontera 1837 1 tomo)

Cuatro libros con varios dibujos

Viaje del Dr. Rivera a Mendoza (manuscrito)

Sobre Malvinas (2 ejemplares)

Retratos del general Quiroga (80)

Retratos del general López (40)

Retratos del general Heredia (10)

Retratos del general Echagüe (30)

Como cuatro cinco resmas de impresos para Cajas de los Soldados del Ejército

Gacetas encuadernadas (14 libros)

Colección de la Historia Antigua y Moderna (6 tomos)

Archivo Americano (2 tomos)

Libro tercero de los Cabildos de la Hermandad de la Santa Caridad (manuscrito)

Colección de las Constituciones (6 tomos)

Gramática Francesa (4 ejemplares)

Historia de los Estados Unidos (1 tomo)

Reglamento para el Ejército, 1817 (1 tomo)

Informe de la Sociedad Económica de Madrid

Origen de los Cultos (1 tomo)

Tratado de la táctica para la infantería (1 tomo)

La Francia, la Emigración y las Colonias (2 tomos)

Desigualdad personal (1 tomo)

Compendio de la Historia Natural y Civil de Chile (1 tomo)

Diccionario de Sitios y Batallas (6 tomos)

Comentario de las Leyes Inglesas (6 tomos)

Kluber, Derecho de Gentes (2 tomos)

Aventuras de Telémaco (4 tomos)

Derecho Marítimo (3 tomos)

Memorias de Fippoo Zaib (2 tomos)

Colección de tratados y convenciones (3 tomos)

Elección de Opiniones y Discursos (20 tomos)

Febrero Adiccionado (3 tomos)

Tratado de Comercio y Manufacturas (4 tomos)

Leyes de los Estados Unidos (5 tomos)

Ley Natural de las Naciones (1 tomo)

Virgilio (1 tomo)

El Embajador y sus funciones (2 tomos)

Registro Americano Anual (3 tomos)

Revolución de las P. Unidas (1 tomo)

Historia de Napoleón (1 tomo)

Manual Diplomático (3 tomos)

Apéndice del Memorial Ajustado (1 tomo)

Jerusalén Libertada (1 tomo)

Memorias de los Anticuarios del Norte (1 tomo)

Los cuatro concordatos (8 tomos de 3 obras)

Constitución Religiosa (1 tomo)

Ciencia de la Legislación (6 tomos)

El Paraguay (2 obras)

Moral Aplicada a la Política (2 tomos)

Apuntes sobre el Estado de la América (1 tomo)

Curso de Temas Franceses (1 tomo)

Burlamagui, Derecho Natural (1 tomo)

Economía Política por Say (1 tomo)

La noche Romana (2 tomos)

Derecho Natural (2 tomos)

Historia de la Revolución de España (1 tomo)

Legislación Natural (2 tomos)

Manual del Abogado Americano (2 tomos)

Código de Comercio de Francia (1 tomo)

Sueño de Luciano (1 tomo)

Horacio (1 tomo)

Historia de Carlos XII Rey de Suecia (1 tomo)

Excursión de una familia Americana (1 tomo)

Artillería Poudr de Guerra (2 ejemplares)

Reglamento para el ejercicio (1 tomo)

Origen de los Establecimientos Consulares (1 tomo)

Respuesta del Marqués de Grimaldi (1 tomo)

Espíritu del Derecho (3 tomos)

Historia de la Inquisición (el 1º, 6º, 7º y 8º tomo)

Moral Universal (2º y 3º tomo)

Tratado de la Opinión (4º y 7º tomo)

Say, Economía Política (1º tomo)

Mitología de la Juventud (2º tomo)

Derecho de Gentes (1º y 4º tomo)

Monsieur de Prefect (1 volumen)

Viaje a un Mundo desconocido (1 tomo)

Diccionario Histórico de la Sagrada y Profana (10 volúmenes)

Rasgos de la Vida Pública de Rosas (337 ejemplares)

Una Caja de Lata con un libro, forro de terciopelo, broches de plata de la Constitución Oriental.

Mapa de Méjico doblado como libro

Memoria Histórica sobre los derechos de la Confederación Argentina a la parte Austral del Continente Americano (manuscrito, 1 tomo)

Cuatro libros Originales de Acuerdo, uno de Exma. Junta de Gobierno en 1811 y 1812, dos de la Soberana Asamblea Constituyente de 1813 a 1815 y otro en blanco con varios papeles relativos a los Gobiernos

Tres Mapas de Río Grande del Sud, incluso de sus fortificaciones

Dos Planos, uno de Montevideo y otro de sus Departamentos

Un Plano del Estrecho de Magallanes

Una Carta Geográfica de la Provincia de Tucumán

Una Carta de lo Conocido de Santa Fe.

Dos Cartas de la América Meridional

Una Carta de los Campos del Sud de Buenos Aires y otra de parte del Río Negro, sondeados por el Agrimensor Descalze en 1833.

Un tubo de lata conteniendo cuatro planos del Bragado, y Mulitas, en la Frontera.

Un plano de los terrenos cuestionados por la Sociedad Rural

Universal Diplomático del Derecho de Gentes (8 tomos)

Universal Diplomático del Derecho de Gentes (7 tomos, faltan dos)

Tratado de Paz Felipe IV (7 tomos)

Tratado de Paz Felipe III (2 tomos)

Tratado de Paz Carlos II (3 tomos)

Nueva España por Humboldt (2 tomos)

Código del Derecho de Gentes (1 tomo)

Ciencia del Gobierno (8 tomos)

Vida del Capitán Cook, primer, segundo y tercer viaje (14 tomos)

Leyes de Indias (3 tomos)

Viaje en la América Septentrional (1 tomo)

Revolución de la América Meridional (4 tomos)

Historia del Paraguay (3 tomos)

Puffendorf (2 tomos)

Cuenta de los trabajos en el sud del Africa (2 tomos)

Derecho Público de Francia (1 tomo)

Hugo Grocio, Derecho de la Paz y de la Guerra (5 tomos)

Recopilación de Leyes de Francia (1 tomo)

Tratado de los límites en América entre España y Portugal (1 tomo)

Código Diplomático (2 tomos)

Tratados entre la Francia y Poderes Extranjeros (2 tomos)

Derecho Comercial y Marítimo (2 tomos)

Viaje en la América Septentrional (2 tomos)

Viaje a las Islas Molucas (2 tomos)

Viaje a Sud América (2 tomos)

Domat, Derecho Público (3 tomos)

Derecho Público (2 tomos)

Tratado de Paz por Koch (4 tomos)

Biblioteca de Derecho Comercial (1 tomo)

Geografía Universal (6 tomos)

Curso de Derecho Público (2 tomos)

Derecho de Gentes (2 tomos)

Noticias Americanas (1 tomo)

Colección Legal (1 tomo)

Derecho Marítimo de la Europa (2 tomos)

Cornelia Opera Omnia (1 tomo)

Institución del Derecho Natural y de Gentes

Rudimentos del Derecho Natural y de Gentes

Institución del Derecho Natural y de Gentes (1 tomo)

Institución del Derecho Natural y de Gentes (1 tomo)

Derecho Natural y de Gentes (1 tomo)

Diccionario Geográfico (1 tomo)

Historias de las colonias americanas (1 tomo)”

 

Estos son los libros personales de Rosas en nuestra tierra, súmense a ellos los que pudo adquirir y leer en los 25 años que estuvo en Inglaterra y se tendrá una idea del bagaje cultural del Restaurador, lejos de las imputaciones contrarias y falsas hechas por los Unitarios.

