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viernes, 21 de agosto de 2020

EL ALTE. GUILLERMO BROWN (Y La Mistificación Unitaria De La Historia)

 

EL ALTE. GUILLERMO BROWN

(Y La Mistificación Unitaria De La Historia)



El presente trabajo no está referido al Alte. Guillermo Brown en cuanto a sus batallas y logros. Aunque así lo parezca.

Hay historiadores que han desarrollado un estudio del gran patriota sobre ello y al cual remitimos gustosamente.

Aquí el Alte. Brown es tomado como ejemplo vívido, comprobable de como el Unitarismo de antaño devenido en Liberalismo de hogaño, tergiversa desde 1852 nuestra historia, en forma incesante y persistente.

Lo han hecho con todos nuestros grandes hombres que sirvieron a su nación y la defendieron hasta dar la vida en pos de una integración soberana (Juan Manuel de Rosas, Manuel Oribe, José de San Martin, José Gervasio de Artigas, Manuel Belgrano, Martín Miguel de Güemes, Juan Antonio Lavalleja, Pascual Echagüe, Martiniano Chilavert, Pedro Díaz, y tantos otros)

Todos estos héroes cuya vida y actuación ha sido falseada a lo largo de las décadas suma la del Alte. Brown.

El Unitarismo en una ‘concepción literaria de la historia’ como la llamaba con cierta ironía pero con acierto el inglés Halford J. Mackinder; falsea la historia desde dos ángulos bien marcados: uno, describiendo personajes con unas virtudes de las que ellos carecieron y, dos, describiendo otros personajes con defectos y vicios inexistentes.

En otro lugar hemos dicho que “De este modo, estos gobiernos Unitarios al controlar la narrativa histórica justifican, así, su propia existencia.

“Estos ideólogos nacidos en nuestra tierra, pero colonizados mentalmente desconocieron la realidad de nuestra tierra suponiendo que la realidad debe ajustarse a sus ideas abstractas y no viceversa. Y cuando lo sucedido no se ajusta a sus fórmulas de laboratorio desprovistas de todo contacto con nuestra realidad, no importa: persisten en sus altisonantes palabras huecas y a contrapelo de nuestra identidad”

“El Liberalismo de ayer (‘Unitarismo’’) y de hoy (‘Socialdemocracia’, ‘Demócratas Cristianos’, etc.) tiene como marca, como distintivo el matar todo sentido heroico de la vida, hacer una ‘literatura de la historia’, panegíricos rimbombantes faltos de sustentos documentales probatorios de sus asertos”.

Esto es, buscaron y buscan hoy día la ‘cuadratura del círculo’. Poniéndose al servicio de los intereses políticos y económicos extranjeros, por supuesto que también muy bien remunerados

Hemos sufrido en nuestra educación con el correr de los años, las alabanzas de siniestros hombres que -sin considerar defectos que todos tenemos- en forma adrede y dolosa combatieron a su patria y a su independencia por motivos meramente ideológicos de laboratorio o por cuestiones económicas puestos en permanente soborno monetario

Reforzado todo eso con el nombre de plazas, pueblos, calles, monumentos, etc que coadyuvaron y coadyuvan hoy día en sostener la existencia de virtudes tan inexistentes y alejadas de la realidad que nos terminan de configurar prohombres morales que no existieron.(Domingo F. Sarmiento, Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre, Florencio Varela, Valentín Alsina, Juan Cruz Varela, Salvador M. del Carril, Julián Segundo Agüero, Justo J. de Urquiza, los Herrera y Obes, Ellauri, Lamas de la Banda Oriental, etc.

A su vez, otros -como los mencionados primeramente- o bien les imputa diabólicas características que los muestran como asesinos terroristas o bien, cuando no pueden achacárseles conductas deshonrosas se los pinta de una manera insulsa, lavada, como a San Martín, o se les hace ver con conductas dudosas indignas de sus personas, como al Alte. Brown.

Y en esto último haremos una descripción de la insidia Unitaria y Liberal creando dudas sobre la honestidad del gran Almirante, manchando su honor sin pruebas alguna.

“Dicen que…”; “alguien dijo que le dijeron…”, . Típicas imputaciones masónicas que ofenden al imputado, a sus enormes sacrificios a y nosotros como argentinos, que no podemos dejar pasar.

Hemos mencionado anteriormente que la “Literatura de la Historia’, es una ficción, y que veremos más adelante con el presunto historiador liberal Setembrino PEREDAS que es todo un paradigma en tal sentido. 

La diferencia entre la ‘Literatura’ y la ‘Historia’, es que la segunda refiere fielmente a cosas que real y comprobablemente han sucedido y la primera a cosas que pudieran suceder o que desea quien escriba, que sucedan; ficción.

La ‘Literatura de la Historia’ es una herramienta, un instrumento totalmente político de quien escribe para hacernos creer que aquello sobre lo que escribe ha sucedido como lo escribe.

Y sobre Setembrino PEREDAS y su exposición supuestamente histórica sobre Brown nos explayaremos.

Primero, el autor comienza poniendo en los altares a Giuseppe Garibaldi, de tan triste memoria sobre todo en las costas del Paraná y en la isla Martín García

Este autor dice que el mercenario en cuestión pertenecía a una ‘logia’ llamada ‘Joven Italia’ y especifica el autor que en el Plata “no se combatía tan solo por la libertad de una pequeña república, sino por la causa de toda la humanidad”.

Palabras, huecas, rimbombantes como todas ella, sin sentido a no ser que cuando se refería el autor a ‘libertad’ era la libertad de comercio en favor de los comerciantes londinenses y manchesterianos sumados a los de Francia en perjuicio de la incipiente industria de los nativos del Río de La Plata.

El autor dice con total desparpajo que Garibaldi “en su ingénita modestia, jamás se tuvo como un rígido instructor porque para él la organización y la disciplina eran cosas secundarias”.

O sea que es una confesión sin ambages: Garibaldi no tenía marinos, soldados, sino una turba de mercenarios anárquicos que cuando asaltaban una población –como la de Gualeguaychú y Salto –cometían robos, violaciones, destrucciones sin ningún tipo de reparo, como ha sido documentado por infinidad de autores

Apoyaba con sus barcos a las escuadras de Francia e Inglaterra-, participando en la ocupación en 1845 de Colonia del Sacramento, de la isla Martín García, y, como ya se señaló, ocupando también Gualeguaychú y de Salto realizando toda clase de tropelías, muy lejos de su patria natal.