Desde el punto de vista social: La Ley de Aduana, La Ley Agraria, la creación de un primitivo Aguinaldo

12.-La Ley de Aduana del 18 de Noviembre de 1835. Instrumento jurídico esencial, que junto con la creación del Banco de la Provincia de Buenos Aires , (sustituyendo en 1836 el establecimiento extranjero creado por Rivadavia que tuvo hasta 1836 la emisión del papel moneda y el monopolio del crédito)  fueron los elementos de control de la moneda y crédito en manos del Estado soberano. Se revaloró la moneda no solo no emitiendo billetes sino que se quemaron ingentes cantidades de papel moneda, luego de un breve período de emisión durante el conflicto con Francia, como dice el catedrático y economista José A Terry. Ademas, la balanza comercial –para 1851- estaba completamente nivelada, donde el monto de las exportaciones superaba-levemente- a la de las importaciones.

13.-La ley Agraria del 10 de Mayo de 1836 que, al decir del historiador José María Rosa “restableció la propiedad de la tierra (pasándose por alto la garantía del empréstito, como si no existiera): se daba opción de compra a los enfiteutas que poseían la tierra, pero pagando sus alquileres atrasados y abonando un "justo precio" por cada legua; si no lo hicieran, se la vendería en suertes de estancia (media legua por legua y media) a quien pagase mejor precio. Como la mayor parte de los enfiteutas no quisieron comprar, Rosas les anuló sus concesiones, el 28 de mayo de 1838, y puso en venta las "suertes de estancias", con aviso de remate en los periódicos. La respuesta de los enfiteutas fue la revolución de los estancieros del sur (que algunos llaman de "los libres del sur”) de noviembre de 1839. (…) Entonces Rosas resolvió donarla "a quien quisiese trabajarla”; por decreto del 9 de noviembre de 1839 (dos días después de la victoria sobre los "libres del sur”, en Chascomús) la repartió entre militares y civiles en fracciones que iban de seis leguas a tres cuartos. Como nadie, o muy pocos, tenían capital para poblar, la Casa de Moneda les abriría un crédito suficiente, con la garantía del juez de paz del partido”.

14.-El Aguinaldo para empleados del Banco Provincia de Buenos Aires. Fue decisión del Gobernador Juan Manuel de Rosas otorgar otorgar a los empleados del Banco de la Provincia de Buenos Aires, un sueldo suplementario o gratificación consistente en un sueldo mensual, mediante una resolución suya el día 8 de Enero de 1852, y con la firma de los funcionarios del Banco dando por recibida tal resolución, como consta en la Biblioteca, Archivo y Museo Históricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Arturo Jauretche”. Fue la última resolución de Juan Manuel de Rosas y se percibió un solo mes. Luego de la batalla de Caseros, obviamente, el traidor Urquiza rápidamente lo derogó.

15-  Describe el historiador Rosa el “ ‘Sistema Americano’ de mutua defensa de los pequeños países de origen español, exteriorizado muchas veces: al ayudar a los orientales a sacudirse el gobierno títere impuesto en Montevideo por los interventores europeos; protestar contra la expedición del general Flores a Ecuador con la protección de Inglaterra y España; protestar por la anexión de Texas a Estados Unidos en 1845 (aplaudida por los periódicos unitarios en nombre de la civilización), y el apoderamiento de vastos territorios mexicanos en la guerra subsiguiente (las notas de Rosas en Archivo Americano, 1845 y 1848). Se dirá que la libre determinación oriental que Rosas estampó en los tratados de Southern y Lepredour, no pudo cumplirse por la guerra con Brasil y definitiva derrota argentina, y que sus notas sobre Ecuador y México fueron líricas. Pero empleando palabras de Rosas “si más no hemos hecho, es que más no hemos podido". Después, ni siquiera hubo derrotas gloriosas ni protestas líricas. Ni “sistema americano”.

*

Juan Manuel de Rosas fue un sostenedor a ultranza de la soberanía. Por ello el General San Martín le legó su sable y solamente pudieron derrocarlo mediante un acto de traición a la Patria cuando Federales opositores y Unitarios, cobardemente y sin vergüenza, se unieron al Brasil.

Juan Manuel de Rosas resulta así, el ‘Padre de la Patria’ . Al ser el creador del Estado Nacional, su sostenedor durante 20 años, estructuró jurídicamente al mismo con Pactos interprovinciales como el Pacto Federal de 1831 y consolidó a la Nación dentro de un territorio que fue desgajado en parte por las guerras incoadas por los extranjeros y sus aliados internos.

Hubo antes diferentes tratados interprovinciales como el Tratado de Pilar firmado en Pilar (República Argentina) el 23 de febrero de 1820, entre Manuel de Sarratea (electo como gobernador provisorio de la Provincia de Buenos Aires) y dos de los gobernadores de la Liga Federal: Estanislao López (Provincia de Santa Fe) y Francisco Ramírez (Provincia de Entre Ríos) Proclamaba la unidad nacional, la navegación de los ríos interiores solo para las provincias que tocaban sus orillas y el sistema federal  (que era procurado por  José Gervasio de Artigas al que se ofreció la reintegración a la gran familia argentina).

Luego el Tratado de Benegas, que fue un tratado de paz firmado el 24 de Noviembre de 1820 entre la Provincia de Buenos Aires al mando de Martín Rodríguez y la Pcia. de Santa Fe comandada por Estanislao López. Alli la intermediación de Bustos como garante, por parte de Córdoba y de –por primera vez- Juan Manuel de Rosas poniendo de su patrimonio 25.000 cabezas de ganado a disposición de López, a fin de concretar el acuerdo. (En realidad Rosas donó 30.146 cabezas de ganado, lo que le ganó el amplio respeto de los gobernadores y políticos del momento).

Otro tratado fue el Tratado del Cuadrilátero que fue un pacto firmado el 25 de enero de 1822 entre representantes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. Era un pacto ofensivo-defensivo entre las provincias firmantes ante un ataque brasileño desde la Banda Oriental.