En su “autobiografía”, al recordar sus “hazañas” en América del Sur, no tiene reparos en escribir lo siguiente: “Como no recuerdo los detalles de todos aquellos atropellos, me es imposible narrar minuciosamente las infamias cometidas…. Nadie era capaz de detener a esos insolentes salteadores…. Todos vivían permanentemente alcoholizados…. Me dan ganas de reír cuando pienso en el honor del soldado…

En el parte de la victoria decía Brown: “La conducta de estos hombres ha sido más bien de piratas, pues que han saqueado y destruido cuanta casa o criatura caía en su poder, sin recordar que hay un Poder que todo lo ve y que, tarde o temprano, nos premia o castiga según nuestras acciones”.

Garibaldi trabó amistad con Mitre en Montevideo en 1841, y fue adversario acérrimo del almirante Brown y del general Urquiza.

Protegido por la escuadra anglo-francesa pudo realizar los inicuos e infames saqueos de Colonia y Gualeguaychú en el mes de setiembre de 1845; porque el botín fue siempre el supremo ideal de las tropas garibaldinas.  Al tomar posesión de la isla Martín García arrió la bandera argentina e izó en su lugar el pabellón británico.

Inscripto en la masonería de Nápoles, se afilió a la masonería del Brasil en Río Grande y a la masonería del Uruguay en Montevideo.  El Gran Oriente de Egipto lo honró con el pomposo título de “El Gran Masón de Ambos Mundos”, otorgándole el último grado del rito de Menfis.

Halagado en su vanidad, fue durante toda su vida, junto con Giuseppe Mazzini, el instrumento de las logias masónicas para sus siniestros fines.  En 1860 expulsó a los jesuitas de Nápoles y nacionalizó los bienes de la Iglesia.

Cuando Carlos Marx fundó la Primera Internacional en 1864 Garibaldi se declaró internacionalista, y ese mismo año en el Congreso de la Paz reunido en Ginebra exclamó: “¡Guerra a las tres tiranías, política, religiosa y social!”.

En fin, quien desee ahondar en Garibaldi y Setembrino PEREDAS remitimos a nuestro trabajo: “De Artigas a Rosas-El Sueño Trunco de la ‘Patria Grande’”...

Pues bien, aquí enlazamos los juicios de PEREDAS sobre Brown y como mancha con sus elucubraciones sin sustento alguno su imagen y su honradez patriótica; honradez que no supieron tener aquellos que Peredas tributa loas.

Veamos y analicemos cómo funcionan los sofismas históricos Unitarios y liberales ayer y hoy:

PEREDAS dice que el Coronel Antonio Díaz enfáticamente afirmaba que la defección de Brown “era un hecho” (¿?) (sic) según “personas de crédito” (¿?) (resic) que decían que “todos apuestan a una segura defección de Brown”.

Y Julián de Paz Encargado de Negocios del Gobierno de Corrientes decía en carta del 24 de Abril de 1842 al Gobernador Pedro Ferré que “he sido informado del buen éxito de una negociación entablada por el Gobierno Oriental con el General don Guillermo Brown, jefe de la escuadra de Rosas, para que se separa de la causa del tirano. El resultado ha sido sumamente satisfactorio y pone de inmediato el día glorioso en que el general Brown dé en las aguas del Rio de la Plata el grito de libertad. El General recibe doscientos mil fuertes a título de indemnización por las propiedades que él y sus oficiales les serán confiscadas en Buenos Aires y someterá la escuadra de su mando al jefe o Gobierno Argentino que esté en operaciones sobre el tirano Rosas…”

Hay un testigo –sigue diciendo el tal Paz- del hecho, pero no se sabe quién ha sido “pues ha tenido el buen cuidado de guardar la incógnita y nadie ha hecho público su nombre…”

El supuesto hecho narrado por el supuesto testigo que estaba en el barco con Brown, (como se puede apreciar, todo un misterio) según Paz, Brown estando en su barco el ‘Belgrano’ en pleno del sitio en Montevideo, recibió un 21 de Abril de 1842 a tres caballeros que se presentaron como representantes de los proscriptos en Montevideo y que querían hablar con el Almirante pero no de cuestiones políticas sino referidas a temas de índole económicos que afectaban el comercio en aquella.

Sigue diciendo el testigo, por boca de Paz, que Brown accedió diciendo en voz alta “que lo haría en la inteligencia de no oír una sola palabra sobre los acontecimientos políticos del Rio de La Plata y que si violaban dicha limitación, no olvidasen que era jefe a las órdenes del Gobierno Argentino” y sobre Rosas exclamó que “yo no lo hice Gobernador, señores, sino los hijos de aquella República y habiendo jurado defenderla mientras pueda, estoy en mi compromiso y con la bandera argentina al tope de esta división hago la guerra a un pabellón extraño, que unido al francés, la hostilizó antes de que yo pisara el ‘Belgrano’.

 Sigue diciendo el supuesto testigo presencial –según Paz- que intentaron sagazmente llevarlo a Brown al terreno de la política “pero el viejo lobo, inconmovible como una roca, arpón dorando que le quería hacer presa”,. Expresando, además, Brown que iba a poner en conocimiento del Gobierno de la Confederación Argentina las maniobras de los comerciantes subidos a bordo y terminando la conversación “pidiéndoles, por tanto, que no abusen más de mi indulgencia y tengan a bien retirarse, a menos que prefieran ir en persona a verse con el General Rosas en Palermo. La actitud resuelta del almirante pasmó a los audaces emisarios, quienes más que de prisa se pusieron de pie, expresándole uno de ellos, al subir, que habían llevado una cantidad de vitualla fresca, como carne, verdura, aves y algunos lechones para regalo del equipaje, a nombre del comercio extranjero, grato a la disposición pacífica que asumía a su respecto la escuadra argentina…. Brown le replicó sin vacilar que ‘-nada, nada señores. Sus víveres han de estar envenenados y n o quiero que mis muchachos perezcan-‘”

Luego que los visitantes se fueran, el supuesto testigo dijo con sorna Brown al Coronel Pinedo “Coronel, hemos tenido los enemigos a bordo de este buque. Infórmese de su tenor y redacte el despacho con que lo elevaremos al gobierno para que sepa el propósito de tan honorables visitantes”

Pinedo le sugiere a Brown que esta información sea entregada directamente a Rosas en vez de Felipe Arana habida cuenta de la emergencia en que el primero debía conocer lo sucedido, a lo cual Brown asintió.

Peredas dice que “hubiera sido necesario conocer al autor del testimonio. El anónimo, en tales casos, no sienta bien en una persona llamada a esparcir la luz sobre un suceso de tal transcendental importancia”

Posteriormente a estas supuestas informaciones del testigo anónimo, el autor del libro de marras Peredas sin inmutarse y sin sonrojarse extrae una interpretación del supuesto dialogo entre Brown y la delegación de los comerciantes extranjeros, la siguiente conclusión:

El autor da por supuesto que Brown estuvo de acuerdo con los visitantes pues sino “¿por qué si Brown no estaba dispuesto a oír proposiciones por parte de los comisionados del comercio de Montevideo aceptó su representación?”

“¿Por qué aceptó sin violencia la visita de los comisionados y empleó un lenguaje más propio de un palaciego que de un marino de su rango?”

Peredas saca una insólita conclusión: “Debemos creer, por lo tanto, que aquella conferencia fue de su íntimo agrado (sic) y que si no se cerró trato definitivo alguno, se debió a no haberle convenido la cantidad y las bases propuestas"

Asombrosa deducción que no le quita lo canallesco.

Dice Peredas que José María Paz, en sus ‘Memorias Póstumas’ manifiesta sobre este hecho que da como verídico y que “Según el testigo anónimo si dejaba Brown de estar al servicio del dictador, sin dejar el pabellón argentino, se le darían 200.00 pesos fuertes para gratificar a la tripulación.

“Esta negociación cuyos detalles no son bien conocidos, ha sido el objeto de mis más prolijas indagaciones, y de todo he deducido, que fue iniciada de buena fe por el general Brown, con el decidido fin de separarse de Rosas y pasar al partido de sus adversarios políticos, sin abjurar por eso de su nacionalidad ni dejar de ser argentino”

Peredas dice que Brown no pudo hacerlo porque “…hallándose muy distante del ejército de reserva, no podía comunicarse ni con el Gobierno de Corrientes ni conmigo, y porque el Gobierno de Montevideo era el único que podía por entonces hacer efectiva la condición del dinero, que sin duda creía necesario para que sus subalternos lo siguiesen. Sin eso es probable que con nadie mejor que conmigo se hubiera entendido.

Así operaban con la mentira contumaz y desde las sombras los escribas empleados de los poderes comerciales extranjeros.

Analicemos el engendro sibilino que fue el escrito de PEREDAS.

Primero, manifiesta que Brown estuvo por traicionar a su Gobierno, pero no lo hizo y el autor expresa que “no sabe por qué”

Segundo, manifiesta que ‘según’ el Coronal Antonio Díaz relata que ‘según’ un testigo ignoto era ‘un hecho’ ‘según personas de crédito”, Brown iba a cometer traición. Pero, claro, no nos dice ‘qué personas de crédito’ son esas. Es la típica maniobra de los mendaces: le dijo uno que le dijo otro que había oído de alguien que, según uno que oyó de otro que según tal, etc, etc .Pero, obviamente, sin dar nombres y pruebas fehacientes alguno que lo sustente, lo que vuelve a dicha declaración, una ignominia muy típica de la masonería…ensuciar a hombres probos, con denuncias de hechos incomprobables, para quitarle la confianza de sus jefes.

Tercero, luego de relatar el escriba el supuesto hecho en donde lo único que se deja traslucir es la firmeza y la expulsión educada por parte de Brown del barco ‘Belgrano’ que estaba apostado en aguas cercanas a Montevideo de los comerciantes que vinieron a semblantearlo, ‘alguien’ le dijo a Ferré que Brown iba a traicionar a su Gobierno a cambio de $200.000 pesos fuertes.

No se sabe quién es ese ‘alguien’ y el mencionado Julián Paz dice que él no sabe tampoco quien ha sido pues el testigo “ha tenido el buen cuidado de guardar la incógnita y nadie ha hecho público su nombre”.

Cualquier historiador serio desecharía estos ‘correveidile’ anónimos sin sostén probatorio alguno, pero Peredas no se amilana y muy suelto de cuerpo declara que “hubiera sido necesario conocer al autor del testimonio. El anónimo, en tales casos, no sienta bien en una persona llamada a esparcir la luz sobre un suceso de tal transcendental importancia”

Es evidente que es necesario conocer a los autores de tales afirmaciones para ser creíble, mínimamente en algo y que también es evidente que no sienta bien en una persona que se comporte así. Pero el autor no lo desecha ni al testigo ni al supuesto soborno y va por más dando por cierto el hecho porque -se pregunta el autor- “¿Por qué aceptó sin violencia la visita de los comisionados y empleó un lenguaje más propio de un palaciego que de un marino de su rango?”

No sabemos si el hecho del abordaje existió y de serlo, por solo eso, y aceptarlo Brown, ya deduce Peredas que “Brown estaba dispuesto a negociar” y que la conversación fue de “su agrado (sic) y que si no se cerró el trato fue –no sabemos de dónde extrae esa conclusión Peredas- porque a Brown no le convino la cantidad y las bases propuestas”

Insólitas conclusiones de PEREDAS pues no queda claro y nos deja ciegos en cuanto a saber las causas, las pruebas contundentes que lo hacen arribar a aquellas. Solo retorciendo los hechos puede llegarse a ese desenlace huérfano de causas alguna que lo avalen.

Lo mismo para el General José María Paz que relata que ‘un testigo anónimo’ –lo mismo que dice Peredas, siempre son personas anónimas que disparan el dardo- también refiere que “si dejaba Brown de estar al servicio del dictador, sin dejar el pabellón argentino, se le darían 200.00 pesos fuertes para gratificar a la tripulación”.

Observe el lector un detalle no menor, que en lugar de dignificar a los supuestos comisionados de Montevideo, los deja en no muy buena posición y que muestra la calaña de la que estaban hechos: según ellos, le daban a entender a Brown que la traición era solo contra Rosas, no contra el Gobierno de la Confederación y que si Brown aceptaba el convite que disfrazaba un soborno, no significaba ello que abjurase de su nacionalidad y que, eso sí, Brown podía seguir usando en sus barcos la bandera argentina”. 

¿Puede conocerse infamia mayor?

¿Por qué no defeccionó Brown? Bueno, según el bueno de PEREDAS él quiso hacerlo pero como estaba muy lejos de poder comunicarse con el gobierno rebelde de Corrientes para ser auxiliado, ni con el ejército de reserva  (Unitario), no se animó. (Deducción que no tiene asidero en fuente alguna probatoria).

El testigo desconocido dice que solo con Gobierno de Montevideo podía negociar Brown pues solo él podía hacer efectivo el dinero prometido.