Todos estos acuerdos o tratados, bastante similares, con toda la buena intención que sus cláusulas tenían, terminan siendo débiles y no solucionan el estado de anarquía de nuestro territorio y, por tanto, no logran la definitiva creación y consolidación de un Estado, continuándose guerras civiles y disgregaciones territoriales.

Con el acceso al poder de Juan Manuel de Rosas y su estructuración del Pacto Federal del 4 de Enero 1831 entre las Provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, en un primero momento para luego agregarse todas las demás provincias en el año 1831 y 1832. Ello dio por finalizada las Provincias Unidas del Río de la Plata y el nacimiento de nuestro Estado, la Confederación Argentina (Aunque no es ocioso remarcar que el nombre Provincias Unidas del Río de la Plata fue institucionalizado por la  Constitución Nacional Argentina de 1853 (art.35) como uno de los tres nombres oficiales de la Nación Argentina (junto con República Argentina y Confederación Argentina).

Con el Pacto Federal, pues, se logra la creación y definitiva consolidación de nuestro Estado, y su institucionalización, aunque con la caída de Rosas ciertos territorios como la Banda Oriental, las Misiones Orientales, y el Alto Perú se perdieron definitivamente para nuestra ‘Patria Grande’.

Sin el derrocamiento ilegítimo de Rosas, el Estado Argentino seguramente incluiría hoy a la Banda Oriental, las Misiones Orientales, el Alto Perú, tal vez el Paraguay y el actual sur del Brasil.

Con el Estado ya creado y organizado institucionalmente con el Pacto Federal, pudo Rosas implementar aglutinando y representando las voluntades ya insertas en el Estado por el creado, los distintos tratados internacionales que fueron jalonando el crecimiento y engrandecimiento de nuestra nación:

 El Tratado “Mackau-Arana”, fue un pacto entre el Estado de la Confederación Argentina a través del Gobierno del Encargado de Relaciones Exteriores, Juan Manuel de Rosas y el Gobierno de Francia, en  29 de Octubre de 1840

Igualmente el Tratado “Arana-Southern”  fue un pacto entre el Estado de la Confederación Argentina a través del Gobierno del Encargado de Relaciones Exteriores, Juan Manuel de Rosas y el Gobierno de Gran Bretaña, el 24 de noviembre de 1949 ratifica 15 de mayo de 1850

Así como la Convención “Arana-Le-Predour” fue una Convención entre el Estado de la Confederación Argentina a través del Gobierno del Encargado de Relaciones Exteriores, Juan Manuel de Rosas y el Gobierno de Gobierno de Francia, el 31 del mes de Agosto de 1850.

Rosas actuaba no como gobernador de una provincia sino como Jefe de Estado, el Estado de la Confederación Argentina, consecuencia directa del Pacto Federal de 1831, que creo, organizó e institucionalizó nuestro novel Estado y como natural consecuencia de ello, fue la ‘primera espada’ en defensa de la soberanía de ese Estado por él creado y articulado.

El historiador Mario Cesar Gras menciona que el patriarca de la colectividad anglo-porteña Carlos P. Lumb fue a visitar a Rosas en el exilio apenas el mismo llegó a esas tierras en 1852. Al volver a la Argentina dijo de Rosas (citado por el R.P. Pascual R. Paesa):

"En cuanto a Rosas y a su época soy de los que piensan que algún día la historia le aclamará como salvador de la nacionalidad argentina; y tal vez juzgará con lentitud las medidas terribles y severas que adoptó en su gobierno para alcanzar los fines deseados. Indudablemente el partido ‘Unitario’ cometió un grave error cuando buscó y aceptó el auxilio de sus enemigos y recibió el apoyo y los subsidios que le acordó el gobierno francés para vencer a Rosas. Dígase lo que se quiera, en aquellos tiempos toda la nación lo apoyaba y esto consolidó su poder en el gobierno. Si Lavalle cuando invadió la provincia de Buenos Aires hubiese triunfado y derrocado el poder de Rosas, el nuevo gobierno que fuera establecido tendría que arreglar cuentas con los franceses".

En síntesis, la Confederación Argentina estaba destinada a ser el ‘Destino Manifiesto’ de América del Sur, por la obra monumental de nuestro primer prócer y creador del Estado Argentino: el ilustre Brigadier General don Juan Manuel de Rosas, el Padre de nuestra Patria.

 “No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar (Plebiscito del 26, 27 y 28 de marzo de 1835 en Buenos Aires por el cual la ciudadanía se pronunció en concederle la Suma del Poder Público a Roas) Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular y deseado ni más sostenido por la opinión...que el de Don Juan Manuel de Rosas” .(Domingo F. Sarmiento. “Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga“. Santiago de Chile, 1845).

 

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IV.-ANEXO EPISTOLAR

 

San Martín escribe a Rosas ...”pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación , Española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer” (San Martín, 5 de agosto de 1838, en carta a Rosas) Iniciado el bloqueo anglo-francés ofrece sus servicios a Rosas (11 de enero de 1846) y el 10 de mayo de 1846, conocidos los sucesos de La Vuelta de Obligado, en carta a Rosas le dice considerar a esa contienda...” de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”.

San Martín le escribe a Tomás Guido: “Diré a Usted que orejeo cada vez que veo dirigirse a nuestra playas a estos políticos (embajadores) y a pesar de lo que se dice de los sinceros deseos de estos dos gobiernos (Inglaterra y Francia) tienen de concluir definitivamente las diferencias con nuestro país, de todos modos yo estoy bien tranquilo en cuanto a las exigencias injustas que pueden tener estos gabinetes, porque todas ellas se estrellarán contra la firmeza de NUESTRO Don Juan Manuel”. (Carta de San Martín a Guido, 27 de diciembre de 1847)

Rosas escribe a San Martín (marzo de 1849): "Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo…”

San Martin a Rosas: “El objeto es tributar a Ud. Mis mas sinceros agradecimientos al ver la constancia con que se empeña en honrar la memoria de este viejo amigo; como lo acaba de verificar en su importante mensaje del 27 de Diciembre pasado, y que como argentino me llena de verdadero orgullo, al ver la prosperidad, paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina. Que goce Ud. De salud completa y que al terminar su vida pública sea colmado del justo reconocimiento de todo argentino, son los votos que hace y hará siempre a favor de Ud. este apasionado amigo y compatriota. QBSM (José de San Martín, B. Sur Mer, 6 de mayo de 1850)

Testamento de San Martín: legando luego a Rosas en testamento su sable libertador de medio continente, cosa que ni aún hoy el Unitarismo liberal puede digerir:” El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. /San Martín 3er. Artículo del testamento. “Correspondencia entre San Martín y Rosas” de Font Ezcurra. Edit. Plus Ultra. Bs. As. 1965. Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, N°46. Enero Marzo)

 

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FUENTES

 