Si era así, ¿por qué Brown no lo hizo ya que la pretendida Comisión de Montevideo había subido a bordo para dicho fin? Peredas no nos dice la razón y nos deja sin saber la causa de ello en su novela misteriosa…pero si nos muestra la falacia con la que se hacían e hicieron en los años venideros, una versión fantástica e irreal de los hechos para consumar con su machacada y falsa interpretación, una ‘reiterada literatura de la historia’ de los Unitarios que, en este caso, queda sumamente expuesta…

Todas las respuestas a estos interrogantes los da el propio comportamiento del Almirante Guillermo Brown (‘Bruno’ como lo llamaba coloquialmente Rosas).

Como dice Guillermo MASCIOTRA  “Repetidas veces fue convocado por las autoridades de turno en el gobierno para dirigir la incipiente Armada Nacional. Durante cuatro décadas prestó servicios, comprometió su patrimonio, formó una generación de marinos que se llenó de gloria en las guerras de la Independencia, contra el Imperio de Brasil, las campañas de Corso y frente al ataque avieso del poder naval anglo francés. Conoció la gloria y la injusticia, el reconocimiento del pueblo y la cárcel a la que lo intentaron recluir”.

Peredas dice que se le ofreció a Brown al comienzo de 1838 traicionar a Rosas y la Confederación Argentina para pasarse a las filas enemigas, pero que no pudo hacerlo por cuestiones de tiempo.

¿Cómo respondió Brown? Lo sigue diciendo MASCIOTRA “En 1838 el presidente del Uruguay Gral. Manuel Oribe, le ofrece el mando de la Marina de Guerra Oriental, que casi no existía. Brown con el permiso del gobierno argentino acepta el cargo, de crear una marina. Sin embargo, el ataque del Almirante francés Leblanc, en apoyo del general Rivera contra el gobierno constituido por Oribe, provoca la caída de este último y la renuncia de Guillermo Brown.

“Rivera con el apoyo de Francia y emigrados argentinos declara la guerra a la Confederación Argentina que apoyaba a Oribe para recuperar la presidencia de la que había sido despojado. Asimismo, Rivera nombra jefe de la marina a Juan Coe, antiguo subordinado de Brown, quien por cuarta vez es llamado para recrear una marina de guerra Argentina tarea que asume a los 64 años. Nuevamente se dedica con tesón a la tarea. Vence a Coe frente a Montevideo y Punta Indio, desarticula la marina oriental que Rivera había formado y obliga al cambio de estrategia uruguayo que releva a Coe por el dominio absoluto que Brown tenia del Plata”.

Luego viene la gesta de Vuelta de Obligado en 1845 y ¿cómo responde Brown?

Sigue diciendo el autor citado  “Luego la intervención anglo-francesa provocaría el robo de la Escuadra, episodio que afectó el espíritu del glorioso marino. Lleno de indignación regresó a Buenos Aires. Sería su último episodio naval. Asistió a la devolución de la flota. Su hijo Eduardo Brown combatió al mando de la batería que llevaba su nombre en el Combate de la Vuelta de Obligado y también en los combates de Paso del Quebracho, Tonelero y Acevedo contra el poder naval combinado anglo francés donde también marinos que se habían formado con el Almirante Brown, volvieron a dar testimonio de esa generación que combatió bajo sus órdenes”.

Fundamente Guillermo MASCIOTRA “Rivera con auxilio francés, contrata a José Garibaldi para formar una segunda división naval, que ataca el litoral fluvial argentino e intenta llegar a Corrientes luego de superar Martín García con un ardid. Como en anteriores oportunidades Brown sale a la captura del enemigo al que enfrenta en el río Paraná y lo vence en el combate de Costa Brava. Con sus naves perdidas y sus fuerzas diezmadas, la flotilla de Garibaldi desaparece al igual que el peligro sobre las poblaciones costeras. El Gral. José María Paz menciona los rumores sobre un intento de lograr la defección del Alte. Brown que nuevamente dueño del Plata sitiaba Montevideo, se dice que Brown habría respondido “Yo juré defender a la nación Argentina”; idéntica frase habría respondido a quien le reprochara su conducta de luchar a las órdenes del gobierno de Juan Manuel de Rosas.

“La noticia de la victoria en Costa Brava trajo nuevamente un gran reconocimiento popular a su persona. Los elevados conocimientos de los ríos lo habían convertido sin duda en un dominador de las aguas del Plata y sus afluentes. A su desembarco en Buenos Aires lo recibió una multitud con festejos, a los cuales no era muy afecto, pero aceptaba ese trato el viejo Bruno, manera con la cual lo solía citar Rosas, quien siempre respetó las conductas y pensamientos del Almirante”.

Raúl ITURRIA ampliando sobre el concepto: “un proverbio ruso dice que ‘lo que ha sido producido por la pluma no puede ser destruido ni por el hacha’ Y así ocurrió en el Rio de La Plata, donde los Unitarios escribieron lo que se les ocurrió y les vino en gana, sin importar para nada la verdad histórica. Entre tales escritores destacan Sarmiento, Mitre, Rivera Indarte y sus famosas ‘Tablas de Sangre’, que tejen novelas deformando los hechos y así como el hacha no puedo destruir lo creado por la pluma quien mucho escribe corre el riesgo de ofrecer las pruebas de sus errores en sus propios escritos, máxime cuando son alegato y no descripción histórica”.

Por lo tanto, si realmente Brown hubiera querido traicionar a la Confederación, como sugiere, con claro sentido masónico, Peredas, podría haberlo hecho en varios momentos en que se le hubiera dado la oportunidad.

El broche final de las falsías Unitarias llevadas a texto escrito y que demuestran la insidia dolosa sobre el Almirante están dadas por el hecho que luego de Caseros, la vida de Brown y su familia sufrieron acciones ominosas que no condicen con su heroicidad patriótica a lo largo de décadas.

En tal sentido termina diciendo el autor “Luego de Caseros, el marino irlandés que tanto aportara a la Nación Argentina fue dado de baja al igual que su hijo Eduardo. No concurrió al desfile del 20 de febrero de 1852 en las calles porteñas de las tropas brasileñas. Aceptó nuevamente la injusticia que posteriormente fue reparada por el Ministro de Guerra Manuel de Escalada que no vaciló en reconocer los enormes aportes y reponerlo en las filas de la Marina de Guerra.

Después de Caseros, muchos Federales, por convencimiento o instinto de supervivencia-negaron o se arrepintieron de su ‘rosismo’; no el Almirante Brown que fue dado de baja junto a su hijo Eduardo y dio la espalda al triunfo de Urquiza como símbolo silencioso del desdén por la traición sufrida y la derrota de la soberanía de la Confederación Argentina que, hasta el último día y pese a las falsas insinuaciones de los Unitarios liberales, defendió con ardor.