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FONT EZCURRA, Ricardo (Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, N°46. Enero Marzo Edit. Plus Ultra. Bs. As. 1965)

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MONTORO GIL, Gonzalo V  (“El 'Empirismo Organizador' Como Base Para La Restauración De La Soberanía Nacional”- en El Mensajero de la Confederación Argentina-)

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PAESA, Pascual R. (“Historia Argentina Colonial e Independiente”- Ed. Don Bosco-1962)

ROSA, José María  ('Rosas, nuestro contemporáneo'- ’Editoral Sieghels-2019)

SALDÍAS, Adolfo (“(‘Historia De La Confederación Argentina: Rozas y Su Época- Ediciones Clio-1973)

TURONE, Gabriel (‘La Biblioteca de Rosas’-www.revisionistas.com.ar-http://www.revisionistas.com.ar/?p=3679)

 

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sábado, 2 de abril de 2022

Entrevista en TLV1 en el programa 'Contracara' Nro.9 (realizada el 31-3-22) - 'Rosas, siempre contemporáneo'-Aniversario de su natalicio

 

Entrevista en TLV1 en el programa 'Contracara' Nro.9 (realizada el 31-3-22)  'Rosas, siempre contemporáneo'-Aniversario de su natalicio

Quiero agradecer al canal de TV TLV1 por la entrevista hecha por J.Manuel Soaje Pinto en su programa 'Contracara' Nro.9 sobre el nuevo aniversario del natalicio de don Juan Manuel de Rosas...

https://canaltlv1.com/contracara-n09-rosas-siempre-contemporaneo

lunes, 28 de marzo de 2022

JUAN JOSÉ de URQUIZA (EL OTRO 'URQUIZA')

 

JUAN JOSÉ de URQUIZA (EL OTRO 'URQUIZA')

Gonzalo V. Montoro Gil

 



En general en la época de nuestra independencia y aún durante el desarrollo del siglo XIX era común que en la Argentina las personas tuvieran una familia numerosa, sean hijos, hermanos, sobrinos, etc. Aunque no todos, como veremos.

Aquí nos queremos referir a Juan José de Urquiza hermano mayor de Justo José de Urquiza.

Nació en Buenos Aires el día 7 de Enero de 1788 y Fue bautizado el 30 de Mayo de 1832. Permaneció soltero, a diferencia de la mayoría de los hombres de aquellos tiempos.

Fue del Real Colegio de San Carlos, de Bs.As., en donde después de probar su limpieza de sangre-sin mezcla de linajes moros y judíos, como se estilaba en aquellos tiempos-y rendir su prueba de ingreso, Juan José cursó 6 años de latín, filosofía y teología, desde 1805 a 1810.

Luego entró al servicio de la administración nacional en 1812, en donde fue escalando todos los cargos públicos hasta llegar a ejercer el de Contador General de la Confederación Argentina. Desde 1846 a 1852 ocupó una banca de diputado en la Sala de Representantes de Buenos Aires.

Las familias de aquél entonces, como las de ahora, tenían sus diferencias –entre ellas las políticas- según las generaciones que se iban sucediendo. Muchas veces hemos visto esas diferencias entre padres e hijos ‘rebeldes’  o hermanos entre sí, que no acordaban criterios de cultura social y política con sus padres o ascendientes, sin mengua del afecto que pudiera haber entre ellos.

Así Manuel Moreno con su sobrino, el hijo de su hermano Mariano Moreno. Vicente Fidel López con su padre Vicente López y Planes. Carlos Guido y Spano con su padre Tomás Guido, Lucio V. Mansilla con su padre Lucio N. Mansilla.

Otro ejemplo es el de  Bernardino Rivadavia y sus hijos varones José Joaquín, Bernardino Donato y Martín.

Pues bien, hasta el ‘Pronunciamiento’ de don Justo la relación entre los hermanos Urquiza era buena y, en términos políticos, concordantes entre si.

Pero todo cambió con la alianza de don Justo José con los brasileños y Unitarios de ambos márgenes del río Uruguay. Allí los caminos se bifurcan entre ambos hermanos.

La curiosidad estriba en que Juan José permaneció fiel al gobierno de Rosas, puesto que el mismo era un Federal ‘rosista’ convencido.

Por tal motivo, Juan José firmó declaraciones en los que apoyaba a Juan Manuel de Rosas y al gobierno que él representaba, antes y durante la batalla de Caseros, aconsejando y advirtiendo a su hermano sobre lo que estaba por hacer respecto a su famoso Pronunciamiento aliándose al enemigo natural de la Confederación Argentina y los Unitarios.

Entre tanto Justo José de ‘Urquiza’  se vendió al mejor postor: Juan José de Urquiza (un ‘Urquiza’ que ha sido escondido por la historiografía oficial liberal) su hermano -miembro de la Junta de Representantes de Buenos Aires en la época de Rosas- fue un buen Federal patriota y ‘rosista’ sin tacha que se opuso a su hermano cuando éste acometió contra Rosas en Caseros diciéndole que debía ponerse a buen resguardo él y sus bienes pues – conocedor de las intrigas de su hermano- entendió que iba a ser considerado como un traidor histórico a la nación porque además

En tal sentido le escribió a su hermano don Justo y en una carta del  10 de Abril de 1951 le sugiere que piense bien lo que está haciendo: “la suerte de las armas es variable y el poder de Buenos Aires es muy fuerte; y de aquí puede resultar que pierdas tus intereses porque debas ausentarte de la provincia” .

El 28 de Mayo de 1851 Juan José vuelve a escribirle al hermano –seguía siendo fiel ‘rosista’ y viviendo el primero en Buenos Aires- previniendo otra vez fraternalmente el 28 de mayo para que ponga sus propiedades a buen recaudo “pues tendrás que peregrinar en países extranjeros sin bienes”.

Razones no le faltaron a Juan José  pero con un detalle: Justo José de Urquiza nunca se fue de su provincia donde se sintió intocable e invencible. La historia le demostró lo contrario y fue ajusticiado por su propio pueblo Federal ante la sonrisa satisfactoria de los Unitarios porteños que luego de eliminado Rosas del mapa político, eliminaron a su títere ensoberbecido de poder, codicia y gloria vana.

Luego de la batalla de Caseros, y con la suerte echada del gobierno del Restaurador,  se reconcilió con su hermano.

Murió también en Buenos Aires el 18 de Mayo de 1853 (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Libro 7 de Defunciones- folio 139 vta.) muy poco tiempo después de la Batalla de Caseros. Murió soltero y sin descendencia.

El 2 de Mayo de 1860 sus restos fueron trasladados a Entre Ríos por disposición de su hermano el General Urquiza y sepultados en la Iglesia Inmaculada Concepción, de Concepción del Uruguay, junto con los restos de sus padres y de su hermana Ana Urquiza de Montero.

En el acta de exhumación-publicada en el diario El Nacional Argentino, Nro. 1222 aparecido en Paraná los días 7 y 8 de mayo de 1860 dice con respecto al cuerpo de Juan José que se halló entero y perfectamente conservado en el cajón en que fue sepultado y del cual no fue removido.

 

FUENTES:

BERNASCONI, Eduardo Guillermo (‘La Patria Vieja’-Tomo II-Ed.Dunken-Bs.As.2016)

BOSCH, Beatriz (“Urquiza y su tiempo”, Centro Editor de América Latina, Bs. As., 1984.

BOSCH, Beatriz  (“Historia de Entre Ríos”, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1991. ISBN 950-21-0108-1)

ROSA, José María (“El Pronunciamiento de Urquiza” –Ed. La Baldrich –Espacio de Pensamiento Nacional-Biblioteca Digital-www.labaldrich.com.ar)

PIGNA, Felipe (‘Bernardino Rivadavia’) https://www.elhistoriador.com.ar/bernardino-rivadavia/

TURONE, Gabriel (‘José Joaquín Rivadavia, El Hijo Federal De Bernardino’) www.jovenesrevisionistas.org y en www.revisionistas.com.ar


viernes, 25 de marzo de 2022

LUIS JOSÉ DE CHORROARÍN (1757-1823), (Fundador de la Biblioteca Pública Nacional)

 

LUIS JOSÉ DE CHORROARÍN (1757-1823),

(Fundador de la Biblioteca Pública Nacional)

Gonzalo V. Montoro Gil


Acostumbrados a las sempiternas falsedades históricas de los Unitarios liberales y de sus hijos, los autodenominados ‘progresistas’ nos encontramos hoy día que sigue vigente otra mendacidad más de los primeros.

En efecto, se suele decir y repetir monocordemente que el fundador de la Biblioteca Pública Nacional fue Mariano Moreno.

No es cierto. Pero se machaca insistentemente en este error y las generaciones, a fuerza de repetir dicho concepto, terminan refrendando el error sin tomarse el tiempo necesario para estudiar si ello fue así o no.

Con ello el liberalismo de hoy –Unitarismo de ayer- logra dos cosas: darle méritos a quien no lo tiene (en este caso el anglófilo de Mariano Moreno, subido al pedestal de prócer) y restárselos a quien fuera en vida no solo el fundador de la Biblioteca mencionada sino un hombre que brilló en nuestro suelo en multitud de acciones que engrandecieron nuestra patria.

No es la idea de hacer un pormenorizado estudio de sus actividades- que debieran ser conocidas y estudiadas en nuestros colegios y escuelas para conocimiento de nuestros educandos- ya que muchos autores han descripto con puntillosidad su enorme mérito a lo largo de su vida en pos de nuestra cultura.

Nos abocaremos, pues, solo al tema de la fundación por el presbítero canónigo de nuestra Biblioteca Pública Nacional, en tiempos históricos difíciles.

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Comencemos por decir que el sacerdote era hijo de Inés e Iñaki de Txorroarín (tal su apellido vasco luego castellanizado).

A su enjundia y voluntad persistente a lo largo de su vida se debe que finalmente hoy tengamos nuestra Biblioteca Pública.

En un rápido repaso de sus actividades podemos decir que actuó en las Invasiones Inglesas (1806-1807); doctorado en lógica y filosofía en 1779 en Córdoba del Tucumán;  profesor y Rector, del Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires donde fue un severo pero justo maestro muy querido por sus alumnos;  en la Semana de Mayo de 1810 interviene fervorosamente y la Junta de Gobierno lo nombra encargado de fundar una biblioteca como veremos mas adelante;   fue representante de la Banda Oriental en la Asamblea del Año XIII;, diputado del Congreso de Tucumán en 1816 y presidente del mismo; fue periodista colaborando con uno de los primeros periódicos, el ‘Telégrafo Mercantil’; creador de un proyecto para fundar la creación y planificación de estudios para una  Facultad de Medicina en la futura Universidad a fundarse en la ciudad; tuvo el honor –poco conocido- de ser  el propulsor de oficializar la Bandera Nacional creada por Belgrano lo cual finalmente logró.

Se suma también el hecho de que por su iniciativa, el Congreso aprobó el proyecto de incluir la figura heráldica del sol en la bandera argentina de guerra, cuando fue Presidente del Congreso en 1818.

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Luego de superado el conflicto en 1810 y ya con la Junta de Gobierno de Mayo por decreto publicado en el diario  ‘La Gaceta’ del 13 de diciembre de 1810 aquella le encarga la creación de una Biblioteca Pública pues hasta ese momento solo había bibliotecas privadas o de la Iglesia y de gran valor.

Dice Alejandro E. Parada:”La novedad que instala la Revolución de Mayo fue, en definitiva, la decisión de llevar a cabo una empresa de política cultural desde el ámbito del Gobierno desplazando, de este modo, la preeminencia que hasta el momento había tenido la Iglesia en la organización de las bibliotecas. No obstante, es necesario reparar que los hombres más idóneos para materializar este “anhelo bibliotecario” provenían de las filas religiosas, tales como fray Cayetano Rodríguez, Luis José Chorroarín, Saturnino Segurola, y Dámaso Antonio Larrañaga. De ahí que el proceso de gestión bibliotecaria deba estudiarse a la luz del pensamiento tradicional hispánico en convivencia (a veces en pugna) con el cambio revolucionario”.

 “La Junta de Mayo no dudó en plasmar aquello que consideraba una larga e inmerecida postergación, dada la abundancia de antecedentes, para los habitantes de estas provincias: la fundación de una Biblioteca Pública como instrumento social y cultural de política revolucionaria. Este acontecer delimitado por matices de incertidumbre en torno al establecimiento de la Biblioteca Pública de Buenos Aires se esclarece en el momento de identificar el origen de los libros que formaron su primer acervo bibliográfico, aunque a posteriori también se plantea, nuevamente, alguna confusión sobre la participación y la designación de sus directores y bibliotecarios.

“Cabe destacar, entre estas personalidades, a aquellos que realizaron las donaciones de mayor volumen. Tales son los casos de Luis José Chorroarín, quien donó, en varias ocasiones, alrededor de 200 títulos; Manuel Belgrano, que ofreció la totalidad de su librería formada por más de 80 títulos en castellano, francés, inglés, latín, griego e italiano, donde se destacan obras sobre Historia, Política, Literatura y Ciencias Aplicadas”;

Si bien lanzó la Junta el propósito de fundar, finalmente, la Biblioteca Pública Nacional hubo participación de los ciudadanos, de toda la opinión pública y las autoridades para tales efectos. Todos colaboraron legando documentos, planos, libros y compelieron a las autoridades del momento a su rápida fundación. Todos…menos los hermanos Mariano y Manuel Moreno, como veremos.