Seguramente ese triste día de luto para la nación que fue el 3 de Febrero de 1852 nuestro Almirante sabiendo el desfile por las calles de Buenos Aires de los soldados imperiales con sus banderas al viento, les dio la espalda en señal de desprecio, y habrá vuelto a exclamar como el 30 de Julio de 1826 ante sus marinos previo al enfrentamiento contra el brasileño invasor en las playas de Quilmes:

“Es preferible irse a pique que rendir el pabellón” (la consigna enviada por el Almirante Guillermo Brown a sus marinos el 30 de julio de 1826, durante el combate naval de Quilmes).

Bien podría ser la respuesta de Brown a Peredas, si hubieran sido contemporáneos, ante las imputaciones deshonrosas que el masón le infirió.

*

La vida del marino, su conducta leal y coherente fue la mejor prueba de las falsías Unitarias como la de Peredas que insisten en una persistente y fraudulenta ‘concepción literaria de la historia’.

Brown y Bouchard en 1816 bloquean el puerto del Callao, apresan buques españoles con su valiosa carga e interrumpen el tráfico marítimo con los puertos de Chile. Entre las presas está la famosa fragata Consecuencia, luego rebautizada La Argentina y que llegara hasta Monterrey, Madagascar y las Filipinas en su crucero de corso con Hipólito Bouchard.

En Hawaii, que era un reino independiente, tuvo el reconocimiento de nuestra independencia por el Rey de las islas. Fue la primera nación en reconocerla en 1817, por medio de su Rey Kamehamha I, ante el representante de las Provincias Unidas del Sud que allí estaba, el marino Hipólito Bouchard

El Alte. Guillermo Brown tuvo el honor de hacer flamear la bandera argentina en Monterrey, en California, por tres días, junto a nuestro otro héroe Hipolito Bouchard.

¿Como fue esto? cuando Hipólito Bouchard y sus corsarios con sus barcos “Chacabuco” y “La Argentina” hostigaban con sus barcos a los españoles principalmente en el Atlántico, Indonesia, Madagascar, Filipinas, el Pacífico, California, México, Centroamérica y las costas occidentales de Sudamérica en plena gesta de la independencia, recaló en California en la  aldea de San Francisco- hoy Monterrey –(también en otras poblaciones costeras) tenía unos 400 habitantes y la guarnición estaba integrada por 65 soldados españoles a los que batió con sus 200 hombres en un combate de 2 días, y durante 6 días  (entre el 24 y 29 de Noviembre de 1818- izó la bandera Argentina allí?. Durante 6 días California perteneció a la incipiente Provincias Unidas del Sud, ondeando bien alto nuestra bandera en dicho fuerte, pero luego se fue de allí para seguir persiguiendo con sus buques a los españoles por los mares, descendiendo por toda América, hasta llegar a Chile. Por dicha causa la mayoría de las futuras repúblicas centro americanas (Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua)   tienen, al igual a la de las Provincias Unidas del Sud, la bandera azul y blanca, con pequeños cambios en el centro de la misma, en honor a nuestra independencia?

*


Brown, luego de una vida llena de batallas y luchas, como contra el Brasil donde sus acciones se vistieron de honra en pos de la defensa de nuestra independencia, junto a Hipólito Bouchard nuestro otro eminente marino argentino, el dia 3 de Marzo de 1857, fallece en su Quinta de Barracas, héroe máximo naval de la República Argentina, defensor a todo trance de los ideales de la patria naciente.

Combatió en las aguas a los enemigos de la Nación Argentina. Llevó nuestro pabellón azul y blanco al mismo corazón de las costas enemigas. Repetidas veces fue convocado por las autoridades de turno en el gobierno para dirigir la incipiente Armada Nacional.

Durante cuatro décadas prestó servicios, comprometió su patrimonio, formó una generación de marinos que se llenó de gloria en las guerras de la Independencia, contra el Imperio de Brasil, las campañas de Corso y frente al ataque avieso del poder naval anglo francés.

Como anécdota de color podemos decir que fue el ‘inventor’ de la entrega de chocolate caliente a los vecinos en cada 25 de Mayo.

¿Cómo fue eso?. El historiador Daniel Balmaceda lo explica con sus propias palabras:

“Nos trasladamos al 25 de mayo de 1826, en tiempos en que la Confederación Argentina se encontraba en guerra contra Brasil y el escenario de la contienda era el Rio de la Plata, durante la tarde, los porteños asistieron a un espectáculo único: el enfrentamiento de las fuerzas navales patriotas comandadas por Guillermo Brown.

En realidad fue una demostración de cañoneo a las naves brasileñas, que no respondieron sino que se retiraron ante la algarabía general. Fue uno de los tantos combates de los Pozos que se llevaron a cabo en la zona de los Pozos, actual Puerto Madero.

En las naves se celebró el 25 de Mayo con un chocolate caliente que templó los ánimos y combatió el frío. A partir de esa mañana, gracias a Brown, surgió la tradición del chocolate caliente, como bebida oficial los días patrios”.

*

En fin, Brown conoció la gloria y la injusticia, y finalmente el justo reconocimiento del pueblo todo.

El Unitarismo decimonónico y jacobino representado por Peredas simboliza el patente cuadro de miseria que anima a estos seres.

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FUENTES


BALMACEDA, Daniel (“La Comida-en la Historia Argentina”-Ed. Sudamericana-2021)

PEREDAS, Setembrino E. (“Garibaldi en el Uruguay” – Ed.El Siglo Ilustrado-Montevideo 1914-Tomo 1-Pags. 108/118)

MONTORO GIL, Gonzalo Vicente (“De Artigas a Rosas-El Sueño Trunco de la ‘Patria Grande’- Blog ‘El Mensajero De La Confederación Argentina’- 2020).

MACKINDER, Halford J (‘La Concepción Literaria De La Historia”-, conferencia en la Real Sociedad Geográfica de Londres el 25-1-1904 en ‘The Geographical Jornal’ , Vol.XXIII, Nro.4 pag.421 y sstes.

MASCIOTRA, Guillermo (“Sesquicentenario de la muerte del Almirante Guillermo Brown”- el Periódico “El Restaurador “ -  AÑO 1 Nº 2 Marzo 2007-https://periodico-el-restaurador.blogspot.com/2007/03/sesquicentenario-de-la-muerte-del.html

ITURRIA, Raül (‘El Contexto Regional e Internacional’- en ‘Manuel Oribe, Fundador de la República’, de la Colección ‘Los Blancos’-Vol.1, Cap.3.-   Ediciones De La Plaza-Montevideo 2014).