La Junta del Gobierno Revolucionario nombra como director jefe al Padre Luis José Chorroarín ya desde el 30 de Enero de 1811 y a Mariano Moreno como ‘Protector’.

Moreno –a la sazón Secretario y Vocal de la Junta de Gobierno revolucionaria-  no fue el creador sino una especie de Administrador.

Como se mencionó ya antes de las invasiones inglesas Chorroarín había comenzado a pergeñar la formación de una Biblioteca Pública.

Dice el escritor  Raúl Guillermo Rosas Von Ritterstein “el mérito mayor de este vasco rioplatense radica en el sostenimiento y finalmente la realización de un designio que por años fue su interés cuasi exclusivo, como podemos extraer de sus escritos: la creación de una biblioteca pública. Y sus gestiones en pro de tal obra se iniciaron mucho antes de que tuviera lugar la revolución porteña por un gobierno propio”.

Todo esto se desarrollaba administrativamente pero en sí la biblioteca estaba lejos de comenzar a funcionar. Todavía no existía más que en los papeles y se comenzaba a juntar el material –libros- para su puesta en marcha. Material que todo el que podía, donaba, menos los hermanos Moreno siendo ambos personas de familias pudientes.

Gracias a su infatigable labor, nos referimos a Chorroarín, la biblioteca recién pudo abrir sus puertas el 16 de marzo de 1812. Nada hizo Mariano Moreno hasta entonces por procurar inaugurarla siendo el ‘Protector’ designado.

Dice Vicente Cutolo: “En efecto, el acto se realizó un año y medio después de haber sido lanzada la iniciativa de su creación. Chorroarín siguió trabajando sin descanso a favor de la Biblioteca durante algunos años, a tal punto que no fue injusto Rivadavia cuando lo reconoció como el fundador de la Biblioteca Nacional”.

Además de estar dotada de libros, contó la mencionada institución con mapas geográficos y topográficos, un archivo de documentos, un Museo de Historia Natural y un Monetario.

Digamos, al pasar, que ese mismo año, entre otras actividades que enumeramos, ofició el matrimonio de José de San Martin con Remedios Escalada.

Chorroarín da el ejemplo y pone su propia biblioteca a disposición de la futura biblioteca pública. Otros lo siguieron como Manuel Belgrano, principalmente, y la del fallecido arzobispo de Buenos Aires monseñor Azamor y Ramírez quien la había donado a la curia con el objetivo expreso de que integrara una futura biblioteca pública en el año de 1796 y la confiscada por la Junta al obispo realista de Córdoba, Orellana, herencia jesuítica.

Además, aporta dinero de su propio peculio, su trabajo físico, y parte de sus posesiones para su amado proyecto. Patriota cabal y generoso, Chorroarín hizo en varias oportunidades donativos de dinero: en 1793, para costear la guerra de España contra los jacobinos franceses, y en 1809, a favor del Cabildo porteño para contribuir a pagar los gastos del combate contra los invasores ingleses. Nada aportó don Mariano.

Como bien dice el historiador mencionado: “El edificio de la Biblioteca Pública estaba ubicado en la llamada ‘Manzana de las Luces’, en la ochava formada por las actuales Moreno y Perú, donde funcionaría hasta 1901. En dicha casa, luego de varias refacciones, se concretó su inauguración el 16 de marzo de 1812. El estado del edificio, según la documentación existente, siempre fue precario y demandó toda clase de arreglos… comienza Chorroarín a ver su sueño realizado”.

Chorroarín escribe a la Junta el 10 de Septiembre de 1810:

“Excelentísimo señor: Por oficio de V. E. del 7 del corriente quedo instruido de las disposiciones que ha dado la excelentísima Junta para la formación de una Biblioteca pública, y para que a ella se agreguen los libros del Colegio de San Carlos y de ser nombrados Protector de la Biblioteca el Señor Secretario Doctor Don Mariano Moreno, y Bibliotecarios el Doctor Don Saturnino Segurola y el Reverendo Padre Fray Cayetano Rodríguez. La resolución de la Excma. Junta satisface enteramente mis deseos y me proporciona la complacencia de ver realizado un establecimiento que siempre anhelé y que ya estaba para realizarlo cuando Beresford ocupó esta capital. Desde luego doy las gracias a la Excma. Junta y aseguro a V. E. que pondré a disposición del doctor Don Mariano Moreno, no solamente los libros de la librería del Colegio, incluso los que ya tengo donados, sino también muchos de mi uso, que dejé en dicha librería cuando salí del Colegio, y aún algunos que saqué conmigo, si se considerasen útiles. Dios guíe a V. E.”. 

Sigue diciendo Alejandro Parada:”Los procesos técnicos que aplicó en la organización de la Biblioteca. Así pues, dividió la colección por “materias, en diferentes clases y especies”; trazó en los volúmenes la signatura topográfica, esto es, el número de ubicación “en los respectivos estantes y nichos”; y sin ayuda alguna, pues para estas tareas se requería de una sólida y solvente formación intelectual, redactó en cuadernos los “índices”, es decir, los catálogos de acceso a la colección. La tarea principal, entonces, de Chorroarín fue la catalogación y clasificación de los “millares de libros” que formaron el acervo bibliográfico primitivo del establecimiento. Un perfil que cuadraba con el modelo que se esperaba de un bibliotecario de fines del Setecientos, un individuo erudito y pragmático en el hacer”.

“El presbítero don Luis de Chorroarín conservaría su cargo al frente de la misma desde el momento de la inauguración 1812 hasta el año de 1821. El gobierno resolvió por decreto del 22 de setiembre, que se colocase su retrato en la Sala principal de la institución Esta resolución no se pudo cumplir porque tropezó con la invencible modestia de Chorroarín, que se negó tenazmente a posar para un pintor. Por esta razón, la iconografía argentina carece de su retrato”.

Casi ciego en sus últimos años, falleció en Buenos Aires el 11 de julio de 1823, a la edad de 66 años. En una lápida de mármol se grabó la siguiente inscripción en latín, “Hic jacet / D. Ludovico Chorroarín, / Can., presb. S. AE. C. / Rector colegii Carolini 25 ann. / Et fundator Bibliot./ Obit die 11 Julii ann. 1823 / Mille for. juvenes dedit hic altaribus armis / Tot. gratis linguis perennis erit.” Hic jacet / D. Ludovico Chorroarín, / Can., presb. S. AE. C. / Rector colegii Carolini 25 ann. / Et fundator Bibliot./ Obit die 11 Julii ann. 1823 / Mille for. juvenes dedit hic altaribus armis / Tot. gratis linguis perennis erit.” cuya traducción se lee: “Aquí yace don Luis Chorroarín, Canónigo, Presbítero de la Santa Iglesia Catedral, Rector por veinticinco años del Colegio Carolino. Fundador de la Biblioteca. Murió el día 11 de julio de 1823. Dio jóvenes dedicados al foro, a los altares y las armas. Su fama grata será perenne por otras lenguas”.