 

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LAZOS FAMILIARES ENTRE PERSONAJES HISTÓRICOS RIOPLATENSES (actualizado a Enero 2021)

 

LAZOS FAMILIARES ENTRE PERSONAJES HISTÓRICOS RIOPLATENSES

(Actualizado a Enero 2021)

Gonzalo V. Montoro Gil

A lo largo del estudio de nuestra historia, descubrimos situaciones más dignas de alguna novela que de la realidad si no fuera que, muchas veces, esas situaciones derivan en conflictos familiares y hasta nacionales con resultados sangrientos o traiciones a la vuelta de la esquina…

En la enseñanza de los hechos históricos que hemos tenido en nuestra educación escolar no recuerdo que la enseñanza brindada nos diera, aunque mas no sea un pantallazo, las conexiones amicales o familiares que produjeron no pocas reyertas en nuestra ‘Gran Aldea’.

Esas familiaridades que uno puede llegar ahora a conocer nos explican más de un acontecimiento que, de lo contrario, no se comprenderían cabalmente.

Nos referimos a los lazos familiares o de amistad que provocaron fidelidades y ingratitudes que no siempre estuvieron causadas por cuestiones de poder o de dinero.

Las cuestiones familiares, e intrafamiliares en tiempos del siglo XIX, tuvieron su marcada influencia en el desarrollo de la sociedad, puesto que los miembros de familias, sin importar sus ideas políticas, sean Unitarios o Federales, Monárquicos o Republicanos, tenían estrechos vínculos a lo largo de las décadas, y suscitaron muchas veces conflictos que terminaban en algunos casos, en tragedias griegas….

Téngase presente que son solo algunos ejemplos sin perjuicio de poder ser incorporados más por cualquier interesado formándose así una red interminable de relaciones.

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Juan Manuel de Rosas - Manuel Oribe - Juan Galo Lavalle

Según la más importante genealogista en América en temas de familias hispanas e itálicas y Vicepresidente del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas Doña ESTHER MALVINA RODRIGUEZ ORTIZ DE ROZAS DE SOAJE PINTO,[1] tanto Rosas como Oribe eran primos.

En efecto, todos eran descendientes de la familia De La Cuadra, de noble prosapia y de probadas carreras militares provenientes de San Julián de Musques, de la Provincia de Vizcaya.

Uno de ellos, Bernardo De La Cuadra y Montaño, tiene un hijo Antonio que se va a América, específicamente a Chile.

Su descendencia, Juan tiene un hijo llamado Pablo que se instala en Buenos Aires siendo militar reconocido, Alcalde y Gobernador casado con Isabel Fernández Ponce de León los cuales son abuelos de León Ortiz de Rozas y de la Cuadra (casado con Catalina De La Cuadra y Fernández Ponce de León), y bisabuelo de Juan Manuel de Rosas.

Otro Descendiente de Bernardo De La Cuadra y Montaño llamado Francisco tiene como descendencia a nuestro Manuel Oribe y Viana.

Del mismo modo, otro descendiente de los De la Cuadra del poblado de San Julián de Musques tiene como descendencia posterior a Juan Galo Lavalle, lo que lleva a que tanto Juan Manuel de Rosas, Manuel de Oribe y Juan Galo Lavalle eran primos.

A su vez, Juan Manuel de Rosas y Juan Galo Lavalle eran ‘hermanos de leche’.

Lavalle ( soldado de San Martín, héroe de la guerra del Brasil, espada Unitaria, brazo ejecutor de la muerte de Dorrego. Todos los apelativos que recibió de contemporáneos y escritores tienden a señalar una desproporción entre su capacidad de acción y su racionalidad, en beneficio de la primera: “La espada sin cabeza” (Esteban Echeverría), “El cóndor ciego” (José María Rosa) y Rosas eran ‘hermanos de leche’ porque tuvieron una misma ‘ama de leche’: Agustina López Osornio de Ortiz de Rozas, madre de Juan Manuel que amamantó a Juan Galo en su niñez. Ya que las familias eran muy amigas y cercanas. [2]

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Juan Antonio Lavalleja - José Gervasio de Artigas

Así también, existe un parentesco, poco conocido, entre Lavalleja y Artigas.

Lavalleja en 1817 se casa con Ana Monterroso. El padre ésta era Marcos Monterroso y su madre era Juana Bermúdez Artigas (suegra de Lavalleja), a la sazón prima hermana de José Gervasio Artigas.[3]

Cuando se decía que éramos por estos lares ‘una aldea’, no se faltaba a la verdad.

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Manuel Oribe - Miguel Estanislao Soler

También eran parientes Manuel Oribe respecto del militar porteño Miguel Estanislao Soler [4] que, siendo éste designado Gobernador en 1814 en Montevideo tuvo como ayudante designado a Oribe.

Resulta que posteriormente Soler se casó con una parienta cercana de Manuel Oribe: María de la Natividad Viana Mendoza y que, de algún modo, esto fue el modo natural de vincularse Manuel con los hombres y círculos Federales durante tantos años.

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Manuel Belgrano – Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra

Todos sabemos que Juan Manuel de Rosas se casó en 1813 con Encarnación Ezcurra.

María Josefa, hermana de Encarnación, estaba casada con un español, pariente de la familia, que indignado con los aires de independencia de estas tierras se volvió a España sin más, dejando aquí a su mujer.

Manuel Belgrano, sempiterno soltero, tuvo una relación con María Josefa Ezcurra, con el cual tuvieron un hijo estando separada de hecho del español, obviamente.

Dado el hecho que era muy mal visto por aquellas épocas, el niño fue adoptado por el cuñado de María Josefa, Juan Manuel de Rosas y por su mujer Encarnación, a la sazón hermana de aquella. El niño fue llamado Pedro Pablo Rosas, dándole el Restaurador su apellido.

A los 21 años, Rosas le dijo quien era su padre y por tanto Pedro agregó al apellido Rosas el de Belgrano: Pedro Pablo Rosas y Belgrano sería mano derecha de Juan Manuel en la administración de sus campos y estancias con mucha capacidad y sapiencia.

También fue el intermediario entre él y los jefes de las tribus indígenas siendo hábil y componedor de los acuerdos con los jefes aborígenes.

Así es,  Pedro tuvo una activísima participación como diplomático actuando como mediador entre Rosas y las distintas tribus aborígenes tejiendo muy bien las alianzas entre ambos sectores. Fue la mano derecha y hombre de confianza de Juan Manuel.

Pedro, Luego de la derrota en Caseros, no sufrió persecuciones y ejerció distintas funciones en distintos gobiernos. Fue Juez y brillante soldado. Fluctuó entre guerrear en las filas de los unitarios contra Hilario Lagos, antiguo amigo de él, y pelear en las huestes de los federales de Urquiza en la batalla de Pavón.

 

Rufino de Elizalde - Felipe Arana

Felipe Arana, brillante abogado, diputado, diplomático y Ministro de Relaciones Exteriores durante la Confederación Argentina en el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, desde 1835.

Federal y hombre de confianza de Rosas y principal espada del Restaurador en el manejo de su política exterior -conjuntamente con Nicolás Anchorena- conocía muy bien a Rufino de Elizalde.

Éste último ‘rosista’ furibundo tenía como padrino y tío político por el lado materno a Felipe Arana; y la mujer de Rufino de Elizalde (Manuela Leal Lavalle) era hermana de la mujer de Felipe Arana, y que éste era su padrino y tío político por el lado materno (una hermana de la madre de Elizalde -de apellido Beláustegui- estaba casada con  Felipe Arana);  de allí ahí los puestos de privilegio y honores que siempre tuvo Elizalde en el Gobierno de Rosas a lo largo de los años

Elizalde se crió y gozó de los beneficios del poder lo que no obstó para traicionar a quien le dio de comer, cuando así lo creyó conveniente para él.

Esto es, no trepidó en darse vuelta sin ningún tipo de vergüenza, apenas vio el destino del gobierno Federal por caer a fin de salvar su pellejo y, seguramente, su patrimonio.

Fue, luego, uno de los principales propulsores de la condena a muerte de Rosas y de la confiscación de todos sus bienes.

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Andrés Latorre - Juan Antonio Lavalleja

El militar Federal Andrés Latorre, que peleó a las órdenes de Artigas, era tío materno de Juan Antonio Lavalleja, pues la madre de éste, de nombre Ramona Latorre, era su hermana.

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Facundo Quiroga – Domingo Faustino Sarmiento

El verdadero nombre era Faustino Valentín Quiroga Sarmiento [5]. Ese apellido compuesto llegó hasta su tío José Manuel Eufrasio Quiroga Sarmiento, pero el padre del conocido Domingo F. Sarmiento, llamado Clemente y sus otros 10 hermanos (tíos de Domingo, fueron inscriptos sin el Quiroga; solo Sarmiento. Se desconocen fehacientemente las razones que tuvo el abuelo de Domingo Faustino para ello pero se cree que fue porque, según él, el apellido se estaba extinguiendo.

Quiroga y Sarmiento , ambos irreconciliables enemigos, eran primos lejanos:

La familia Quiroga[6] tiene un impresionante abolengo real. Descienden de Reciario o Rechiario II, rey suevo de Galicia (530-601 d.C.), quién reinó desde el año 586 al 601. Era hijo de Reciario I de Galicia y nieto del rey godo Teodoredo y rey suevo Rechila. Se casó con una hija de Racaredo I, rey godo de Galicia. De esa unión nació el Infante don Felipe de Quiroga.

Los Quiroga llegan a América hacia el año 1557, cuando Rodrigo de Quiroga y Salcedo (1520-1578), natural de Alba de Tormes participó en la Expedición a Chile de ese año al mando de García Hurtado de Mendoza. […] Se casó con doña Juana de Lemos y Celis.

De esa unión nacieron, entre otros: Baltasar de Quiroga y Lemos, quien se casó con doña Luciana de Mallea.

Ellos fueron padres de: a) Rodrigo de Quiroga y Mallea (de entre cuyos descendientes figurará el Brigadier General don Juan Facundo Quiroga); y b) Jacinto de Quiroga y Mallea (tatarabuelo de Domingo Faustino Sarmiento).

Jacinto de Quiroga y Mallea se casó con Micaela Sarmiento de Vega y Lemos, padres de, entre otros de José de Quiroga y Sarmiento.

José de Quiroga y Sarmiento, a su vez, casado en segundas nupcias con doña Isabel Acosta y Jofre, fue padre de José Ignacio, Ignacio, Gerardo, Tadeo, Josefa.

Solo José Ignacio utilizó el apellido Quiroga y Sarmiento. El resto firmaron siempre solo como “Sarmiento”.

José Ignacio de Quiroga Sarmiento y Acosta, casado con Juana Isabel Funes Avalle, fueron padres, entre varios, de José Clemente Sarmiento, casado con Paula Albarracín, fue el padre de Domingo Faustino Sarmiento.

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Domingo Faustino Sarmiento – Fray Justo Santa María de Oro.

Un tío por parte materna de Domingo Faustino Sarmiento llamado José de Oro Albarracín era hermano de Fray Justo Santa María de Oro.

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Bartolomé Mitre-Juan José Viamonte

Un sobrino político de Bartolomé Mitre era el agente norteamericano: Enrique Yateman, así nombrado en la Argentina. Su verdadero nombre era Enrique Esteban Itman, que en idish quiere decir “hombre judío”, y se descompone así: “It”, ‘judío’, y “man”, hombre”.  Había nacido en Estados Unidos hacia el año 1809, siendo prestamista, corredor de bolsa y principal gestor del acuerdo masónico entre Urquiza y Mitre en la Batalla de Pavón.  Este sobrino político de Mitre se casó el 19 de diciembre de 1852 con Edelmira Carranza Viamonte, nieta por parte de madre del General Juan José Viamonte (ex Gobernador de la provincia de Buenos Aires el cual era un Federal, no ‘rosista’ en sus inicios y luego unitario ferviente en su vejez).  

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Justo José de Urquiza – Francisco Ramírez – Ricardo López Jordán (padre)

Como en toda gran aldea, existían parentesco entre estos tres personajes históricos, todos oriundos de la ciudad de Concepción del Uruguay (Pcia. de Entre Rios).

Un hermano mayor de Justo José de Urquiza, Cipriano de Urquiza, que fue delegado de su hermano durante mucho tiempo en el gobierno de Entre Ríos, estaba casado en primeras nupcias el 7 de febrero de 1829, con Doña María Teresa de Jesús López Jordán, una media hermana del caudillo Francisco Ramírez, por lo que Justo José era concuñado de Francisco Ramírez.

A su vez, Doña María, esa media hermana del Gral. Francisco Ramírez era hermana del General Ricardo López Jordán (padre), -Unitario este último a diferencia de su hijo-.

Por lo tanto, el mencionado Francisco Ramírez fuese también medio hermano de Ricardo López Jordán (padre) y, por tanto, tío de Ricardo López Jordán (hijo).