El considerarse con justicia el fundador de la Biblioteca Pública Naciónal provoca escozor en los Unitarios de la época. Entonces el fraude liberal mencionado -tal usual en la historiografía Unitaria- se pone en marcha nuevamente ante el hecho evidente y en un periódico de la época (‘El Argos de Buenos Aires’ creado el 12 de Mayo de 1821 por el inglés Santiago Spencer Wilde,) comenzó lo que hoy podría llamarse ‘la usina gramsciana’ de desprestigio y ‘ninguneo’. El 24 de abril de 1823, Bernardino Rivadavia lo designó a Wilde como contador de la Caja de Ahorro.

Para dicho periódico Chorroarín fue solo ‘un bibliotecario con sueldo’ El periódico destacó que “hubo un error histórico de señalarlo como fundador de la Biblioteca Pública Nacional” (sic). Sin palabras. No solo omite la verdad sino que imputa al fundador  con un dejo de subestimación y descrédito,  un puesto de menor importancia..

Tal vez causado ello por ser el director del periódico ‘El Argos’ de origen inglés, ha primado su anglofilia nativa por sobre el noble carácter y tradición hispana del Padre Chorroarín, omitiendo la verdad y despreciando a éste rebajándolo en cuanto a su participación en la fundación de la Biblioteca Pública.

Como también menciona Prudencio Martínez Zuviría, Juan Carlos Moreno en su libro "Genio y figura de Hugo Wast" (es decir, Ezequiel Martínez Zuviría)  documenta en 1933 que fue Chorroarín y no Mariano Moreno. Del mismo modo Martínez Zuviría en 1938; Vicente Sierra en 1939; Juan Carlos Zuretti en 1960; Bernardo González Arrili en 1968; Guillermo Furlong en 1968; Ludovico García de Loydi en 1972 y 1973; Jorge Oscar Frigerio en 1986, Vicente O. Cutolo en 1969, etc..

Para 1828 la biblioteca contaba con más de 17.000 volúmenes, gracias a las múltiples donaciones de muchos patriotas menos…de Mariano y Manuel Moreno..

A pesar de ello las autoridades Unitarias de antaño y de hogaño ‘decretan’, en forma fraudulenta, incorporando en el inconsciente colectivo de la gente, que el fundador de la Biblioteca Pública Nacional fue el colaborador de Chorroarín, el citado Moreno (que sí intervino pero como un administrador auxiliar y solo en los papeles). Esa imputación a Moreno de ser el fundador de la biblioteca es machacado arbitrariamente y falto a la verdad por autores como  Paul Groussac en 1893; Ricado Levene en 1938; Ricardo Caillet-Bois en 1963 y Ricardo Levene, usinas ideológicas del liberalismo fraudulento.

Pero a uno de los íconos de los inventores de nuestra historia se le aparece de vez en cuando algún fallido

Bartolomé Mitre –de él se trata – dijo al respecto “Así es como la crítica histórica –dice-, apoyada en los documentos va destruyendo los juicios infundados y vulgares de esa especie de tradición, que no es sino la murmuración póstuma, que llega a confundirse con aquélla.  Pasa de boca en boca, como corre de mano en mano la moneda de mala ley, confundida con la buena, hasta que alguno se le ocurre ensayarla y encuentra que es falsa”.

Sobre el tema dice Gabriel Turone, miembro director de ‘Jóvenes Revisionistas’ y el portal ‘REVISIONISTAS.COM’ : “Exactamente eso venía ocurriendo desde tiempo inmemorial.  Nuestros historiadores recibieron y fueron pasándose aquella moneda y así anduvo por cátedras y escuelas, hasta que a alguien se le ocurrió ensayarla y descubrió la falsificación.

En su trabajo enjundioso y muy documentado Turone se explaya con fundamento y en detalle cómo una mentira sin sustento probatorio documental alguno –muy del liberalismo político- se transforma por birlibirloque  en un hecho dado por cierto dogmáticamente con el correr de los años, sin ser estudiado y revisado su certeza.

“La pretendida fundación no lo dice ningún contemporáneo, ni aparece en ningún papel de la época y solamente figura en una biografía que se publicó en forma anónima del prócer, que no es historia, sino panegírico, y cuyo autor después de descubrió, fue su hermano Manuel Moreno, declarar eso equivalía a quitar toda veracidad a la noticia…Por eso los primeros que la divulgaron se abstuvieron de explicar su fuente, y los que vinieron luego la tomaron por cosa juzgada y así la repitieron”

“¿Qué significa aquel cargo de protector? –continúa Turone- ¿Era acaso el reconocimiento de que la idea de la fundación había sido suya?  De ninguna manera.  En las instituciones antiguas existía generalmente un personaje a quien se le confiaba la protección de sus intereses, de sus privilegios, en una forma que lo comprometía a dedicarle toda su diligencia…Así por ejemplo, en las antiguas universidades se designaba solemnemente un Conservador de los Privilegios, cargo equivalente al que se usó en el Río de la Plata, de Protector de diversas instituciones”

Como expresa Gabriel Turone ser ‘Protector’ no significa ser ‘Fundador’. De dicha confusión se toma el liberalismo para seguir mistificando nuestra historia:

Debemos hacer una aclaración: en realidad Mariano no es que no donó ningún libro…donó uno solo.

Parece que no cumplió tampoco su cometido limitado don Mariano pues la donación de un solo libro fue el llamado  ‘Comentarios’ de Baldo.

Su hermano Manuel…ninguno. Ni en vida ni cuando falleció dejó ni un solo libro a la biblioteca siendo tal vez la mayor biblioteca del momento en 1857.

Don Mariano tampoco la vio funcionar y, cuando se fue a Inglaterra en su último viaje con una cantidad de dinero y un sueldo más que importante, no dejó donación alguna para la biblioteca cuando muchos porteños continuamente donaban dinero y libros de sus propiedades.

Se adelanta Turone para lo que piensan que por lo menos Mariano Moreno donaba…su tiempo.

“No le dedicó su dinero, dirán sus devotos, pero le consagró sus afanes y su tiempo.  ¡Tampoco eso! .Este fue otro de los motivos que nos infiltró la duda acerca de la veracidad de nuestra historia oficial, que es historia dirigida.  La displicencia de Moreno hacia la Biblioteca no se mostró sólo en la exigüidad de sus donativos, sino muy especialmente en el descuido de sus deberes de Protector”.

Concluye Turone “Resumamos: Reduciendo a cifras todo lo que han arrojado los archivos argentinos en 150 años de afanosa búsqueda, como prueba de la actividad devoradora de Mariano Moreno en este glorioso capítulo de su historia, hallamos lo siguiente, desde el 22 de agosto de 1810 –fecha de su primera actuación en el asunto-, hasta el 28 de diciembre de 1819, fecha de la última: …redactó 8 notas y 1 decreto, con un total de 98 líneas, a las que, para ser enteramente justos, deberíamos agregar dos líneas más por pieza, correspondientes a la fecha y a la firma del prócer”.

Aclaremos que cuando el historiador citado dice ‘Devoradora actividad’ y ‘glorioso capítulo de su vida’ es un sentido irónico. Lo expresamos pues no faltará seguramente algún liberal cínico que tome el sentido literal de las palabras usadas para hacernos demostraciones de la grandeza de Moreno en algún panegírico..

Hasta que Gustavo Martínez Zuviría (‘Hugo Wast’) director de la Biblioteca en 1936 y ante un enorme auditorio develó el error o mentira sobre la pretendida fundación por parte de Mariano Moreno: lo echó a rodar su hermano Manuel sin sustento alguno.

Ante tal supuesto ‘agravio’ (sic) el 7 de Septiembre de 1938 el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr. Jorge Eduardo Coll –con cargo jerárquicamente superior al Director Martínez Zuviría,- lo desautoriza y realiza un acto público de ‘desagravio’ a Mariano Moreno rechazando lo que su subalterno hizo respecto a la fundación de la biblioteca, poniendo una placa allí donde reafirma que el fundador fue Moreno y no Chorroarín.

Subrayamos acto ‘público’ porque la cantidad de gente que acudió al acto fueron …dos: el Ministro y su secretario. Nadie del pueblo acudió al acto solemne pues como ha sido siempre el liberalismo falsificando la historia no pudo convencer a nadie de sus adulteraciones históricas, por más que detenten desde 1852 el poder por el golpe de Estado el 3 de Febrero del mencionado año.

El diario vespertino ‘La Razón’ en forma patética muestra la foto de los funcionarios en la soledad más absoluta tratando de justificar la mencionada orfandad sin poder entender el por qué.

El Dr. Coll dice que sostuvo que la Biblioteca fue fundada por el jacobino y masón de Moreno porque así lo estableció la Academia Nacional de Historia. No podía ser de otra manera: tal organismo ideológico era y es de rancio unitarismo ‘mitrista’.

Ante tal bizarra situación el diario ‘La Fronda’ del 8 de Septiembre de 1838, es decir, al día siguiente del acto, publica una editorial donde entre risible y caustica descripción del acto, prueba con agudeza que por más que el gobierno de entonces intentase torcer la exactitud  de los hechos en cuanto a la fundación de la biblioteca, el pueblo –con clara situación de la verdad fundacional- le dio la espalda ante tamaña mendicidad liberal, una vez más. (ver debajo los dos artículos periodísticos de la época).





Una placa y carteles varios instalados en el frontispicio de la Biblioteca documentan avalando el fraude (uno más) que produce una desculturización en nuestro pueblo tan permeable a los medios ante el bombardeo continuo de informaciones falsas (o erróneas si lo vemos  con una mirada piadosa) y contrario a la verdad de los hechos.



Biblioteca Pública Nacional- Buenos Aires 23 de Marzo de 2022


Igualmente y con justicia hoy día una avenida de Buenos Aires, en el barrio de la Paternal, lleva su nombre, con estricta justicia ante un hombre honrado, eminente y desinteresado patriota que puso su vida y sus bienes en pos de la cultura de nuestro país.

Igualmente y con justicia hoy día una avenida de Buenos Aires, en el barrio de la Paternal, lleva su nombre, con estricta justicia ante un hombre honrado, eminente y desinteresado patriota que puso su vida y sus bienes en pos de la cultura de nuestro país.

De tal manera, el mérito mayor de este vasco rioplatense radica en el sostenimiento y, la realización de un designio que por años fue su interés público casi exclusivo junto con la docencia, como podemos extraer de sus escritos: la creación de la Biblioteca Pública Nacional que finalmente pudo fundar a pesar de los errores en la imputación creativa a Moreno por parte de la historiografía oficial triunfante en Caseros en el nefasto día del 3 de Febrero de 1852, ocaso de nuestra soberanía política, económica y, como puede verse, educativa y cultural oficial.

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FUENTES

CAILLET BOIS, Ricardo (“Una información secreta de origen realista, sobre los principales revolucionarios del Río de la Plata”, -Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, Año XVII - T XXIII, Buenos Aires, julio de 1938 - junio de 1939, Nros. 77-80).

CUTOLO, Vicente (“Nuevo Diccionario Biográfico Argentino (1750-1930)"- Tomo. II, Buenos Aires, Editorial Elche, 1969 y en “Efemérides–Patricios de Vuelta de Obligado”
Portal
 http://www.revisionistas.com.ar/?p=8730

FRIGERIO, José Oscar (“Chorroarín, el fundador de la Biblioteca Nacional”- en la revista ‘Historia’. Año VI. No. 23. Septiembre - Noviembre 1986- Ediciones A.P. 144 pgs., Buenos Aires)

GARCIA DE LOYDI, Ludovico (“Una luz en la manzana de las luces”, Encuadernado. Láminas entre texto. Vida y obra del canónigo Luis José Chorroarín 1757-1823”; Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires / Col. Cuadernos de Buenos Aires, Buenos Aires, 1973).

MORENO, Juan Carlos ("Genio y figura de Hugo Wast"- ed. Eudeba, núm. 23 de la colección -1969).

PARADA, Alejandro E. (“Los orígenes de la Biblioteca Pública de Buenos Aires: antecedentes, prácticas, gestión y pensamiento bibliotecario durante la Revolución de Mayo (1810–1826)”--Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas, 2009)

PARADA, Alejandro E. (“Prácticas y representaciones bibliotecarias en la Biblioteca Pública de Buenos Aires: Una lectura del libro de ‘Cargo y data’ (1810-1818)”, Inf. cult. soc. [online]. 2006, n.14, pp. 29-56. ISSN 1851-1740. Universidad de Buenos Aires
Facultad de Filosofía y Letras-)

ROSAS VON RITTERSTEIN, Raúl Guillermo (Revista digital “Eusko News” del 26 de Junio al 2 de Julio del 2020- https://www.euskonews.eus/0538zbk/kosmo53801es.html)

TURONE, Gabriel (“Fundación de la Biblioteca Nacional”- en ‘Revisionistas, la Otra historia de los argentinos’- en www.revisionistas.com -http://www.revisionistas.com.ar/?p=8730

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miércoles, 16 de marzo de 2022

Charla sobre Historia Argentina y Juan Manuel de Rosas con Patricio Lons -16-3-22

 Charla sobre Historia Argentina y Juan Manuel de Rosas con Patricio Lons -16-3-22


                                                                 PARTE 1


PARTE 2