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Juan María Gutiérrez - Domingo Cullen

Juan María Gutierrez “Modesto empleado de la administración rosista, el Restaurador le había ascendido a Ingeniero 1º del Departamento Topográfico. Por aquel entonces estaba muy de acuerdo con el gobierno de Rosas; había votado – como iodo Buenos Aires – la suma del poder público en el plebiscito de 1835; y en 1837, cuando fundara con Alberdi y Echeverría 1a "Asociación de Mayo“, lo hacía convencido que "bajo el signo federal se cumpliría el ideal de la Revolución de Mayo"; en agosto de 1839 felicitaba públicamente a Rosas “por la feliz terminación de los complots de Cullen y Berón de Astrada, y por haber salvado la vida en la conspiración de los Maza".

Juan María Gutiérrez felicitaba en 1839 obsecuentemente a Rosas haber terminado con la conspiración del español Domingo Cullen ( y a Berón de Astrada) quien se mantenía exteriormente al lado de Estanislao López pero que por detrás lo traicionaba a él y a la Confederación Argentina, confabulando con los Unitarios y extranjeros.

Pero, curiosamente, después, en 1853, teniendo Gutierrez 44 años se terminaría casando con la hija del denostado Domingo Cullen, Ana Josefa Gerónima Cullen, de 15 años.

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Manuel Oribe – Rodrigo Díaz De Vivar

Oribe era de estirpe hispánica pues por parte de madre era descendiente de Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.

Así lo sostiene documentalmente Gilberto García Selgas en su libro ‘La elección presidencial de don Manuel Oribe’.

Raúl ITURRIA [7] dice que tanto el apellido paterno Oribe como Viana y Alzáybar, apellido materno, eran vascos.

Los Oribe provienen de Álava y los Viana de Navarra.

El autor Azarola Gil citando a José Quintana, sostiene que la raíz genealógica de los Viana comienza con don Rodrigo Díaz de Vivar.

En efecto, una de las hijas del Cid, de nombre Sol, se casó con el infante de Navarra y de allí sigue la familia de los Viana.

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Juan Manuel de Rosas – Ramón Maza 

Sabemos que el Coronel Ramón Maza, era hijo de Manuel Vicente Maza, a la sazón presidente de la Legislatura Provincial. Familia absolutamente federal, amigos de Juan Manuel y Manuelita en la época de Rosas. Sabedor Rosas de que Maza y otros conjurados intentaban derrocarlo, indirectamente trató de salvarlo alejándolo, para lo que le obsequió un viaje de bodas al extranjero. Maza se negó, ante lo que Rosas le pidió que volviese a su cargo en el sur; a lo que Maza, no comprendiendo la razón, tampoco se comprometió. Finalmente el Coronel Maza y otros perjuros se alzaron en armas contra el gobierno de la Confederación Argentina en 1839. Pero fueron derrotados. Maza fue encarcelado y posteriormente fusilado por alta traición a la patria.

Por tal razón fue derrotado y fusilado Ramón Maza el dia 28 de Junio de 1839. Pues bien, Ramón Maza se había casado pocos días atrás -3 de Junio de 1839- con una sobrina de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra: María Rosa Fuentes y Arguibel; y, por lo tanto, prima y amiga íntima de Manuelita. El cuerpo de Ramón Maza fue recuperado por su mujer Rosa y Mercedes Fuentes Arguibel y enterrado en el Cementerio de la Recoleta. 

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Justo José de Urquiza – Benjamín Victorica 

El Dr. Benjamín Victorica, abogado y militar, era hijo del que fuera por 10 años Jefe de Policía del gobierno de la Provincia de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas, Bernardo Victorica. Ambos absolutamente federales y „rosistas‟ los cuales odiaban a Urquiza. Pero, cuando cae Rosas, Benjamín Victorica insólitamente pasa a ser Secretario particular de Urquiza y, tiempo mas tarde, también yerno de éste pues se casó con una de sus hijas Ana Urquiza y López Jordán, hija de Justo José de Urquiza, con la que contrajo matrimonio en Concepción del Uruguay el 21 de marzo de 1857. 

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Bibliografía General

MONTORO GIL, Gonzalo Vicente  (“Brig.Gral.Juan Manuel De Rosas - Aspectos poco conocidos de su vida y su familia” - Blog ‘El Mensajero De La Confederación Argentina’-Febrero 2019)

MONTORO GIL, Gonzalo Vicente ('De Artigas a Rosas-El Sueño Trunco de la ‘Patria Grande’-. Blog ‘El Mensajero De La Confederación Argentina’-Agosto 2020)

TORRES WILSON, José de (‘Oribe, el Drama del Estado Oriental’—Ediciones de la Banda Oriental-Montevideo-1976

 



[1] RODRIGUEZ ORTIZ DE ROZAS DE SOAJE PINTO, Esther Malvina (“Un linaje de Caudillos a Ambos Lados del Plata: Rosas-Oribe-Lavalle, Primos” - conferencia en el Jockey Club de la República Argentina -Bs.As.12-09-16)

[2] MANSILLA, Lucio V.: Rozas. Ensayo histórico-psicológico. Buenos Aires: AZ editora. 1994.

[3]   ITURRIA, Raúl y RELA, Walter (“Lavalleja, Ejemplo de dignidad Oriental”- en ‘Lavalleja, el Libertador’. Colección ‘Los Blancos’, VoL.2, Capitulo 1-Ediciones De La Plaza, Montevideo, R.O.U. año 2014)

[4]   MONTORO GIL, Gonzalo Vicente  (“Brig.Gral.Juan Manuel De Rosas - Aspectos poco conocidos de su vida y su familia” - Blog ‘El Mensajero De La Confederación Argentina’-Febrero 2019)

[5] BERDIALES, Germán (‘El Maestro de América’, Ed. Acme, Buenos Aires, 1961, 169 págs.)

[6]  GRILLO, Juan Martín ‘Relación entre Juan Facundo Quiroga y Sarmiento-Parentesco entre el Brigadier General don Juan Facundo Quiroga y Sarmiento’ – 24-05-2009) http://comisionfacundoquiroga.blogspot.com/2009/05/relacion-entre-juan-facundo-quiroga-y.html#:~:text=La%20familia%20Quiroga%20tiene%20un,Teodoredo%20y%20rey%20suevo%20Rechila.

 [7] ITURRIA, Raúl (“El Contexto Regional e Internacional”- en ‘Manuel Oribe, Fundador de la             República’, de la Colección los Blancos-Vol.I, Cap.3- Ediciones De La Plaza-Montevideo 2014)